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Siete años detrás de Adrià Puntí

El Festival In-Edit estrena un documental sobre el excéntrico músico catalán

Adrià Puntí, en una imagen del documental que se estrena en el Festival In-Edit.
Adrià Puntí, en una imagen del documental que se estrena en el Festival In-Edit.

Adrià Puntí es el documental que Xavier Puig, Raimon Fronsoy y Marc Ruiz (la productora Elisabet Produccions) han realizado sobre uno de los músicos más excéntricos y creativos de la escena catalana. Y prolífico, pese al silencio discográfico de los últimos 10 años. Más de uno se preguntará dónde está la música del exlíder de los desaparecidos Umpah-pah si no está en las tiendas de discos ni en la red. La película, que se estrena el 30 de noviembre en el festival In-edit de Barcelona, se ocupa de aclararlo.

Xavier Puig y su equipo conocieron al músico gerundense en 2005, durante el ciclo Desbunderbart köncert, una producción para la Xarxa de Televisions Locals (XTVL). Tras filmarle en la puerta de su casa, improvisando un festival callejero, surgió la conexión. “Nos prendamos”, explica Puig. “Empezamos a quedar esporádicamente, un año dos veces, otro tres... durante siete años. No había un objetivo concreto, quedábamos con él para filmar por amor a la música y al cine. Un día en su casa, en el Veïnat de Salt, otro en el bar al que va siempre, otro en Amer, el pueblo donde nació, otro en Cadaqués. Plantábamos la cámara delante de él y dejábamos que las cosas sucedieran”, recuerda. “Es una persona que no para de moverse de un lado para otro”.

La cinta permite escuchar algunas de sus centenares de canciones inéditas y verlo tocar una conmovedora Senyor doctor (Maria, 2002). También hay momentos de confidencias y de reflexiones, como cuando descifra frase a frase Mirall capgirat, de Umpa-pah (Raons de pes, 1991) mientras esta suena en el reproductor. Por otra parte, se ven fragmentos de conciertos, como el que dio en el bar Heliogàbal de Barcelona en 2006, ya presentándose como Josep Puntí, un cambio de nombre que “no tiene importancia en el documental, lo importante es él, esto no deja de ser un juego”, explica Puig. Son 73 minutos para estar cerca de un hombre que es pura energía creativa.