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El Raval tiene mala salud

La mortalidad entre los hombres es hasta un 43% más alta que en el resto de Barcelona

Si la situación laboral y económica, la vivienda y la educación son determinantes fundamentales de la salud comunitaria, el Raval tiende a estar peor que la mayoría de barrios de Barcelona. Y eso se refleja en la salud de sus habitantes: la mortalidad entre los hombres del sur del Raval es un 43% superior a la media del resto de la ciudad y la esperanza de vida al nacer de este grupo es cinco años menor. Son algunos de los datos recogidos en un informe monográfico presentado ayer que analiza “por primera vez” la salud emocional, mental y física del Raval. El trabajo concluye que las prioridades deben centrarse en la salud mental, la salud sexual y reproductiva y la salud de los mayores.

El Raval, con casi un 50% de población inmigrante de entre sus cerca de 50.000 habitantes, es uno de los barrios con renta familiar disponible más baja de Barcelona. Y sus habitantes sufren la crisis en mayor medida: “Los profesionales y vecinos identifican un empeoramiento de la situación económica”, recoge la monografía, titulada. La salud en el Raval. Una mirada desde el propio barrio. “La precariedad afecta a todas las esferas, incluido el proyecto de vida”, afirma el trabajo, que se presentó ante decenas de vecinos del barrio en un ambiente de comunidad.

La novedad del trabajo monográfico es que, además de los datos cuantitativos —muchos de ellos procedentes de un diagnóstico efectuado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona en 2011— el documento ofrece multitud de información obtenida a través de entrevistas con más de un centenar de vecinos y comerciantes y del trabajo de una comisión formada por técnicos y profesionales. La implicación de las entidades del barrio y de distintas instituciones ha sido también importante.

Uno de los problemas identificados por los vecinos es el de la vivienda. Los entrevistados se quejaron del estado precario de las casas, la suciedad, la humedad o el amontonamiento. El estudio destaca que el 20% de la población de Ciutat Vella vive en pisos menores de 50 metros cuadrados, mientras que el porcentaje en el resto de la ciudad no alcanza el 5%.

Los datos de educación siguen la misma línea: el 35% de los vecinos, por ejemplo, no superó la primaria (frente al 21% del resto de Barcelona).

Todo ello se refleja de forma directa en la salud. Las desigualdades se perciben incluso dentro del mismo barrio: mientras que el sur del Raval vive peor que la media, “el norte es muy similar al resto de Barcelona”, explicó Carmen Fuertes, técnica de salud comunitaria del proyecto ICI.

Las enfermedades de transmisión sexual son una preocupación para los técnicos. La incidencia del VIH y el sida es tres veces superior a la del resto de Barcelona. En el campo de la salud mental, el 12% de los niños y jóvenes sufren trastornos psicológicos y de personalidad. La tasa de consumo de heroína, por último, es también superior a la media.

“Lo más importante no son los datos, sino hacer frente a las carencias”, declaró Núria Paricio, directora de la entidad Tot Raval. La monografía propone tres líneas estratégicas de trabajo ante el futuro: la salud mental (desde los trastornos graves a las situaciones como el acoso); la salud afectiva, sexual y reproductiva, con especial atención a los embarazos no deseados y a las infecciones de transmisión sexual, y la salud de los mayores.