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El libro sale al encuentro

La directora de la Biblioteca Nacional, que acaba de cumplir medio año en el cargo, elige las librerías para perderse y hace un alto en el parque del Capricho para relajarse, sin prisas

Ana Santos, en la escalinata de la Biblioteca Nacional. Ampliar foto
Ana Santos, en la escalinata de la Biblioteca Nacional.

1. Biblioteca Nacional de España. Obviamente es mi lugar favorito de Madrid. En este edificio se conserva nuestra historia y nuestra cultura, sin olvidar que es un punto de referencia para la investigación de la cultura hispánica. Me siento muy privilegiada de trabajar aquí. Venir todos los días es un gran reto que me obliga a superarme continuamente. Siempre intento dar lo mejor de mí (Recoletos, 20-22).

2. Biblioteca Eugenio Trías. Un espacio bibliotecario único construido sobre la antigua Casa de Fieras del Retiro. Está perfectamente integrado en el parque. Es un placer ir a leer en sus salas rodeadas de naturaleza, incluso los fines de semana. Una biblioteca pública necesaria y que cumple una imprescindible tarea (paseo Fernán Núñez, 24).

3. Las librerías de Madrid. Mi pequeño homenaje a los libreros, que están pasando por un momento difícil en el que deben adaptarse a un nuevo entorno. Sin embargo, realizan una labor muy importante: nos ayudan a descubrir esas joyas que no están en los expositores de las grandes superficies. Existen librerías en Madrid en las que al entrar sabes que vas a salir con un buen libro en la mano. Algún ejemplo sería la librería Rafael Alberti o La Central, donde los libros salen a tu encuentro.

Entre libros y cambios

Ana Santos Aramburo (Zaragoza, 1957) tenía vocación de periodista. Sin embargo, su destino era otro muy diferente. A finales de febrero fue nombrada directora de la Biblioteca Nacional de España y a principios de abril tomó posesión del cargo con la firme promesa de hacer cambios en la institución. Pretende sacar adelante una ley propia de la BNE para protegerla y crear un depósito legal de fondos digitales en sus instalaciones. Todo un reto.

4. Lo Otro. Espacio mágico donde literalmente sientes en la piel las notas de jazz. Lo creó un enamorado de este género y por lo tanto todo lo que ocurre dentro está guiado por esa pasión desbordante. Su nombre es Juan García de Cubas y es el hombre que rescató el piano del teatro Central para restaurarlo. Organiza conciertos inolvidables. Eso sí, son muy secretos y te tiene que invitar él mismo, por eso no encuentras una dirección cuando la buscas, ya que no es un bar.

5. Teatro Español. Este año cumple 430 años de existencia. Siempre ha sido un motor de impulso de la cartelera madrileña. Me gusta mucho el teatro y disfrutar a la salida de la plaza de Santa Ana, tomar algo en alguna de sus terrazas y observar el ambiente, que está lleno de vida (Príncipe, 25).

6. Cines Renoir y Princesa. Están muy cerca de mi casa y procuro ir siempre que puedo. Creo que es imprescindible que Madrid mantenga la misma oferta de calidad en versión original que ha mantenido hasta ahora. Yo les debo mucho, no solo haber por disfrutado tremendamente con las películas, sino también por haberme salvado de algunas tardes de soledad (Martín de los Heros, 12 y Princesa, 3).

7. Parque del Capricho. Un lugar digno de descubrir para todos los que no lo conozcan. Un ejemplo bellísimo de jardín romántico con estanques, riachuelos, laberintos de arbustos y una naturaleza llena de hermosas y cuidadas plantas. Lo mandó construir una mujer: la duquesa de Osuna. Un lujo para los sentidos donde también se organizan espectáculos de teatro, música o danza. Muy recomendable.

8. Cuesta de Moyano. Me gusta pasear por las casetas llenas de libros de todo tipo. Rebuscar entre los montones, abrir las publicaciones y charlar con los libreros o con otros paseantes. Allí puedes encontrar pequeñas joyas o reencontrarte con alguna lectura olvidada.

9. Casa Antón Taberna Romántica. Abrió no hace mucho. Es estupendo para tapear y probar nuevos vinos. Si la barra está muy llena, tiene un pequeño comedor donde disfrutar de su carta de comida casera y de calidad. Allí me encuentro como en casa (San Mateo, 19).

10. Bomec. Me gusta mucho el té y, en Madrid, no hay mejor espacio para degustarlo y comprarlo que este. Encuentras de toda clase traídos de los principales países productores. Su salón es acogedor e invita a la charla. Un paraíso para los amantes de esta saludable bebida (Joaquín, 8).