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El Principal reabre como café-teatro

Una sociedad participada por la familia propietaria de los Balañá recupera el teatro más antiguo de Barcelona, cerrado desde hace siete años

Aspecto de la remozada sala grande del Teatro Principal de Barcelona.
Aspecto de la remozada sala grande del Teatro Principal de Barcelona.

Tras un silencio de siete años, los aplausos volvieron al Teatro Principal de Barcelona, que ayer reabrió momentáneamente sus puertas si bien una gran lona sigue recubriendo la fachada porque las obras del carismático local del corazón de la Rambla todavía no han terminado. En 2006 cerró su actividad y el grupo Balañá —propietario del edificio, de 15.000 metros cuadrados— no lograba darle destino nuevo ni venderlo. De hecho, el Ayuntamiento de Barcelona —con Jordi Hereu como alcalde— intentó adquirirlo pero las negociaciones no llegaron a buen término. Ahora, Balañá se ha aliado con promotores de espectáculos de Barcelona en la sociedad Principal Project, de la que forman parte Carlos Caballero (último propietario de Bailén 22) y Xavier Balaguer, además del propio grupo Balañá, que tiene doble condición: de socio y propietario. La inversión inicial es de seis millones de euros.

 Café-concierto, sala de espectáculos, con la música como eje pero acogiendo otras actividades artísticas serán las señas de identidad de la nueva etapa del teatro más antiguo de Barcelona. Porque el Principal (con otro tipo de edificación) se construyó a principios del XVII en unos terrenos donados al antiguo Hospital de Sant Pau, que debía nutrirse de los beneficios de los espectáculos.

La relación con la iglesia, a través de la Muy Ilustrísima Administración, llegó hasta después de la guerra civil. Posteriormente, el grupo Balañá lo adquirió. En su época de máximo esplendor —mitad del XIX—, el Principal fue rival del Liceo, ya que ambos programaban óperas. Espectáculos de revistas, teatro y, de nuevo, óperas fueron sus principales actividades en el siglo pasado.

En 2006 bajó el telón. Y ayer lo subió con la jornada de puertas abiertas con motivo de las fiestas del Roser de La Rambla. La actuación del coro de cámara del Palau de la Música sirvió de aperitivo, de primer arranque de la actividad del teatro, que reabrirá de forma definitiva el 1 de noviembre. “Se está trabajando todavía”, explicaba ayer Balaguer.

Con todo, lo que ahora se abrirá al público son dos salas: la grande del antiguo teatro (con un aforo de unas 600 personas y las recuperadas butacas de terciopelo rojo, cierta profusión de dorados y luces de globo con look d elos años 70) y el Teatro Latino (que fue cine X) para unas 300, así como el espacio que ocupó el frontón Jai-Alai. En la sala grande se programarán espectáculos musicales y conciertos. “Uno de los primeros será el espectáculo de cabaret LioIbiza, pero se quiere estar abierto también a programar conciertos y atraer festivales como el de música electrónica de Montreal”, explica Balaguer.

El actor Toni Albà será el director artístico del Principal. En la sala latina, por las mañanas, se exhibirán documentales y cortos que tengan como eje la historia de La Rambla y el teatro. Por la tarde esa sala podrá acoger obras de teatro de pequeñas compañías y por la noche, actuaciones de grupos musicales emergentes. “Son salas que se pueden modificar, desde café restaurante con mesas y sillas a butacas”, añade. La actividad será de lunes a domingo sin interrupción. En las salas trabajarán unas 150 personas, algunas provenientes de un convenio social para jóvenes con fracaso escolar o riesgo de exclusión.

La segunda fase dependerá del fin de la actividad de los locales eróticos situados en los bajos del Principal, como el Panam’s y el Show Girls, ahora con contratos de arrendamiento con Balañá. Esa parte del edificio y hasta la cúpula Venus y los Billares Monforte se quieren dedicar a espacio comercial, en los bajos, y levantar un hotel, posibilidad ahora real tras la modificación que el alcalde Xavier Trias ha impulsado del plan de usos de Ciutat Vella que los vetaba por exceso de oferta. Así, Balañá obtendría rentabilidad de un edificio que, como otros que tiene en la ciudad (la Monumental, los cines de Via Laietana...), están cerrados.