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Pugilato entre iguales

'El crítico', de Juan Mayorga, describe la lucha entre dos hombres que son uno reflejo del otro

La obra se representa en el Teatro Marquina hasta el mes de marzo

Juanjo Puigcorbé en 'El crítico'.
Juanjo Puigcorbé en 'El crítico'.

Después del estreno, mientras el crítico procede, el autor llama a su puerta, decidido a poner en claro un par de cositas. Su relación profesional siempre fue complicada: Volodia, famoso por haber ido poniendo en su sitio a quienes conviene halagar, hizo en su día una buena mala crítica del por todos celebrado primer drama de Scarpa. “Le odié, pero esa reseña me salvó. Lo que escribió era justo. Vio usted en mí lo que nadie más veía”, se sincera el autor.

El crítico (Si supiera cantar, me salvaría), de Juan Mayorga, es un intenso pugilato entre dos hombres que, por antagónicos que parecieren, son uno reflejo del otro. Volodia necesita de Scarpa tanto como Scarpa de Volodia, pero ambos esperan demasiado: la obra dura y reveladora que incendie el ánimo del público, y una reseña a la altura de cumbre semejante. Quizá tendrían más éxito si intercambiaran sus papeles. También sus expectativas sentimentales son demasiado altas: busca el crítico un rarísimo ideal, corre el autor de flor en flor, sin reposo.

La comedia arranca con vuelo filosófico, veteado de intriga: todo podría suceder durante esa conversación tensa y apasionada en torno a los oficios de hacer teatro y de escribir sobre el teatro. Mayorga dibuja con pericia la figura del crítico despojado de intención y con fe en su oficio, y la del autor cuya facilidad estorba su verdadero talento; los enfrenta de modo muy expresivo (cuando Scarpa agarra la espada y cuando encarna a los dos boxeadores de su obra simultáneamente, el texto bordea la comedia negra), y crea una tensión dialéctica que tiene al espectador en vilo hasta lo que podríamos llamar segunda parte.

El crítico

Autor: Juan Mayorga. Intérpretes: Juanjo Puigcorbé y Pere Ponce. Director: Juan José Alfonso. Teatro Marquina.

El tema de la mujer a la que se alude entonces, en esa comedia dentro de la comedia que Scarpa se pone a representar para que Volodia se de cuenta de que no entendió un carajo, está desarrollado en un código dramático diferente, más de laboratorio que el resto de la función. El crítico es lo más parecido a una obra con recorrido comercial de cuanto Mayorga haya escrito (y yo haya leído), pero quizá ese cambio de código despiste al espectador al que parece dirigida esta elegante producción, puesta en escena minuciosamente por Juan José Afonso, a la que solo cabe reprochar que la ordenada casa del coprotagonista se parezca apenas al minúsculo y atestado apartamento del que Mayorga habla en el texto original.

Juanjo Puigcorbé hace una auténtica creación del protagonista, frágil detrás de sus certezas, elegante, obsesivo y escéptico. Su escucha está a la altura de la exhibición que Pere Ponce (Scarpa) hace durante su desdoblamiento pugilístico. Quizá la analogía entre la relación del preparador con su pupilo y la que mantienen crítico y autor resulte algo forzada, pero escénicamente es eficaz.