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Condenado un ‘mosso’ por torturar a un detenido en Les Corts

El juez impone al agente una pena de 10 meses de prisión y más de dos años de inhabilitación por un delito de torturas

La época en la que se maltrataba a detenidos en la comisaría central de los Mossos d’Esquadra pasó, pero no sus consecuencias. La Audiencia de Barcelona acaba de condenar a un agente por apalear a un detenido que ya estaba indefenso e inmovilizado en una celda de Les Corts. Los jueces han impuesto a Ricard V. la pena de diez meses de cárcel y más de dos años de inhabilitación por un delito de torturas.

Los hechos ocurrieron en abril de 2006. La policía autonómica recibió el aviso de una pelea en una calle de Gràcia. Allí estaba Marc V., discutiendo con un amigo. Los agentes le pidieron el DNI, pero el joven lo había perdido y fue llevado a comisaría, donde se verificó su identidad a través de un hermano. La policía le dejó en libertad. En lugar de marcharse, el joven protestó por el “trato recibido” y, tras intentar en vano que los agentes se identificasen, se puso a dar voces e incluso “se abalanzó sobre algún agente”, recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

Mientras estaba atado y en el suelo, cinco 'mossos' le propinaron golpes y patadas por todo el cuerpo

“Acto humillante”

Marc V. quedó detenido por atentado a la autoridad y fue trasladado a Les Corts. Estaba nervioso. Desde la celda, golpeó los barrotes para pedir agua y una manta. Los mossos le inmovilizaron unos minutos colocándole sujeciones en brazos y piernas y un casco en la cabeza, una maniobra que recoge el protocolo. Lo que ocurrió después ya está fuera de la ley. Mientras estaba atado y en el suelo, cinco mossos le propinaron golpes y patadas por todo el cuerpo.

La Sección 21 de la Audiencia de Barcelona da credibilidad al relato de la víctima porque es “coherente” y “compatible con el parte de lesiones”. La sentencia es contundente: en un “acto humillante”, los agentes golpearon al joven “aprovechando su superioridad en número” y abusando con “impunidad” de su cargo. Los policías, sigue la sentencia, actuaron de manera “gratuita e injustificada” y usaron una “violencia física desmesurada”.

En el juicio, acompañado por su abogado, Carles Perdiguero, el joven solo pudo identificar con claridad a un agente —el que ha sido condenado— porque se quedó a solas con él en la celda. El policía le dijo que se merecía lo que le pasaba por “cobarde”.