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Narcís Serra al fiscal: “Creíamos que la caja saldría adelante”

El exministro defendió durante dos horas su gestión en CatalunyaCaixa

—Mientras yo soy presidente, la caja tiene beneficios y es solvente.

 —Si es solvente: ¿por qué pide 1.718 millones al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria)?

—Por la misma razón por la que un banco amplía capital. Una caja no tiene acciones, pero puede vender preferentes. En aquel momento, con el mercado cerrado y la crisis, la única manera de hacerlo era el FROB.

—Entonces, (la caja) tendría problemas...

—Señor fiscal: tenía problemas toda España.

El expresidente de CatalunyaCaixa, Narcís Serra, defendió el lunes, durante una declaración como imputado de casi dos horas, su gestión al frente de la entidad. En el diálogo con el fiscal anticorrupción Fernando Maldonado, Serra afirmó que, en 2010 (con la primera inyección de dinero público en la entidad) todos —él mismo, el FROB y hasta el Banco de España— estaban convencidos de que, gracias a esa medida, la caja “saldría adelante”. “Nadie preveía que la crisis sería la más importante en 80 años y que tumbaría a todas las cajas catalanas, menos una”.

Estoy convencido no solo de haber cumplido la ley, sino de hacer lo que le convenía a la caja

Narcís Serra

Serra y otros 53 exmiembros del Consejo de Administración están imputados por aprobar aumentos salariales para dos directivos en 2010, cuando la entidad estaba en situación de “insolvencia”, según el fiscal. En la declaración íntegra, que hoy reproduce EL PAÍS, el exministro de Defensa subraya que los organismos de control conocían esas medidas y que los sueldos del director general, Adolf Todó, como de su mano derecha, Jaume Masana, “estaban en la media del sector”. “Había una absoluta transparencia”, dijo. Y añadió que, cuando el FROB fue mayoritario, “ratificó” los sueldos.

“El daño más grande que habríamos hecho a la caja hubiese sido no mantener al equipo directivo”, sostiene Serra ante el fiscal y el juez Josep Maria Pijuan.

—¿El Banco de España le dijo que mantuviera al equipo directivo?, pregunta el fiscal.

—Muchas veces. Y la Generalitat, más veces, responde Serra, que insiste en que el regulador “tenía total confianza” en Todó y Masana. “Trabajaban de verdad”, añadió ante la incredulidad de juez y fiscal, genuinamente sorprendidos por lo elevado de los sueldos y por las pensiones millonarias e indemnizaciones que se aprobaron: “¿Le parecía normal todo esto?”, pregunta el fiscal sobre los fondos de pensiones. “Nosotros nos asesorábamos. Era la forma normal de retribuir en el sector”.

El expresidente aprovechó la comparecencia para ensalzar su labor al frente de CatalunyaCaixa: “Estoy convencido no solo de haber cumplido la ley, sino de hacer lo que le convenía a la caja en aquella situación”. Serra explicó que organizó cursos de formación para que los miembros del Consejo de Administración —algunos, designados por sorteo entre los impositores— tuvieran nociones de economía. En 2005, cuando fue nombrado presidente, “la economía y la caja iban muy bien”. Serra advirtió, no obstante, de que había “una excesiva concentración en el sector inmobiliario” e intentó “darle un giro” al negocio. Su propuesta topó, dijo, con el rechazo del Banco de España. Dos años más tarde insistió: o había una diversificación o “dejaría la presidencia”. Y contrató a Todó, precisamente, por su “prestigio” y porque había encauzado a Caixa Manresa en esa dirección.

La denuncia del fiscal recoge dos decisiones del Consejo de 2010: en enero se elevaron los sueldos fijos y en octubre, los variables. Serra matizó, no obstante, que Todó y Masana no cobraron finalmente la variable porque “las condiciones se habían endurecido” y no les correspondía el aumento.

En una última respuesta al juez, Serra lamenta que la imputación le ha creado graves “perjuicios familiares”, que han protestado delante de la casa y que, en la calle, le han llamado “ladrón”.

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