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Grafiti legal en las Tres Xemeneies

Sants-Montjuïc cede espacios para arte urbano a la iniciativa de Murs Lliures

Grafiteros en acción en los muros liberados del parque de las Tres Xemeneies.
Grafiteros en acción en los muros liberados del parque de las Tres Xemeneies.

Desde el domingo los artistas urbanos de Barcelona disponen de al menos tres muros en el parque de las Tres Xemeneies para poder pintar sus grafitos de forma legal. Son los primeros que la plataforma Murs Llibres consigue liberar tras convencer al Ayuntamiento de Barcelona y al distrito de Sants-Montjuïc. Pese a tratarse de un espacio público, Murs Lliures ha conseguido que los artistas no hayan tenido que presentar ningún esbozo, garantizando así su libertad creativa, uno de los pilares básicos en el arte urbano.

En el acto de inauguración han colaborado grafiteros, muralistas y diseñadores de una gran diversidad de estilos y de técnicas que dan color a los muros del parque, aunque de manera efímera, puesto que el próximo fin de semana alguno de los murales ya se renovará. “No podemos cubrir toda la demanda que tenemos para pintar", explica Marc García, impulsor de la plataforma.

Murs Lliures es un portal de la asociación RebobinART que trabaja, en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona, para liberar el mayor número de espacios urbanos con el fin de que los artistas puedan realizar sus obras de manera legal.

A Alberto de Blobs, muralista en Barcelona desde hace más de 16 años, le parece una iniciativa muy positiva. “Legalizar favorece al arte, el muralismo es patrimonio de las grandes ciudades y una forma de dar cultura a la sociedad”, añade. Los objetivos de la plataforma son dar salida a la creatividad de los artistas urbanos, mejorar la imagen que este peculiar género tiene entre la ciudadanía y favorecer el grafito elaborado en detrimento de las firmas y los tags.

Para ello, Murs Lliures negocia con los distritos y colabora con las entidades y asociaciones de los barrios para que cedan muros y espacios que puedan convertirse en punto de encuentro para la creatividad urbana. La plataforma gestiona estos espacios desde la web y los artistas que quieren pintar en un muro se registran y reciben un permiso oficial. Los grafitos tienen una duración determinada, en función de la demanda, para garantizar la mayor participación posible. Además, la obra de los diferentes grafiteros es expuesta en el portal para promocionar sus trabajos.

La ordenanza de civismo de la ciudad de Barcelona prohíbe cualquier tipo de pintada, firma o inscripción hecha con cualquier tipo de material y en cualquier espacio, y sanciona con entre 120 y 3.000 euros estas conductas porque “devalúan el patrimonio público” y provocan “degradación visual”.