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Rajoy regresa dos años después a un feudo arrasado por la corrupción

La convención del PP se abre con un discurso que alerta del riesgo de derrota

Esteban González Pons, Alberto Fabra y Carlos Floriano, ayer en Peñíscola.
Esteban González Pons, Alberto Fabra y Carlos Floriano, ayer en Peñíscola.

El presidente del Gobierno y del PP nacional, Mariano Rajoy, regresa hoy, tras una ausencia de más de dos años, al territorio valenciano. Un feudo popular arrasado por la corrupción, en el que se han apagado los brillos de los grandes eventos y donde se asume como verosímil la posibilidad de una derrota electoral.

El secretario de Estudios y Programas, Esteban González Pons, admitió ayer esta posibilidad en la apertura de la convención regional del PP que cerrará hoy Rajoy en la ciudad de Peñíscola.

“Somos como los 300 espartanos y nuestras Termopilas son la Comunidad Valenciana”, aseguró González Pons, que añadió: “No podemos rendirnos, tenemos que estar a la altura de las circunstancias, porque si nosotros perdemos, no pierde el PP, pierde la Comunidad Valenciana”. Pons alertó del riesgo de derrota en un feudo que controla el PP desde hace casi 20 años gracias a la labor de dirigentes como Eduardo Zaplana, Francisco Camps, Rita Barberá o Alberto Fabra. “Si gobierna el tripartito (PSPV, Compromís y EUPV) en mi Comunidad habrá un partido de extrema izquierda y no lo quiero”, remachó.

Rajoy acude hoy a Peñíscola para oficializar el final del cordón sanitario impuesto al PP valenciano —que no cuenta en el Gobierno con un solo alto cargo— en la convención regional e intentar frenar el desplome en la intención de voto de su partido en la Comunidad Valenciana. Aunque lo hará en una nueva semana horribilis para los populares valencianos, inmersos en el escándalo protagonizado por el exconsejero y diputado Rafael Blasco, para quien la Abogacía de la Generalitat reclama 11 años de prisión y 31 de inhabilitación y que se niega a abandonar el Grupo Popular en las Cortes Valencianas.

González Pons y Carlos Floriano, vicesecretario de Organización del PP nacional, admitieron ayer que se han cometido errores. “No lo hemos hecho bien, pero ¿quién lo hace todo bien?”, señaló el secretario de Estudios del PP, antes de pasar ambos a la ofensiva con el caso Campeón y el caso de los ERE de Andalucía, que afectan al PSOE.

La convención regional del PP arrancó con muchas ausencias en el Palacio de Congresos de Peñíscola, con una parroquia conformada por militantes locales y cargos públicos.

En cualquier caso, es difícil que Fabra vuelva a repetir las palabras que pronunció la última vez que Rajoy visitó la Comunidad Valenciana, en noviembre de 2011 en el mitin central de la campaña de las generales. “Esta es tu tropa, tu compañía y nuestra misión es llevarte al Gobierno de España para que nos dirijas tú”, le dijo entonces Fabra a Rajoy.

Ayer González Pons avisó de que el PPCV debe encontrar su propio camino sin esperar a que todo lo arregle Génova. “Somos un pueblo lo bastante maduro como para tener una agenda propia, diferente de la de Madrid”, explicó.

Y hoy, previsiblemente, Rajoy hará algún comentario sobre la tropa. Una tropa que, dos años después de la última visita de Rajoy, sigue pendiente de los tribunales. El 20% del Grupo Popular en el Parlamento valenciano (11 diputados de 55) está pendiente de decisiones judiciales. Tras la dimisión como diputado de Pedro Hernández Mateo, condenado por amañar la contrata de basura de Torrevieja, en el PP de las Cortes todavía quedan nueve diputados imputados. Y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y el expresidente Francisco Camps, también diputados, están pendientes de que el TSJ decida sobre su imputación en el caso Nóos.

El portavoz del Consell, José Ciscar, se esforzó por recalcar que “no hay ningún tipo de fisura” en el grupo parlamentario y que todos los diputados tienen claro que “el proyecto del PP y del Consell está por encima de personas y personalismos”. En un intento de apaciguar los ánimos antes de la llegada de Rajoy, Ciscar apeló incluso a la “sensibilidad” de Blasco para renunciar una vez se decrete la apertura de juicio oral.

De momento, Fabra confía hoy en tener en Peñíscola el respaldo de Rajoy, después de que Génova recomendase no realizar la convención del PPCV en Castellón para evitar el protagonismo de su alcalde, Alfonso Bataller, también imputado en Gürtel.