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Metro de Madrid, menos por más

Metro gasta menos en limpieza, seguridad, publicidad o mantenimiento

El servicio es peor pese a que el precio sigue subiendo

Un viajero camina junto a una escalera en reparación en Nuevos Ministerios. Ampliar foto
Un viajero camina junto a una escalera en reparación en Nuevos Ministerios.

No es probable que pensara en la cita de Billy Wilder cuando escribió su queja. “Si vas a intentar contar la verdad, intenta que sea divertida”, recomendaba el director. Pero el caso es que le quedó resultona y dio muchas vueltas por las redes sociales. La reclamación, presentada el 16 de enero en una oficina de Metro, dice lo siguiente: “Las escaleras de Nuevos Ministerios siguen averiadas. Y yo me pregunto: Si cada día hay más escaleras averiadas. Si cada día hay menos trenes. Si rompen el convenio y roban a sus trabajadores pero sin embargo sus tarifas son cada vez más caras. ¿En qué cojones (sic) se están gastando el dinero?”.

Los usuarios del metro, en caída libre desde 2008 —se calcula 625 millones de viajes para 2013, casi un 9% menos que cuando empezó la crisis— han visto cómo el precio de su billete se ha disparado en estos últimos cinco años. El consejero de Transportes, Pablo Cavero, llegó hace un año al cargo con un encargo de la presidenta que no pudo cumplir: ahorrar en coste sin aumentar las tarifas. La subida más alta en una década llegó poco después, en mayo los precios se incrementaron un 11% de media. La última, en vigor desde el viernes, castiga sobre todo al viajero más fiel con una media de dos a tres euros más al mes por el abono. Y se espera una más este año, como alertó el sindicato CC OO. El Consorcio Regional de Transportes de Madrid prevé recaudar más por billetes con casi 93 millones de trayectos menos, según recoge en sus cuentas.

Una mujer baja cargada en la estación de Avenida de América, con las escaleras mecánicas rotas. ampliar foto
Una mujer baja cargada en la estación de Avenida de América, con las escaleras mecánicas rotas.

El tique que presumiblemente llevaba en el bolsillo el autor (o autora) de la queja ha subido mucho más que el precio de la vida. Si el IPC se ha incrementado un 11%, el billete de un viaje ha subido el 50%, el Metrobús de 10 trayectos un 82% y el mensual casi un tercio (29,69%).

Sin datos de las quejas y con peores medias en las encuestas

Cubos colocados por goteras en Nuevos Ministerios.
Cubos colocados por goteras en Nuevos Ministerios.

Cualquier viajero del metro de Londres puede conocer cuáles son los motivos de queja del resto de usuarios y comprobar si coinciden con los suyos. En septiembre de 2012, Transport for London hizo público un informe sobre las reclamaciones de los sistemas de transporte público: autobuses, metro, bicicletas... En su página web (www.tfl.gov.uk) explican en una nota que quieren convertirse en una organización “más transparente y responsable”. Su director, Shashi Verma, destaca en esa nota que son datos “extremadamente valiosos” porque les ayudan a mejorar el servicio.

El informe, de 46 páginas, está disponible para todo el que quiera consultarlo. El metro de Londres, que transporta a más de mil millones de viajeros al año, tramita una media de 2,27 quejas por cada 100.000 desplazamientos, según sus propias estimaciones. Los retrasos, el sistema de tarifas o el personal de la estación están entre los asuntos que despiertan más protestas. Madrid, que ha puesto en funcionamiento una tarjeta sin contacto similar a la Oyster londinense, no ha copiado sin embargo este otro sistema. Metro no facilita datos de las quejas que presentan los usuarios “por política de empresa”. Lo que sí muestran son informes anuales de gestión, aunque con cierto retraso.

