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Gracia se ve obligado a reconocer que la subida de dietas fue un error

“No me he planteado en ningún momento la dimisión”, dice el presidente del Parlamento

El acuerdo de la Mesa no admite la equivocación

Manuel Gracia, presidente del Parlamento andaluz, durante su comparecencia del miércoles por la tarde. Ampliar foto
Manuel Gracia, presidente del Parlamento andaluz, durante su comparecencia del miércoles por la tarde.

Como suele ocurrir cuando se abordan los sueldos de los diputados, los tres grupos del Parlamento andaluz (socialista, popular e Izquierda Unida) corrieron ayer un tupido velo sobre la subida opaca de las dietas del presidente de la Cámara y de los tres portavoces adjuntos de los tres grupos. Lo hicieron a través de un acuerdo de la Mesa, el órgano colegiado de gobierno de la asamblea, el mismo que el 20 de marzo acordó subir en 400 euros mensuales las dietas del presidente de la Cámara, el socialista Manuel Gracia, en 1.200 euros las de los adjuntos del PSOE, José Muñoz, y del PP, Rafael Salas, y en 920 euros las de la adjunta de IU, Alba Doblas. El motivo de la subida de las dietas fue “el incremento de los desplazamientos con medios propios de las personas afectadas”.

Una subida de la que el Parlamento no informó ni le dio publicidad, que se limitó a colgar los datos del incremento en su web. Esa decisión se ha anulado y las cantidades percibidas, 3.720 euros en total, serán devueltas.

Seis después de que estallara la polémica que ha generado un intenso rechazo social, Manuel Gracia se vio obligado a convocar una conferencia de prensa urgente a las siete de la tarde de ayer para reconocer que la decisión fue “una equivocación evidente”. Lo hizo después de que la Mesa del Parlamento, integrada por todos los grupos, emitiese horas antes un comunicado aguado que revoca el incremento de las dietas, presume de transparencia, recuerda que los diputados se han bajado el sueldo entre un 20% y un 13% entre 2009 y 2013 y reivindica “la defensa de la labor política” de los diputados. Pero en ningún momento, el comunicado pactado por los tres grupos parlamentarios admite que fue un error, por lo que la polémica en vez de disminuir iba en aumento. Algunos diputados de todos los grupos comentaron en privado su asombro por el silencio de Gracia, quien aseguró que no se había planteado “en ningún momento” dimitir.

La decisión de la subida de las dietas partió de los propios grupos parlamentarios en un momento de grandes recortes salariales en el sector público y en el privado. Lo hicieron como suele ser habitual, en una reunión informal. Una vez que el acuerdo está cocido se lleva a la Mesa. No está claro quién fue el autor intelectual de la medida y aunque IU atribuyó hace días en un comunicado al PP la iniciativa, su portavoz, José Antonio Castro, dijo ayer que esa información era errónea.

Los portavoces de PSOE, PP e IU, Francisco Álvarez de la Chica, Carlos Rojas y José Antonio Castro, respectivamente, asumieron la equivocación de manera colectiva, en comparecencias que hicieron por separado. Pero nadie pudo dar una explicación mínimamente razonable y coherente de cómo se les ocurrió pactar por unanimidad un incremento de las indemnizaciones de cuatro diputados cuando el país atraviesa su mayor crisis económica en décadas.

“No ver venir la polémica es parte de la equivocación, pudimos equivocarnos en tomar la decisión, pero un error imperdonable hubiera sido no reaccionar”, dijo Gracia.

El presidente del Parlamento explicó que en su caso la subida de 100 euros a la semana de sus dietas se debía que hacía un “uso restringido” de su vehículo oficial, marca Audi, y utilizaba el suyo propio, un Renault, que le generaba unos gastos que tenía que “compensarlos”. Gracia cobra al mes 6.557 euros brutos por todos los conceptos.

Gracia negó que hubiera habido “una intención de ocultar” la información del incremento de las dietas y también negó que el presidente de la Junta y secretario general del PSOE andaluz, José Antonio Griñán, le hubiera obligado a rectificar la decisión como aseguró en un tuit la presidenta de su partido, Amparo Rubiales.

Lo que tampoco nadie explicó fue el doble lenguaje utilizado en esta polémica que ha “indignado” a los ciudadanos como reconoció Gracia. Por qué los portavoces los grupos en sus declaraciones individuales admitieron un “error grave” y por qué el acuerdo de la Mesa, en la que están sentados los representantes de esos grupos, evita un reconocimiento expreso de esa equivocación, como si la Mesa fuera un ente intangible. A la pregunta de quién evitó que se recogiera de manera inequívoca que la subida fue un error Gracia respondió que formaba parte de las deliberaciones internas. “Yo no voy a contar eso”, dijo.

Las explicaciones del Parlamento

El acuerdo de actualizar las indemnizaciones del presidente y de un portavoz adjunto de cada grupo parlamentario fue adoptado conforme a lo establecido por el Reglamento, dado el incremento de los desplazamientos con medios propios de las personas afectadas.

En coherencia con la apuesta por la transparencia y la línea de Parlamento Abierto, esta actualización fue publicada en la web institucional desde el mismo momento en que se produjo el acuerdo.

Es, por tanto, la apuesta por la transparencia y la participación la que ha contribuido a la inmediata rectificación. La respuesta social desautoriza lo acordado y se propone suspenderlo de forma rápida y contundente.

La Mesa del Parlamento de Andalucía quiere recordar a la opinión pública que desde el inicio de esta legislatura, en abril de 2012, se han puesto en marcha numerosas medidas de ahorro del gasto y de austeridad, cifradas en 7,5 millones de euros al final del pasado ejercicio, lo que supone un 18% del presupuesto inicial para esta institución en ese año. Los salarios de los cargos y los diputados y diputadas de Andalucía, que han disminuido entre un 20% y un 12% entre 2009 y 2013, están muy por debajo de la media nacional.

La Mesa del Parlamento quiere reivindicar la defensa de la labor política de la representación pública que desempeñan las diputadas y diputados, la necesidad de su adecuada remuneración correspondiente al grado de dedicación que se les exige, así como la conveniencia de mejorar continuamente su contacto con la ciudadanía, huyendo de los discursos que optan por su descalificación.

La estrategia de transparencia, austeridad, participación y escucha activa para con la sociedad que el Parlamento ha emprendido en esta legislatura no puede ser utilizada para cuestionar el trabajo y la función de la institución parlamentaria. Debe ser intensificada y respaldada por la ciudadanía con sus valoraciones y la crítica constructiva para mejorar su funcionamiento y su rendición de cuentas ante la sociedad.