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Catalunya Banc crea la mesa del ERE pero el FROB no cifra los despidos

Sindicatos y entidad pactan iniciar conversaciones formales a medidados de agosto

Carrascosa anunció que el ERE se cerraría en septiembre para vender la entidad en octubre

Diez horas de reunión entre los sindicatos y la dirección de Catalunya Banc sirvieron ayer para constituir la mesa negociadora del Expediente de Regulación de Empleo (ERE), pero no para que el FROB, actual propietario de la entidad, concretara la cifra de afectados. La reestructuración obedece al mandato de Bruselas vinculado a la inyección de dinero público en la entidad, hasta 12.000 millones de euros y a la necesidad de preparar la tercera subasta de la antigua Caixa Catalunya. Los costes de parte de la reestructuración ya están provisionados en las cuentas de la entidad y los sindicatos estiman que rondará los 3.000 empleados.

Las partes acordaron ayer iniciar un periodo de reuniones informales a partir del 19 de agosto  para fijar calendario en septiembre. Un calendario que no cuadra con la intención anunciada la semana pasada por el director general del FROB, Antonio Carrascosa, de tener el ERE cerrado en septiembre para vender la entidad en octubre. Los sindicatos admitieron ayer que lo acordado ayer se contradice con los plazos previstos por el FROB, pero advirtieron de que los compromisos quedaron plasmados en las actas firmadas por los propios representantes y por los abogados de la empresa.

Carrascosa anunció en Barcelona su intención de conceder a los sindicatos tiempo para negociar el ERE no solo durante el mes de agosto, cuando muchos empleados estarán de vacaciones, sino también en septiembre. Durante la comparecencia de los sindicatos en la comisión parlamentaria que investiga el fiasco de las cajas catalanas, los representantes de los trabajadores anunciaron su intención de impugnar el ERE si se presenta en vacaciones.

La intención del FROB es subastar Catalunya Banc en octubre, después de la venta de NCG Banco. Carrascosa lamentó en Barcelona que "el ERE debería haberse hecho antes", y preguntado por el argumento de que se esperaba a que la entidad fuese vendida para adaptar el ajuste de personal a las necesidades del comprador, respondió que cuando se adjudique la entidad, el ganador ya decidirá sus necesidades a parte del mandato de la UE.

En 2012, Catalunya Caixa redujo la plantilla un 7,4%, hasta una media de 6.700 empleados, y cerró la sucursal de Perpignan (Francia), hasta una red de 1.163 oficinas, la mayoría en Catalunya (856), Comunidad de Madrid (109) y Comunidad Valenciana (74), que suman casi el 90% del total.