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Los ‘correbous’ retornan con fuerza

La Generalitat prevé autorizar 180 espectáculos taurinos esta temporada

Bou capllaçat en las calles de Sant Jaume d’Enveja. Ampliar foto
Bou capllaçat en las calles de Sant Jaume d’Enveja.

A medianoche del sábado en Sant Carles de la Ràpita (Montsià) se inició la fiesta mayor. En plena calle varios hombres abren las puertas de un camión y aparece un bou golpeando las paredes, nervioso, mientras decenas de personas lo jalean. Tras pelear unos minutos con el animal, que pesa media tonelada y está enfurecido, consiguen prenderle las bolas de alquitrán de sus astas, es lo que en argot se denomina bou embolat. Lo sueltan y se producen la catarsis. “¡Ya viene, ya viene!”, se escucha desde los balcones.

Hombres y mujeres, jóvenes y mayores, con calzado deportivo y pantalón corto, empiezan a correr tras el animal por las calles de Sant Carles en un recorrido delimitado por burladeros de hierro y madera. Tras ellos, abuelos, niños, familias enteras que animan a los que están fuera.

Escenas como esta y similares se repiten con la llegada del verano en decenas de municipios de las comarcas del Ebro, en los que los correbous son la estrella de las fiestas mayores. Pese a las restricciones económicas de los ayuntamientos, de la polémica que suscitan los encierros, los correbous vuelven a emerger con fuerza y los vecinos contestan a las críticas participando en masa y reivindicándolos como una tradición catalana. Sense bous no hi ha festa, es su lema. Xavier Pallarès, delegado de la Generalitat en el Ebro, el número de actos taurinos este año será similar a 2012, cuando se autorizaron “183 días de correbous en 27 municipios”.

Correbou en Sant Carles de la Ràpita. ampliar foto
Correbou en Sant Carles de la Ràpita.

En Sant Carles el viernes el programa de fiestas incluía un desfile a las 20 horas de los animales enlazados por una soga frente al Ayuntamiento. Cuando a medianoche se inició el bou embolat, entre decenas de corredores sobresalía un hombre con un niño de entre 3 y 5 años en sus hombros. También se veían dentro del cercado grupos de adolescentes, aparentemente menores de 14 años. Además, no había ningún policía ni servicio de emergencia en gran parte del recorrido. El nuevo reglamento permite asistir a los festejos a los menores de 14 años, pero les impide tener “una participación activa”.

Entidades como la ONG AnimaNaturalis denuncian el nuevo reglamento “Todo seguirá igual porque no mira por los animales. Denunciaremos las infracciones que observemos, pero nos han roto ya dos equipos de grabación”, explica Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.

Como cada año por estas fechas, la polémica está servida, los animalistas, en contra de los festejos con toros; los naturales de la tierra reivindican este tipo de fiesta, que, dicen, forma parte de su cultura. Este año, la Asociación Nacional Catalana de la zona, ha confeccionado camisetas independentistas con el lema Bous per la independència que muestran un toro y una estelada.