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Los directivos del CSC niegan trato de favor a las empresas de Ramon Bagó

Abelló contradice a la Oficina Antifraude en la comisión de investigación de la sanidad

Hospitales del ente público adjudicaron 50 millones al Grupo Serhs

Josep Abelló, ayer en la Comisión de Sanidad del Parlament.
Josep Abelló, ayer en la Comisión de Sanidad del Parlament.

La comisión de investigación en el Parlament sobre las irregularidades registradas en la sanidad catalana celebró ayer su segunda sesión envuelta en afirmaciones de autocomplacencia y sin atisbo de autocrítica. Los comparecientes, que debían explicar las relaciones entre el Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC) y el Grupo Serhs —que tienen en común a la figura de Ramon Bagó, presidente de la empresa y alto cargo de la entidad— se limitaron a afirmar que esa relación “no existe” o que el ente público “no adjudica concursos”, por lo que no pudo favorecer a las empresas de Bagó, que se llevaron contratos en hospitales vinculados al CSC por más de 50 millones de euros en los últimos 10 años.

La fiscalía investiga adjudicaciones del CSC al grupo Serhs en Badalona

La fiscalía investiga a Bagó por los delitos de negociaciones prohibidas y revelación y uso de información privilegiada después de que un demoledor informe de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) afirmase que obtuvo buena parte de los contratos para Serhs gracias a su posición de alto cargo en CSC. Aunque relativamente desconocido por la ciudadanía, el CSC ha sido un actor clave de la sanidad pública catalana en los últimos 30 años y es el ente que más ha influido en el desarrollo del conocido modelo sanitario catalán. El CSC cuenta con 95 asociados que manejan 360 centros sanitarios y de dependencia, y agrupa a la mayoría de los hospitales públicos que no forman parte del Instituto Catalán de la Salud.

La comisión debía examinar si el CSC permitió que Ramon Bagó, ex alcalde de Calella por CiU y reconocido con la Cruz de Sant Jordi, se aprovechara de la entidad para favorecer a sus empresas. La actitud de los comparecientes se puede resumir en esta frase de Ramon Cunillera, director general de CSC y exdirector asistencial de la Corporación de Salud del Maresme y la Selva: “Las dudas no están fundadas en hechos reales, sino en las interpretaciones que alguien haya podido hacer”. Los 50,8 millones facturados por Serhs en 10 años representan una cifra “francamente muy normal”, dijo Cunillera. “No es nada del otro mundo”.

Llamado a responder a la pregunta sobre las contrataciones compareció también Josep Abelló, ex presidente del CSC y alcalde socialista de Reus durante 14 años. “No hay ninguna relación entre el consorcio y Serhs”, declaró Abelló, en contra de lo afirmado por la Oficina Antifraude y lo que ahora investiga la Fiscalía. Abelló también negó “absolutamente que haya favoritismos en el sistema sanitario”. “Ramon Bagó es una persona de honradez y convicciones extraordinarias”, manifestó Abelló, que también aclaró que fue el propio Bagó quien le ofreció la presidencia de CSC en su día “a petición de Xavier Trias”, actual alcalde de Barcelona y consejero de Salud de la Generalitat entre 1988 y 1996.

Un foco de poder en la sanidad catalana

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El Consorcio de Salud y Social de Cataluña  es un ente público que agrupa a 31 municipios y 360 centros sanitarios y de dependencia. Casi el 80% de hospitales públicos no integrados en el ICS están asociados a la entidad.

Altos cargos del Consorcio como Carles Manté, Josep Prat y Francesc José María (los dos primeros hoy imputados) han dirigido también el CatSalut y el ICS.

El CSC ha gestionado en los últimos 20 años decenas de hospitales y residencias que han adjudicado contratos millonarios a las empresas de Ramon Bagó mientras este era uno de sus máximos directivos.

La Sindicatura de Cuentas, el Ayuntamiento de Badalona y la Oficina Antifraude han constatado irregularidades en la adjudicación de varios de estos contratos.

El CSC, que nació para agrupar a los hospitales locales catalanes cuando el Estado transfirió las competencias sanitarias en la década de los 80, fue progresivamente aumentando su cartera de servicios, cobrando importancia sus labores de gestión hospitalaria y como encargado de organizar las mesas de contratación de los centros. Es su responsabilidad en la gestión —directa o indirecta a través de un contrato— y su capacidad para tomar decisiones en este ámbito lo que le ha puesto en el punto de mira por las adjudicaciones irregulares de contratos a las empresas de Bagó. A esta cuestión se refirió Jose María Villegas, diputado de Ciutadans: “Ustedes mantienen que las decisiones de contratación se tomaban en los centros. El problema es que la dirección de los centros correspondía al Consorcio”, lanzó Villegas.

Uno de los ejemplos que puso el diputado es el del hospital de Mataró, que el CSC entró a gestionar en 1994 —empujado por el entonces conseller Xavier Trias— y donde poco después adjudicó el servicio de cocina al Grupo Serhs. El contrato lo firmó el propio Bagó como presidente de Serhs cuando también era alto cargo en el CSC. “A mí sí me parece que hay una relación directa entre estos hechos”, afirmó Villegas. Abelló, muy profuso en las preguntas poco comprometedoras, zanjó esta cuestión con un par de frases lacónicas. “Si usted cree que desde CSC estábamos preocupados por quién llevaba la cocina de Mataró...”.

Pese a las preguntas insistentes de los diputados, Abelló evitó dar su opinión sobre el informe realizado por el secretario y el interventor del ayuntamiento de Badalona, que concluyeron que Serhs ganó 12 millones en contratos irregulares desde 2003 en el hospital municipal gracias al CSC. Y dijo “no acordarse” de cuántos contratos a Serhs se han adjudicado desde centros asociados a CSC. “Hay cosas que corresponden a los servicios jurídicos. Ese no es mi espacio”, contestó.

Sobre el posible conflicto de intereses que podía emerger del doble rol de Bagó, Abelló dijo dos cosas: que es favorable a la participación empresarial en este tipo de organismos y que “supone” que los servicios jurídicos examinaban las posibles incompatibilidades. El presidente actual del CSC, Manel Farré, afirmó que si algo ha hecho mal el organismo es el no explicar suficientemente sus actividades.