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El PP y el creacionismo lingüístico

La deriva del debate identitario preocupa en el partido que impulsó la Acadèmia

Exposición sobre 'Nosaltres. 30 anys del Estatut d'Autonomia'.
Exposición sobre 'Nosaltres. 30 anys del Estatut d'Autonomia'.

El ambiente de confusión en el que está sumido el PP, tras el marasmo provocado por los casos de corrupción y la renuncia a puntales básicos de su ideario como la reducción de impuestos, ha terminado por distorsionar su discurso identitario. Un discurso que los populares habían hecho evolucionar en las últimas décadas, a trancas y barrancas, para intentar acercarlo a la modernidad y dotarlo de transversalidad en la sociedad valenciana. Sin embargo, una iniciativa parlamentaria ha retrotraído esta semana el relato del PP a la etapa más oscura del secesionismo lingüístico.

El portavoz del Grupo Popular, Jorge Bellver, es el firmante de una iniciativa que reclama a la Real Academia Española (RAE) de la Lengua que suprima de la definición de valenciano que es una “variedad del catalán”. La pretensión de los populares es que la RAE reconozca al valenciano “su categoría de lengua o idioma propio”, más allá de la actual definición que dice que esta habla “se siente como lengua propia”. Para justificar la pretensión, la iniciativa parlamentaria aduce en su exposición de motivos argumentos tan peregrinos como que “el habla de los valencianos, que parte sin duda de la más profunda prehistoria, se escribe desde el siglo VI antes de Cristo con el lenguaje ibérico”.

La proposición no de ley, redactada por el diputado Rafael Ferraro y alentada por el miembro de la dirección del grupo Rafael Maluenda, busca también torpedear la legitimidad de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, el organismo estatutario competente en esta materia pactado en septiembre de 1998 por el PP y el PSPV-PSOE y aprobado por las Cortes Valencianas sin votos en contra. El acuerdo impulsado por el PP, y alentado por CiU que apoyaba a José María Aznar en Madrid, permitió cerrar la discusión política sobre la pertenencia a un mismo sistema lingüístico del valenciano y el catalán y apartar del debate una discusión estéril que lastraba los esfuerzos de progreso de la Comunidad Valenciana.

El disparate

¿Qué pide el PP? La iniciativa parlamentaria pide que la Real Academia Española de la Lengua cambie la definición del valenciano y le otorgue la categoría de lengua o idioma.

¿Por qué? El PP dice que la definición que figura en el diccionario de la RAE desde la edición de 1970 se basa en “una ficha desconocida del académico Rafael Lapesa” que define el valenciano como variante del catalán.

¿En qué se basa? La petición de los populares, escrita en valenciano y plagada de faltas, se fundamenta en que “el habla de los valencianos, que parte sin duda de la más profunda prehistoria, se escribe ya desde el siglo VI antes de Cristo con el lenguaje ibérico y, después de las aportaciones sucesivas a partir de los fenicios, griegos y latinos, ha llegado a nuestros días en la forma en que la conocemos”

¿Por qué ha decidido el PP volver a una posición tan ultramontana? Las causas que han confluido en este disparate son diversas. Por un lado, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, que ha empezado a estudiar valenciano, tiene poco control sobre su grupo parlamentario. Por otro, la falta de iniciativas políticas del Consell en plena crisis económica ha llevado a la dirección regional del PP a refugiarse, de nuevo, en el discurso identitario para intentar la atención de los problemas de gestión. La exhibición de una muestra en las Cortes Valencianas, titulada Nosaltres. 30 anys del Estatut d'Autonomia y dedicada al proceso preautonómico —con un catálogo prologado por el propio Fabra y el consejero y secretario regional del PP, Serafín Castellano— en el que aparecían cuatribarradas y alusiones al País Valenciano, hizo el resto.

Un grupo de veteranos diputados populares evidenció su disgustó con la muestra y pidió su retirada de las Cortes, que finalmente no se produjo. Sin embargo, las amenazas dieron pábulo a las advertencias de que la moderación del PP, en una situación de desgaste político como la actual, podrían alimentar el resurgimiento de algún partido blavero en las próximas elecciones. De modo que, sin una dirección política clara, los seguidores del creacionismo lingüístico, animados por la decisión del PP de Luisa Fernanda Rudi de denominar oficialmente Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental (Lapao) al catalán que se habla en la franja lindante con Cataluña, dieron un paso al frente y se animaron a ponerle las peras al cuarto a la RAE.

Ahora, tras estallar la polémica, el PP valenciano intenta poner paños calientes. Bellver asegura que el 99% de sus iniciativas parlamentarias tienen que ver la situación económica y servicios básicos y que la propuesta sobre el valenciano solo pretende que la RAE recoja la denominación estatutaria. “Lo importante es la resolución, no la exposición de motivos”, señala.

El Gobierno valenciano intenta no abrir más frentes en su deteriorado grupo parlamentario y el viernes su portavoz, José Ciscar, se excusó en que no la había leído para no criticar la propuesta. Sin embargo, en privado, la dirección regional del PP achaca la iniciativa a “un despiste” del Grupo Popular. “Queremos mantener un equilibrio en nuestro discurso sobre las señas de identidad, pero no reabrir la batalla de la lengua”, señala este cargo, “la AVL la creamos nosotros y fue un acierto. Hay temas que están cerrados”. Pero de momento, los creacionistas lingüísticos del PP, los que señalan que los íberos ya hablaban valenciano, aspiran a ganar su próxima batalla.

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