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Grisolía: “El actual sistema electoral es casi una mafia”

El presidente del Consell Valencià de Cultura desde 1996 dice que no se perpetuaría en un cargo público con la excusa de no saber hacer otra cosa

Santiago Grisolía, en una imagen de 2008. Ampliar foto
Santiago Grisolía, en una imagen de 2008.

Santiago Grisolía (Valencia, 1923), presidente del Consell Valencià de Cultura (CVC), se ha mostrado muy crítico con el actual sistema electoral español y con los políticos que han hecho de su continuidad en el cargo una profesión. En una declaraciones realizadas a la agencia Efe, Grisolía aboga por un sistema electoral de listas abiertas porque el actual “conlleva casi una mafia [basada en el principio] yo te doy un puesto y tú tienes que decir lo que yo te diga. Eso no puede ser”. El científico, Premio Príncipe de Asturias de Investigación en 1990, se lamenta de que “mucha gente” en la política española no tenga más experiencia que la de pegar carteles por la calle sin ningún otro bagaje previo en otros sectores profesionales.

El mismo reconoce que, en el caso de tener un cargo de responsabilidad pública no se perpetuaría en él durante muchos años con la excusa de no saber “hacer otra cosa”. En su crítica a los políticos profesionales, ve “muy preocupante” el apego de muchos de ellos a su cargo durante años. “Convendría, afirma el científico, que la gente que empezara en política tuviese la experiencia de poder ganarse la vida como fuera, vendiendo trajes o manzanas, lo que fuese”. Santiago Grisolía lleva al frente del CVC 17 años. Los miembros del Consell Valencià de Cultura se eligen por mayoría cualificada por los diputados de las Cortes Valencianas.

Las críticas del que fuera discípulo de Severo Ochoa se extienden hacía aquellos aspirantes a ser eurodiputados que se presentan para ocupar un escaño en Estrasburgo y que no saben hablar inglés, llegando a preguntarse cómo es posible que ninguno de los presidentes del Gobierno que ha tenido España haya llegado a saber hablar ese idioma”. Afirmación no del todo exacta. Leopoldo Calvo Sotelo, que sucedió a Adolfo Suárez en la presidencia del Gobierno, llegó a dominar el inglés, el francés, el italiano, el alemán y el portugués.

En sus declaraciones, Grisolía opina sobre casi todo. Cree que los recortes se están haciendo dónde no se debería, mientras que los políticos (de la oposición) se niegan a reducir el número de diputados o a tener menos privilegios. Sobre el paro: “Es una indecencia” que la gente no pueda encontrar trabajo, especialmente los jóvenes. Propuesta para reducir el desempleo: “Ser creativos e innovar”, reduciendo las horas de trabajo para que haya posibilidades de emplear a más personas, permitiendo así que los empleados tuvieran más tiempo para estar con sus familias.

Convendría que la gente que empezara en política tuviese la experiencia de poder ganarse la vida como fuera, vendiendo trajes o manzanas, lo que fuese”

Sobre José Luis Bárcenas tiene una opinión muy clara: “Es una persona muy inteligente; si no, no hubiera sido capaz de hacer lo que ha hecho” y se muestra contrario a su permanencia en la cárcel: “No sirve más que para que nos cueste más dinero” a los ciudadanos. Propuesta: Tenerlo controlado fuera de la cárcel, pero imponiéndole una sanción de tipo económico. Y respecto del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su actuación en el “caso Bárcenas” asegura que “debía haber hablado muy claro y cuanto antes”. No más buena es su opinión sobre la política económica del Ejecutivo: “Se ha equivocado. Ahorrar es importante, pero hay que crear, si no creas tienes problemas. La economía española no se mueve, ojalá lo hiciera”.

Pese a esto y pese a estar convencido del “adormecimiento y modorra” de la sociedad, Grisolía tiene fe: “Si no tienes esperanza en el futuro, olvídate. Vamos a salir de esta y hay que hacer que sea cuanto antes porque ese adormecimiento es un aspecto preocupante. Hay que tener ánimo y movilizar y estimular a la gente. Especialmente, a la más joven”.

Por el contrario, no parece preocuparle ni mucho ni poco que las mujeres lesbianas y solteras queden excluidas de los tratamientos de reproducción asistida: “Hay suficientes niños en el mundo para tener que preocuparse de este tema. Siempre está la adopción de adoptar”. Por último, Grisolía considera que “no es de recibo” la existencia de carreras universitarias que no cuentan con un número de alumnos suficientes y aboga por mantener aquellas que solo tenga demanda.