El piso que Abascal usa de oficina es propiedad de la Consejería de Economía

Los vecinos denuncian que la Fundación no paga las cuotas de mantenimiento

Fachada del edificio en el que se ubica la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social.
Fachada del edificio en el que se ubica la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social.Claudio Álvarez

Santiago Abascal, director gerente de la Fundación para el Mecenazgo, que recibe 183.600 euros en subvenciones de la Comunidad, también preside la Asociación para la Defensa de la Nación Española (Denaes). Y para esta última, el Gobierno también tiene dinero: 33.680 euros en 2014. Y no es la primera vez: en 2013, 37.422 euros; 41.580 en 2012 y 43.770 en 2011, dejando un montante de 156.452 euros en los cuatro últimos ejercicios (incluido el próximo). El Ejecutivo de Ignacio González sí ha eliminado para 2014 los 183.600 euros que aportó a la Fundación para el Mecenazgo este año, en el que el organismo cuenta con un presupuesto total de 252.818 euros.

Entre las pretensiones de Denaes figura constituirse en “punto de encuentro” de los ciudadanos que, “sin perjuicio de sus planteamientos ideológicos y de sus diversas y peculiares pertenencias o identidades regionales”, quieran “reivindicar su condición de españoles”. El patronato de la asociación lo forman, además de Abascal, Iván Espinosa de los Monteros como vicepresidente, Gustavo Bueno Sánchez en calidad de secretario y Ricardo Garrudo como patrono.

Además de la subvención que le venía otorgando cada año, el Gobierno regional también favoreció a la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social cediéndole para su uso el piso que Abascal y su asistente técnico emplean como sede y que UPyD califica de “chiringuito”. El 5 de octubre de 2005 la Consejería de Economía y Hacienda se lo cedió a la fundación “para el desarrollo de sus actividades” hasta el 31 de diciembre de 2015. La Comunidad apuntó ayer que, al dejar de recibir una asignación presupuestaria, la Fundación deberá abandonar la vivienda el 1 de enero de 2014.

El edificio donde la fundación —que Abascal preside desde el pasado abril; anteriormente presidió la Agencia de Protección de Datos de Madrid, eliminada en 2012— tiene sus oficinas no parece acorde al presupuesto que este organismo maneja. Está situado en una finca descuidada y sucia de la calle de Bretón de los Herreros, en el distrito de Chamberí.

El portal del edificio, de tres alturas y donde viven unos ocho vecinos, está salpicado de cables a la vista, desconchones en las paredes y luces que solo se encienden si se levanta la clavija del transformador de la entrada. Sobre la puerta de la oficina que da al rellano del inmueble hay una placa con el nombre de la fundación. Pero en la calle nadie diría que está en ese bloque. La única evidencia es una pegatina de color verde pegada al telefonillo donde solo se lee: dación.

También hay propaganda del club de spa Metropolitan desperdigada por el suelo, pero el buzón de la asociación, en cambio, está vacío, además de abierto. Una cartera que hace la ruta de esa calle asegura que lleva muy pocas cartas al inmueble, en el que apenas hay movimiento según varios trabajadores de la zona y empleados de otros edificios cercanos.

La finca tampoco tiene portero. Según explican algunos vecinos, hasta hace dos años los inquilinos pagaban una cuota de unos 20 euros por la limpieza del inmueble. Pero la dejadez de algunos de ellos, incluidas las dos mujeres que llevaban en un principio la fundación, hizo que el resto no quisiera hacerse cargo tampoco de su parte. De manera que el bloque lleva sin limpiarse cerca de un año, afirman. Una de las mujeres a las que se refieren los vecinos es María Jesús Díaz Pérez, la predecesora de Abascal al frente de la fundación. Díaz Pérez fue teniente de alcalde en Boadilla del Monte durante la etapa como alcalde de Arturo González Panero, imputado en la trama de corrupción Gürtel.

“Las chicas de la fundación decían que no tenían autorización en su presupuesto para pagar la limpieza del edificio”, sostenía una vecina. “Llevan en el bloque desde hace seis años, pero no es un edificio apto para recibir gente”, terciaba otra. Al escuchar el runrún de la escalera, Abascal se asomó al rellano. Al percatarse de la presencia de EL PAÍS, le impidió la entrada a su oficina. “No puedo recibirle si no tiene cita previa”, argumentó, aunque a continuación, y al hilo de las deficiencias del edificio, comentó desde el quicio de la puerta que, en realidad, en la oficina de su fundación, de unos 50 metros cuadrados, no se recibe a nadie. “Somos nosotros los que nos acercamos a hablar con los clientes”, concluyó.

A la espera de cómo le afecta la decisión de la Comunidad de dejar de subvencionar a la fundación, de carácter público-privado, Abascal percibe por su trabajo en ella 82.491,80 euros brutos anuales. Alberto Reyero, diputado de UPyD, señaló: “Estamos ante un ejemplo de mal empleo del dinero público. La función de la fundación es el patrocinio y mecenazgo... Irónicamente, lo que se está haciendo con el dinero de todos es pagar un pedazo sueldo a este señor”.

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