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La niña que tenía el Retiro por jardín

A la actriz, que se crió con vistas al parque, le gusta el Madrid antiguo y decadente y se mueve como en casa por Matadero, donde estará hasta el 12 de mayo con ‘Feelgood’

Manuela Velasco se relame con un cappuccino en su cafetería favorita para ‘redesayunar’, Maricastaña. Ampliar foto
Manuela Velasco se relame con un cappuccino en su cafetería favorita para ‘redesayunar’, Maricastaña.

1. Maricastaña. Una de las cosas que más me gusta del mundo es redesayunar. Cuando me levanto, salvo que tenga rodaje a las seis de la mañana, me tomo un café en la cama mientras leo o estudio y después, una ducha rápida y me echo a la calle en busca de un sitio como este, mi favorito por su pan de centeno y por su dueña, que lo arriesgó todo para abrir el local. Su ambiente y su música son inigualables y la luz que entra por los ventanales, desde los que se ve el teatro Lara (Corredera Baja de San Pablo, 12). En mi ruta también están los atracones de azúcar de Mamá Framboise (Fernando VI, 23) y los azucarillos y bartolillos de El Riojano (Mayor, 10).

2. El Retiro. Aunque no suene muy original, es mi lugar favorito de Madrid, tengo una conexión vital con él. La casa de mis padres tiene las ventanas al parque y todavía conservo un cuaderno de deberes de los seis años, en el que escribí en una redacción sobre mi casa: “Y tengo un jardín muy bonito que se llama mi retiro” [ríe]. Es maravilloso ver pasar por él las estaciones, crecer en sus columpios, estrenar la bici, bajarse con los libros a estudiar, salir a patinar y a sacar al perro... en mi caso, más bien me sacaban ellos a mí, porque teníamos seis, dos de ellos husky siberianos.

3. Thyssen. Estuve dos años en el museo mientras estudiaba Historia del Arte. Logré entrar tras superar un examen como no te puedes ni imaginar de difícil y todo para entrar a trabajar... ¡en el guardarropa! Luego pasé por la taquilla, la tienda y el punto de información, donde todo el mundo que iba te preguntaba por el baño, así que cuando pillaba a alguien que tenía alguna duda de los cuadros, me explayaba agusto. Pero fue un lujo poder estar allí cada día, poder entablar una relación con sus obras (Prado, 8).

Soñando con un musical

Manuela Velasco (Madrid, 1975) se reparte entre el teatro con Feelgood, su regreso a la tele con la serie Galerías Vélvet, y el rodaje de [REC] 4: Apocalipsis, de la que no puede hablar. "Solo puedo decir que Ángela Vidal sale del edificio o Jaume [Balagueró] me mata". Sobre el futuro, confiesa: “Me encantaría hacer un musical, lo malo es que canto fatal”.

4. La Ardosa. Todo el mundo va a esta taberna por su famosa tortilla pero a mí lo que me requetechifla son sus maravillosas anchoas con un vermú (Colón, 13).

5. El Mollete. Es un restaurante muy pequeño en el que hacen cuatro cosas pero una calidad excepcional, como si lo hubiera cocinado tu madre, y la pareja que lo regenta es entrañable, verdaderamente para comérsela. Recomiendo los tacos de atún con puerro frío (Bola, 4).

6. Matadero. Me encanta todo el recinto y el personal que lo atiende, la cantina y, sobre todo, la polivalencia de sus dos salas de teatro, que puedas configurar el espacio como quieras. Lo visito mucho como espectadora y ahora es un lujo trabajar allí en esta obra en la que juego una partida de póquer con la información como poder (Chopera, 14).

7. Madrid in Love. Soy muy fan de esta tienda efímera de muebles y objetos con historia traídos de todos los rincones de Europa. Tengo la casa llena de cosas compradas allí. Estoy deseando que organicen la próxima, al final de la primavera.

8. La Antigua. Las diseñadoras Lucetemas, Silvia Calles' Closet y Lady Desidia son muy creativas y tienen mucho gusto y talento. Me divierte muchísimo ir a ver lo que hacen y siempre encuentro algo de ropa o complementos para ponerme o regalar (Corredera Baja de San Pablo, 45).

9. Escuela de Juan Carlos Corazza. Es donde estudié interpretación durante cinco años de mi vida y en ella y sus alrededores pasé las mayores risas y lloros. Desde que terminé, siempre vuelvo a hacer seminarios (Colomer, 7).

10. Del Diego. En este cóctel bar hacen mejor que nadie mi bebida favorita, un gimlet de vodka. Es muy acogedor, con ese puntito decadente y antiguo que tanto me gusta. Aunque me gusta salir y bailar y volverme loca, también sentarme tranquilamente a charlar con amigos en sitios como este, lleno de recuerdos (Reina, 12).

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