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Martínez restringe el acceso a plenos tras la sucesión de testimonios críticos

La alcaldesa de Cádiz alega razones de seguridad para reducir el aforo

Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz. Ampliar foto
Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz.

En plena polémica abierta por el desgarrador testimonio de una vendedora en el pleno del Ayuntamiento de Cádiz, el equipo de gobierno ha decidido reducir el aforo del salón municipal de 174 asistentes a 125. La alcaldesa, Teófila Martínez, del PP, ha negado que haya intencionalidad en esta sorprendente reducción de sillas y afirma que obedece a criterios técnicos. La medida llega tras una sucesión de plenos en los que los turnos de palabra finales se han convertido en dramáticos testimonios ciudadanos y en los que ha habido varios desalojos por protestas de diversos colectivos.

“Las vigas de este ayuntamiento son de madera, no de hormigón armado”, dijo la alcaldesa cuando le preguntaron por qué se había reducido el aforo de pleno. “Es lo que dicen los técnicos. No hay más intención que la que quieran ver algunos medios de comunicación y algunos partidos políticos”.

Teófila Martínez se ha mostrado varias veces indignada públicamente por el amplio foco que ha tenido Inmaculada Michinina, una vendedora que, en un conmovedor discurso el pasado lunes, difundido ampliamente en Internet, reclamó una licencia para vender en un mercadillo y ganar unos euros para su familia.

Pero ese discurso no ha sido el primero que ha alterado la vida normal del pleno de Cádiz. Desde hace meses estas sesiones se han convertido en escenario de protestas de desempleados, limpiadoras y ciudadanos que reiteran sus reclamaciones. Plenos que terminan en polémicos desalojos o en el abandono de los ediles del PP en plena palabra de algún vecino, como le ocurrió a Lorenzo Jiménez, cuando dio la espalda a los políticos para usar su turno de palabra. “Se repiten y vienen a hablar de lo mismo. No son problemas sociales”, se escuda la alcaldesa. Según ella, fue el PP el que instauró estos turnos de palabra y, hasta ahora, no han tenido limitación. “Lo que no puede ser es que se limite el tiempo de los concejales y no los de los demás”, añadió.

Durante el último pleno, en el que pronunció su discurso Michinina, algunos de los asistentes denunciaron que había sido retirada la placa donde se reflejaba el aforo del salón, que era de 174 personas. Días después apareció con una reducción. En el pleno solo caben ya 125 personas.

La alcaldesa también alertó de que la policía local ha detectado que tarjetas que se usan para identificarse a la entrada han sido utilizadas para pasárselas entre asistentes, de ahí que justifique un mayor control.

Martínez aludió, en este sentido, a motivos de seguridad, pero también arremetió contra IU, porque uno de los más activos, Pedro Pérez, portavoz del colectivo de desempleados, estaba en la lista de esta formación en las últimas elecciones municipales.

La alcaldesa ha denunciado que detrás de la difusión hay una clara intención política para atacar su gobierno municipal.

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