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Feijóo oculta el coste de parar el Gaiás y el futuro de su solar vacío

El presidente de la Xunta confía en que las constructoras serán “inteligentes” al pedir su indemnización

Un día después de que el PP se sumase por sorpresa en el Parlamento a la petición del BNG de parar definitivamente la construcción de la Cidade da Cultura, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, dejaba entrever ayer lo improvisado de la decisión. Feijóo admitió que el Gobierno gallego no sabe aún qué hacer con las estructuras que están a medio hacer y se negó a desvelar qué penalización contemplan los contratos que ahora habrá que rescindir. Dijo tener “una noción” de lo que habrá que pagar a las constructoras pero se la calló para no perjudicar la negociación de la Xunta, que confía en la buena fe de las empresas.

Feijóo confirmó ayer lo gastado hasta ahora en la construcción y dotación del Gaiás desde el inicio de sus obras en febrero de 2001: 287 millones de euros en cuatro edificios y la urbanización. Y reiteró que para acabar y equipar los dos edificios restantes, el Teatro y el Centro de Arte Internacional, habría que gastar otros 170 millones. Según dijo, ante la “situación actual, con las necesidades presentes y futuras, para Galicia y Santiago no es prioritario hacer un nuevo edificio para el arte o para la música". Ese discurso fue empañado en parte por el alcalde de Santiago, el popular Ángel Currás, gestor de la Cidade da Cultura cuando se adjudicaron los dos edificios en cuestión, que asegura que se retomarán cuando pase la crisis. Feijóo le replicó que no será con él en la Xunta.

Ambas obras están adjudicadas desde el verano de 2005, con el gobierno de Fraga en funciones. De él formaba parte Feijóo, que siempre ha minimizado su implicación en aquellas decisiones asegurando que él nunca ha adjudicado nada en funciones. Pero fue aquel ejecutivo el que entregó así el Teatro por 82 millones de euros a una unión de empresas formada por Acciona, Copasa y OHL y el Centro de Arte por 30 millones a Acciona y Copasa. Ambos consorcios ya fueron indemnizados por parar las obras en 2006 y 2007 (220.000 euros) y desde finales de 2011 hasta 2014 (447.000 euros). Pero esos fueron parones temporales, no la anulación definitiva de unos contratos con los que las constructoras iban a obtener muchos más beneficios. De ahí que el PSOE cifre en 18 millones la compensación que podrían reclamar las empresas, cantidad que la Xunta ni confirma ni desmiente, limitándose a argumentar que cualquier gasto será muy inferior a los 170 millones que se ahorrarán al anularse las obras.

“Supongo que después de Semana Santa llamaremos a las empresas”, indicó ayer Feijóo, que apeló a su buena voluntad para intentar rebajar esa indemnización: “Supongo que esas empresas se darán cuenta de que en esta situación esos edificios no son necesarios para Santiago, estoy persuadido de que serán inteligentes”. Aunque ahora pierdan estos contratos, ambas firmas deberán seguir tratando con la Administración: Acciona está ejecutando el nuevo hospital de Vigo, la mayor obra pública que tiene en marcha la Xunta, y Copasa viene siendo durante los últimos años una de las principales adjudicatarias del Gobierno gallego.

Igual que la negociación aún no tiene fecha, la Xunta tampoco sabe qué hacer con los espacios que quedarán vacíos: un socavón encharcado y otro ocupado en parte por estructuras de hormigón. “Empezamos a cumplir la resolución aprobada hace menos de 24 horas por el Parlamento”, justificó Feijóo, que defendió su adhesión a la propuesta del BNG porque el PP es “respetuoso con el papel de la oposición”.

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