En la web de la empresa pública se puede consultar la memoria de 2010, aunque ya está publicada la de 2011. El documento reproduce una pequeña parte de una encuesta sobre los índices de calidad percibida, que realizan a 13.521 viajeros en 96 estaciones, según datos facilitados por la empresa que no figuran en el informe anual. Solo es posible revisar la encuesta del último cuatrimestre de 2011, aunque la última corresponde a noviembre de 2012, después de la subida de tarifas del 11% aprobada en mayo y del recorte del 14% en el servicio de trenes que comenzó a aplicarse en octubre.

Metro pregunta por 26 ítems. Su nota media es de notable, como en años anteriores, pero en casi todos los asuntos analizados baja unas décimas. Los usuarios valoran peor la rapidez del viaje en tren (de 7,63 en 2010 a 7,43 en 2011), la limpieza de las estaciones (7,43, con 49 décimas menos) o la conservación de los trenes (7,32). Los dos aspectos peor valorados por los usuarios en la encuesta de Metro son los ruidos durante los trayectos (6,80) y el funcionamiento de las canceladoras dentro de los vagones de la línea de Metro Ligero 1, con un 6,71.

Respecto a los ascensores, la nota media de la encuesta baja de 7,30 a 7,14 la nota sobre su funcionamiento. Solo 31 estaciones de las 300 de las que dispone la red siguen sin ascensor, según un portavoz, que no supo precisar si hay previsto construir alguno más en los próximos meses. Si le hubieran preguntado a Alejandro Ramírez, un usuario que el viernes a mediodía estaba en Sol, lo habría puntuado con un 3. “Tengo un hijo y los ascensores muchas veces no funcionan. Para mí eso es un problema, me ha pasado varias veces y no debería ocurrir”.

¿En qué se está gastando Metro el dinero? Su presupuesto ha caído una cuarta parte en cinco años hasta 956 millones de euros. Ha bajado notablemente la partida en publicidad, esa con la que pagaron la campaña Más por menos que comparaba el precio del billete sencillo con el de otras capitales y que incendió las redes sociales. Ha aumentado también de forma significativa el dinero que destina a reparaciones y conservación (más de 100 millones de euros), se le va más de la tercera parte en gastos de personal y se incrementa lo que destina a reparaciones y conservación (ver viñeta). Otras tres partidas han bajado: Seguridad, mantenimiento y limpieza. Así se desprende de la recopilación elaborada por EL PAÍS a través de documentos oficiales: anteproyectos de presupuesto y memorias de la empresa pública. En 2012, la limpieza cayó un 23,52% hasta 50 millones anuales y la seguridad se recortó a 80 millones (un 14% menos). Metro no ha facilitado los datos del último ejercicio, que no aparecen pormenorizadas en la información hecha pública.

“Las escaleras de Nuevos Ministerios siguen averiadas”, decía la queja del 16 de enero. El viernes había una rota en la bajada a la línea 10 de la misma estación. “Muchas están paradas, no sé si por rotas o para ahorrar dinero”, se quejaba en Plaza de España Alba González. “Esta lleva cuatro días estropeada y no hacen nada, ¿qué pasa con la gente mayor?”, protestaba el viernes en Avenida de América Víctor Acebes, enfermero de 33 años. De fondo, la explicación oficial por un altavoz con tono autómata: “Por causas técnicas, varios tramos de escaleras mecánicas se encuentran temporalmente fuera de servicio. Disculpen las molestias”. ¿Funcionan peor que antes? Funcionan algunas menos, a tenor de los datos oficiales. La media de escaleras en buen uso es del 97%, según un portavoz oficial. Si consideramos que hay casi 1.700, significa que unas 50 están averiadas o paradas “por revisiones que exige la normativa en la mayoría de los casos”. Hace dos años, la media estaba casi dos puntos por encima (98,72%), según el informe anual de Metro de 2011.

