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El Macba y La Caixa exhiben juntas lo mejor de sus colecciones

La exposición ‘Art, dos punts’ muestra 400 piezas de 125 artistas

Un visitante observa unas fotografías de Graigie Horsfield en la muestra 'Art, dos punts', formada a partir de las colecciones del MACBA y la Fundación La Caixa y que pueden verse en la sede del museo y en CaixaFòrum en Barcelona.
Un visitante observa unas fotografías de Graigie Horsfield en la muestra 'Art, dos punts', formada a partir de las colecciones del MACBA y la Fundación La Caixa y que pueden verse en la sede del museo y en CaixaFòrum en Barcelona.

Tres años después del histórico acuerdo que unió sus colecciones, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) y la Fundación La Caixa han inaugurado la primera exposición conjunta y simultánea, que presenta una amplia selección de un fondo de 6.000 obras. En total, se exhiben 400 piezas de 125 artistas, 55 en CaixaForum y las demás en el Macba, que exploran el desarrollo de la modernidad desde la perspectiva de Barcelona. Sin embargo, más que una exposición de tesis, Art, dos punts,abierta hasta el 29 de diciembre en CaixaForum y el 6 de enero en el Macba, es un acertado pretexto para mostrar las obras maestras y varias nuevas adquisiciones de las dos entidades. Sea o no “la colección de arte contemporáneo más importante del sur de Europa”, como se definió ayer en la presentación, lo cierto es que la unión de los dos fondos, que a través de las adquisiciones conservan su singularidad, consolida su aproximación histórica y permite crear nuevos relatos. Es lo que han hecho Bartomeu Marí, director del Macba, y Nimfa Bisbe, directora de la Colección La Caixa: hilvanar una especie de dramaturgia, que no quiere ser enciclopédica ni exhaustiva y tampoco cronológica, sino reducir la fractura entre el gran público y el arte contemporáneo, a menudo demasiado endogámico.

En el Macba, el recorrido de Bartomeu Marí, que comienza con las recién adquiridas 1001 postales de Oriol Villanueva, pretende visualizar de forma poco convencional la relación entre modernidad y vanguardia. "El recorrido plasma un diálogo que surge entre la Exposición Universal de 1888 y la Exposición Internacional de 1929, cuando Barcelona adquiere aquella capitalidad cultural que le pertenece históricamente, y continúa hasta la institucionalización de la vanguardia en las décadas de 1980 y 1990 con el nuevo posicionamiento de Barcelona en la cultura y economía globales", aseguró Marí.

El recorrido despliega los grandes temas que articulan el desarrollo de la colección desde la dirección de Manuel Borja-Villel, empezando por el informalismo, el retorno al objeto, el renovado interés por el cuerpo, con una espectacular instalación de Juan Muñoz, que no se veía desde 2007, y la reintroducción del lenguaje como material creativo, con obras de Brossa, Art & Language, Perejaume, Portabella y una pieza nueva de Jenny Holzer.

La muestra desea recomponer la fractura entre el gran público y el arte contemporáneo

Una sala acoge los ocho números de Aspen, la primera revista tridimensional, y otra analiza el artista como historiador con una serie de fotos de paisajes de antiguos campos de batalla de Bleda y Rosa y una obra de Asier Mendizábal de La Caixa, ambas inéditas. En esta sección se exhibe la única obra que incluye nuevas tecnologías, las grandes ausentes de ambas colecciones junto con el arte biológico y otras manifestaciones especialmente experimentales de la creatividad contemporánea. Se trata de una mesa de mezclas de Nomeda y Gediminas Urbonas, que permite al público samplear, algo así como crear un collage, con los archivos sonoros de voces femeninas en la filmografía lituana del periodo soviético. El territorio de la Barcelona pre y post Olímpica, la ciudad utópica y la ciudad como organismo cierran el recorrido con obras de Laguillo, Ribas, Haacke, Constant, Roth y Craigie Horsfield.

"¡Arrástrate gusano!". Las palabras que invitan el visitante a introducirse en la cueva de Mike Kelley, reinterpretación del mito de Platón y la trascendencia espiritual de la capilla de Rothko, abren el recorrido de CaixaForum, que retoma el discurso a partir de la posmodernidad. "La selección se articula a partir de la obra de Kelley y del Espacio de dolor, materialización del simbolismo mágico de Joseph Beuys", explicó Nimia Bisbe. La acompaña una gran instalación de Jannis Kounellis, que no se exhibía desde la inauguración del centro. Más reducida pero formada por obras de gran fuerza, la selección de CaixaForum despliega una amplia sección dedicada al feminismo, cuestiones de género y sexualidad, con piezas que van de las fotos de Cindy Sherman a las esculturas con objetos domésticos de Ana Prada, de la aproximación política ortodoxa de Martha Rosler a los dibujos irónicos, crueles y casi pornográficos de Sue Williams. Entre los estrenos destacan una caótica instalación de John Bock, que plasma una especie de teatro del absurdo, y una austera pieza escultórica sobre la transitoriedad de la vida de Miroslaw Balka, adquirida hace muchos años y nunca expuesta.