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Una firma gallega boicotea un pedido a una empresa por ser catalana

El motivo alegado para anular la compra es el "desprecio hacia Galicia de sus gobernantes”

Confecciones Joti en Cambrils, Tarragona.
Confecciones Joti en Cambrils, Tarragona.

Las tensiones territoriales por la deriva soberanista de la Generalitat han traspasado el ruedo político. Una empresa catalana de confección y distribución de uniformes de trabajo ha sufrido el boicoteo de una compañía gallega por “la actitud de los gobernantes catalanes”. Así se especifica en un fax que la remitieron a la fábrica Confecciones Joti SL, ubicada en Vilanova d'Escornalbou (Baix Camp, Tarragona) el pasado 25 de octubre. La empresa gallega había realizado un pedido de uniformes de trabajo por valor de 1.000 euros un mes antes, el 19 de septiembre, pero decidió anularlo a última hora con un único argumento: por motivos políticos no volverán a realizar encargos a compañías catalanas.

En el fax, la empresa gallega especifica que “ha decidido suspender toda compra a empresas catalanas debido a la actitud de desprecio hacia Galicia de sus gobernantes”, y reitera: “Rogamos no envíen el material pedido pues no será aceptado”.

El argumento ha sorprendido al propietario de Confecciones Joti, Joan Oliveras, dado que casi el 20% de la facturación de su empresa procede de pedidos de clientes gallegos. Oliveras no quiere revelar el nombre de la compañía que ha boicoteado el pedido pocos días antes de su entrega. Quiere “dejarlo como una anécdota” y que el boicoteo no se extienda a encargos del resto de España. “Somos una empresa familiar, no quiero entrar en polémica porque no soy político, solo queremos trabajar en paz”, señala Oliveras.

Confecciones Joti fue fundada hace medio siglo, cuenta con 20 trabajadores en plantilla y el año pasado facturó un millón de euros. Parte de sus clientes son de fuera de Cataluña.

Los rifirrafes entre el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y la Xunta de Galicia han sido constantes durante el último año. En septiembre de 2011 Mas provocó una tormenta política al afirmar que “a veces no se entiende” el castellano de gallegos y andaluces. El 25 de abril de este año, en el Parlament, el presidente de la Generalitat reprochó al Gobierno que invierta en el AVE a Galicia y aumente la inversión en el Museo del Prado mientras que reduce el 45% el gasto en Cataluña.

El 25 de julio durante un pleno extraordinario en la Cámara catalana, Mas lamentó que el PP ponga a Galicia como ejemplo de buena gestión y aseguró que con la solidaridad que recibe la Xunta, Cataluña también estaría en una buena situación financiera. “Si fuésemos la tercera autonomía que contribuye más y la tercera que recibe más, muchos de los problemas que tenemos no existirían”, indicó Mas, quien puntualizó que exponía estas alusiones a Galicia “sin ánimo de polémica”.

Aun así, la tensión entre los presidentes de ambas comunidades fue en aumento conforme se acercaba la Diada de Cataluña. El 29 de agosto, tras la decisión de la Generalitat de acudir al Fondo de Liquidez del Estado, el actual presidente en funciones de la Xunta y ganador de las últimas elecciones gallegas, Alberto Núñez Feijóo, dijo: “Hoy Galicia paga y Cataluña pide”. Y aún el 8 de octubre, en plena campaña por los comicios gallegos, aseguró: “Artur Mas prefiere agitar los sentimientos a pagar facturas”.