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Tarde de auténticas figuras en el cierre de Azpeitia

David Mora cortó una oreja e Iván Fandiño realizó una soberbia faena ante el exigente quinto

Iván Fandiño ejecuta un pase de pecho durante una corrida de toros en Azpeitia.
Iván Fandiño ejecuta un pase de pecho durante una corrida de toros en Azpeitia.

A veces sin salidas en hombros ni indultos puede haber tardes redondas. Las dos horas y media de la corrida que cerró la feria de Azpeitia se pasaron en un suspiro. En el ruedo hubo mucho interés, toros buenos y faenas de importancia.

De los seis toros se ovacionaron cuatro de forma unánime y otro fue premiado con la vuelta al ruedo. Con ese material el interés está asegurado. Y si enfrente están las dos auténticas figuras del toreo en la actualidad, Iván Fandiño y David Mora, el cuadro se completa.

La corrida tuvo una presentación soberbia. Serios, grandes, con cara; una corrida de plaza de primera categoría, que en realidad es el nivel que tiene Azpeitia. Además, los toros se movieron, con calidad el lote de El Cid, con emoción el quinto de Fandiño y con transmisión el de Mora.

Iván Fandiño demostró por qué es ahora mismo el triunfador en casi todas las ferias. En Azpeitia se enfrentó a un quinto toro, con trapío de Madrid, que habría desbordado al noventa por ciento del escalafón. Derribó en el primer puyazo y en el segundo sacó el caballo hasta los medios, donde se permitió romanear con soltura. Un espectáculo. Fandiño pensó que era suficiente, pero el toro se quedó crudo y eso le llevó a ser más violento que colaborador.

El de Orduña se jugó la vida abiertamente; puso la muleta y los muslos en juego y la plaza vibró en cada muletazo, derechazos vibrantes y una serie de naturales en los medios de muchísimo mérito. El vizcaíno acudió sin aire a cambiar el estoque. El de Pedraza exigía algo más que el carnet, pedía una figura y Fandiño nunca echó un paso atrás. Unos arriesgados molinetes acabaron de arrebatar al público. Pero falló matando. Ni los descabellos ni los dos avisos evitaron una ovación que bien habría merecido la vuelta al ruedo. Sin duda, el número uno de la actualidad.

Tercera de Feria

Seis toros de Pedraza, excelentemente presentados, de buen juego y mucha transmisión. Salvo el segundo, el resto fue ovacionado y el tercero (Mirante, nº41), premiado con la vuelta al ruedo. El Cid, estocada haciendo guardia y estocada (silencio con algunos pitos) y estocada contraria y descabello (saludos tras aviso). Iván Fandiño, estocada trasera y descabello (palmas) y pinchazo, estocada que escupe y cuatro descabellos (saludos tras dos avisos). David Mora, estocada caída (oreja tras un aviso) y estocada y descabello (saludos tras aviso).

Saludó Mario Herrero, picador de David Mora, en el tercer toro.

Plaza de Azpeitia. 1 de agosto de 2013. Casi lleno. Tercera de Feria.

David Mora salió a por todas. Variado y deseoso en el capote, supo aprovechar a su primero con una faena que fue de menos a más y que tuvo interminables derechazos aunque bajó por el pitón izquierdo. Ni un reproche al diestro que tuvo más dificultades para fabricar una faena al complicado sexto, un astado que respondió más a oleadas y alternó momentos buenos con otros más sosos.

Lo que quedó claro en Azpeitia es quiénes son hoy en día las auténticas figuras de los toros. Iván Fandiño sacó toda su raza de figura de la misma forma que lo habría hecho en Madrid, y David Mora tampoco se dejó una gota de sudor en toda la tarde. Algunos seguirán pensando que vale más el toreo de cartón piedra con toritos de exposición, como hace una semana en Valencia; pero los aficionados saben que los carteles que importan son los de estos toreros. Ayer lo grabaron a fuego un año más en Azpeitia.