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¿Unos desconocidos con seis escaños?

UPyD, con una estructura mínima, se afianza electoralmente en la autonomía

Rafael Soriano y Esther Puntero, responsables de Estudios y de Organización de UPyD.
Rafael Soriano y Esther Puntero, responsables de Estudios y de Organización de UPyD.

Unión Progreso y Democracia (UPyD), el partido creado por la exsocialista Rosa Díez, arrancó en 2007 como una alternativa a lo que sus partidarios denominan “los viejos partidos”, que no son otros que el PP y el PSOE.

Apenas un lustro más tarde, UPyD ha consolidado en la Comunidad Valenciana un espacio electoral que cuenta con un diputado en el Congreso por Valencia, el actor Toni Cantó, y cinco ediles en los municipios de Alicante (1), Elda (1) y Novelda (3). El reciente sondeo realizado por Metroscopia para EL PAÍS el pasado 9 d’Octubre les otorgaba, en caso de celebrarse ahora elecciones a Cortes Valencianas, un total de 6 parlamentarios. Pero ¿quiénes son esos desconocidos que pueden obtener de golpe media docena de escaños en las Cortes?

UPyD cuenta con 700 afiliados y 200 simpatizantes en la Comunidad Valenciana, que se organizan en 11 consejos locales y un Consejo Territorial autonómico, según explica el responsable de Organización y candidato a la Presidencia de la Generalitat en los comicios de 2011, Rafael Soriano.

La cifra da cuenta de la incipiente estructura de UPyD si se compara con las de la competencia. Por ejemplo, con los 145.000 afiliados que declara el PP valenciano (55 diputados), los 22.000 del PSPV-PSOE (33) o los más de 2.500 de Esquerra Unida del País Valenciano (5 escaños). Soriano alega que los militantes pagan una cuota mensual de 20 euros —la más cara de todos los partidos políticos—, aunque es mucho menos que lo que cuesta un abono en el Valencia CF (35.000) o en el Levante UD (16.000 socios).

El partido tiene censados

700 militantes

y 200 simpatizantes

Esta es solo la parte cuantitativa. En la cualitativa, Esther Puntero, responsable de Estudios y Programas, explica que el perfil del afiliado corresponde a un profesional liberal, de entre 25 y 40 años, con estudios universitarios y con vocación pública, pero harto del funcionamiento de los grandes partidos, a los que en alguna ocasión intentó aproximarse. Los votantes, en cambio, no responden solo a este perfil. Según José Pablo Ferrándiz, experto en estudios sociológicos y responsables de la firma Metroscopia, UPyD se ha convertido en el refugio preferido de los electores desencantados con el Partido Popular.

Romain Muzzati, coordinador del Consejo Territorial de la Comunidad Valenciana desde el congreso constituyente celebrado en febrero de 2010, responde al perfil de la mayoría de la militancia. Director comercial en Castellón, llegó a UPyD tras una experiencia fallida en las Nuevas Generaciones del PP, convencido de que era posible impulsar “un partido de ciudadanía, no de ideología”.

Muzzati es uno de los pocos que, según las normas de UPyD, podría compatibilizar su cargo de dirigente del partido con el acta de diputado autonómico. El resto tendrían que abandonar sus responsabilidades orgánicas para asumir un puesto en las instituciones. Esta no es la única peculiaridad de un partido que renuncia a tener estructuras provinciales, porque está a favor de la desaparición de las diputaciones —aunque no dudaría en ocupar sus escaños en las Corporaciones provinciales si obtuviese representación—, y que apuesta por una dirección nacional fuerte. Este esquema hace que Madrid centralice todos los recursos antes de redistribuirlos por la estructura territorial.

La concepción de Estado que tiene UPyD —“el único partido con un auténtico proyecto federal de España”, según Puntero— tiene otras implicaciones. “Los diputados de UPyD no defienden los intereses de sus circunscripciones, defienden los intereses nacionales”, explica Muzzati. Es una de las razones por las que el diputado Toni Cantó no ejerce de líder en la Comunidad Valenciana. “La estructura autonómica, la más próxima, la que se encarga de la expansión del partido”, argumenta Muzzati, que asegura que las relaciones con Cantó son fluidas.

