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Apagar fuegos por menos de 1.000 euros

La precariedad alcanza también a la lucha contra el fuego

La precariedad y la temporalidad laborales son también males del sector público. Y castigan al personal eventual encargado de prevenir y apagar fuegos forestales. La Xunta redujo al mínimo la contratación directa de brigadistas, limitándose a mantener los que se ganaron, por sentencia judicial, la condición de fijos discontinuos de la Administración gallega —acaban el día 30 sus tres meses de contrato—. El Gobierno gallego dejó en manos de los alcaldes seleccionar a dedo, en muchos casos sin ni siquiera exigir una mínima formación, cuadrillas obligadas a compaginar tareas de extinción y desbroce, algo inédito y peligroso en pleno verano.

 El dispositivo, fuertemente contestado por los cambios y retrasos introducidos este año, tiene un peso importante en el aumento veraniego de las contrataciones. Son unos 3.200 eventuales, una cifra similar a la de la reducción del paro en agosto, que fue cuando empezaron las cuadrillas municipales. Y el gasto en este personal también se vio afectado por los recortes, pese a incrementarse la intensidad de fuegos y horas que dedican a combatirlos de día y de noche, denuncia José, técnico “con todos los cursillos al día” y más de una década de experiencia en sofocar llamas forestales. Integrante de una de esas brigadas municipales de la comarca coruñesa de O Barbanza, oculta su identidad verdadera pero no su indignación por el importe de su nómina de agosto, la primera de las tres que cobrará como brigadista temporal: 910 euros netos. “Es lo que cobra un peón normal y corriente. ¿Dónde están los pluses de nocturnidad, los de peligrosidad, las horas de más?”, se interroga. Hasta esta última semana de septiembre, no paró de arder en 13 municipios de este distrito forestal, el cuarto en Galicia con más superficie calcinada. “Tanto que hasta ahora no pudimos desbrozar nada o apenas porque no hubo tiempo”, cuenta José al recordar “ese despropósito” sin precedentes de obligar a los brigadistas a realizar labores de limpieza en el monte durante el periodo de más alto riesgo de incendios.

José, “quemado” por la desigualdad salarial ya que sabe de alguna cuadrilla de O Barbanza con salarios “más normales”, unos 1.300 euros mensuales, pone el acento también en otra novedad: las “horas de más”. “Hasta ahora, se cumplían a rajatabla los turnos de ocho horas, traían cuadrillas frescas para sacarnos del monte cuando arde, pero este año hicimos muchas jornadas infernales de 12 horas de media”, relata.