Ana Muñoz viaja todos los días de Ciudad de los Ángeles a Begoña (20 estaciones y un transbordo) para ir al hospital de La Paz. “Desde que empezaron los recortes, la calidad ha bajado muchísimo. Yo antes necesitaba unos 40 minutos, tenía tiempo de llegar y cambiarme de ropa con tranquilidad, ahora necesito hora y diez como mínimo en hora punta”, protestaba en Sol este viernes. El recorte de trenes es real. Las frecuencias se fijan dos veces al año, en las tablas de trenes de invierno y de verano, que sufren modificaciones puntuales por vacaciones o en eventos especiales como la Cabalgata de Reyes, un partido de fútbol... En la última, hubo un recorte de casi el 14% de media de los convoyes. A partir de las 11 de la noche, circulan la mitad de trenes y hay que esperar el doble. Hace siete meses, la Comunidad de Madrid anunció que quería cerrar antes el metro, a partir de media noche. Aún no ha concretado fecha.

Belén Aguilera y Lidia Camino, dos adolescentes rubias de 18 y 17 años que se ríen casi al unísono en Diego de León, creen que últimamente esperan más porque cada vez “hay más huelgas”. Los trabajadores han convocado más de una veintena de paros desde septiembre. Primero protestaron por la pérdida de la paga extraordinaria, que se aplica a todos los empleados públicos de España, y después por atrasos en cantidades recogidas en su convenio, en negociación desde mediados de enero. El de la queja internauta lo describía así: “rompen el convenio y roban a sus trabajadores”. Su reclamación circula por Twitter pero es imposible saber qué pasará con ella y con el resto en las oficinas. ¿Es un tema recurrente? ¿Habrá más quejas que cuando empezó la crisis? ¿Qué es lo que más preocupa a los usuarios que reclaman? Metro no facilita los datos solicitados sobre cómo han evolucionado entre 2008 y 2013. “Por política de empresa, de momento no vamos a hacerlas públicas”, dice un portavoz.

Con información de Lola Hierro y Patricia Peiró.

Las cuentas desde la crisis

Un cartel anuncia el tiempo de espera para el siguiente tren.
Un cartel anuncia el tiempo de espera para el siguiente tren.
  • El presupuesto global de la empresa pública ha bajado casi un 27% desde que empezó la crisis en 2008. Metro dispone de 956 millones para 2013. 
  • El número de viajeros cae en goteo constante desde el inicio de la crisis. En 2008 se realizaron 685,5 millones de trayectos en un año. En 2013 se esperan 625 millones, casi un 9% menos.
  • La partida para limpieza pasó de 65 a 50 millones entre 2008 y 2012. Metro no facilita los datos correspondientes a este año.
  • El dinero destinado a seguridad ha pasado de 93 a 80 millones en 2012, casi un 15% menos. Tampoco hay datos relativos a 2013.
  • Metro destina 85 millones a mantenimiento, con una rebaja del 7% en dos años y ha aumentado casi un tercio el dinero para reparaciones y conservación, con 102 millones.
  • Las campañas de publicidad se han visto mermadas desde el inicio de la crisis. La partida par anunciar el servicio y sus bondades baja de 11,6 millones a tres en 2012, casi cuatro veces menos.
  • Una de las partidas más cuantiosas corresponde a los gastos de personal, que han subido un 8,72% en cinco años de 337,6 millones a 367.
  • En suministros prevén gastar 73 millones, un 2,75% más que en 2008. Esta partida incluye los gastos de energía. Según Metro, el recorte de trenes de octubre de 2012 supuso un ahorro de 11 millones entre energía y mantenimiento. La partida de suministros ha caído algo más de 5,5 millones, sin que esté especificado cuánto corresponde a energía.
  • La empresa cerró 21 vestíbulos el pasado agosto, aunque la empresa no ha facilitado, ni entonces ni ahora, el dinero conseguido con el recorte. Cuando se anunció el cierre señalaron que un vestíbulo supone 60.000 euros al año entre energía, mantenimiento y reposición de material. Tampoco indican si hay previstos nuevos cierres.