Muzzati: “Queremos un

partido de ciudadanía,

no de ideología”

Pese a su corto periodo de funcionamiento, UPyD ya ha tenido sus primeras disputas internas en el consejo local de Valencia. Soriano, como responsable de organización, niega la existencia de problemas y asegura que el sistema de elección de cargos y candidatos por parte de la militancia ha funcionado con normalidad. Él mismo, ingeniero de profesión y nacido hace 41 años en Fontanars dels Alforins, fue elegido candidato autonómico en 2011 frente a tres competidores. Sin embargo, algunos militantes ya han alertado del riesgo que supone la proliferación de candidaturas con un cuerpo electoral tan reducido y de la gran influencia que tiene la dirección nacional sobre los consejos territoriales.

“El problema es que, a veces, lo políticamente correcto genera frustración”, argumenta el concejal de Alicante, Fernando Llopis, al hablar tanto del funcionamiento de las instituciones como de las formaciones políticas. Llopis admite que, aunque se realice una buena labor institucional, al final has de ser ratificado por los militantes, lo que obliga a estar cerca de las bases.

Soriano no teme que las buenas expectativas electorales de UPyD, que el año pasado solo presentó 21 candidaturas municipales y una autonómica, se traduzcan en un aluvión de peticiones de afiliación. “Cada persona que decide ingresar en UPyD debe pasar una entrevista donde se le explican los fundamentos del partido y lo que se espera de sus afiliados”, prosigue Soriano, que admite que en las últimas municipales rechazaron la oferta de muchos renegados de otros partidos dispuestos a presentarse con las siglas magenta.

El partido da libertad institucional a sus consejos locales, señala Puntero, aunque “las líneas rojas [que están fijadas en la página web del partido] están muy claras”. “Si el PP [de Alicante] lleva cosas sensatas al pleno, las voto; si no, no”, ratifica Llopis.

Los dirigentes de UPyD coinciden en sus dificultades para acceder a los medios de comunicación. “Tenemos problemas para acceder a los medios de comunicación, por eso tenemos toda la actividad digitalizada”, continúa Puntero, “sin internet y las redes sociales, UPyD no existiría”. Puede que, si las encuestas se confirman, en los próximos comicios UPyD lo tenga más fácil.

Los votos del partido magenta

Elecciones generales de 2008. En sus primeros comicios la formación de Rosa Díez logra 19.294 votos en la Comunidad Valenciana, lo que supuso el 0,7% de los votos.

Elecciones al Parlamento Europeo de 2009. El partido magenta dobla los resultados a nivel autonómico: 40.344 votos y un 2,2% de las papeletas emitidas.

Elecciones municipales de 2011. UPyD se convierte en el quinto partido más votado con 34.289 votos y el 1,4% de las papeletas emitidas. Obtiene cinco ediles en la provincia de Alicante donde logra el mayor apoyo con un 1,9% de los votos. En Valencia se queda en el 1,2% y en Castellón en el 1%.

Elecciones autonómicas de 2011. En su primera convocatoria a Cortes Valencianas UPyD casi duplica el resultado de las municipales al lograr 60.859 votos y el 2,5% de los apoyos en la Comunidad Valenciana. Alicante sigue siendo la circunscripción que más papeletas aporta en términos relativos (3,2%), aunque Valencia lo hace en términos absolutos (30.124 votos).

Elecciones generales de 2011. Con 146.064 votos, casi 20.000 más que Compromís, UPyD se convierte en la cuarta fuerza autonómica y obtiene su primer diputado por Valencia. En esta circunscripción logra 84.797 votos y el 6% de los apoyos, un millar de votos y una décima menos que lo conseguido por la coalición de Enric Morera y Mònica Oltra.