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ÓSCAR TEROL | HUMORISTA

“Los catalanes son ahora los vascos de España”

El creador de 'Vaya Semanita' presenta su último libro: 'Cómo no tener la cocina como un cerdo'

El humorista Óscar Terol posa esta mañana en San Sebastián con su último libro.
El humorista Óscar Terol posa esta mañana en San Sebastián con su último libro.

Óscar Terol (San Sebastián, 1969) ha decidido lanzarse al mundo de la cocina o mejor dicho de la trastienda de los fogones. Bajo la premisa de que los libros y programas del género nunca hablan o muestran los desastres que se pueden llegar a pergeñar tras intentar hacer un risotto, el humorista propone con Cómo no tener la cocina como un cerdo una guía para los pocos duchos, no a la hora de manejar una sartén, si no cuando toca limpiar lo ensuciado.

Pregunta. ¿Por qué decidió lanzarse al mundo de la cocina?

Respuesta. La cocina forma parte de nuestra vida, en algunos casos es como una especie de religión y siempre vemos el lado bonito, la comida en sí, la presentación... nunca hablamos de la trastienda. Lo que provocas en la cocina cuando tú cocinas. Hacía falta tratar con humor este tema porque todos nos podemos sentir reflejados, todos cocinamos en mayor o menor grado.

P. Deja entonces la idiosincrasia de los vascos aparcada con su último libro.

R. No es un libro escrito para vascos, todo humano cocina. Es un libro que se puede entender en cualquier país del mundo, incluso si vives en una choza, si eres un indígena, puedes ser un indígena limpio o sucio. Es un libro que te pone ante el espejo, cocina si quieres pero qué provocas cuando cocinas, qué precio pagas.

P. Madrileños, vascos, catalanes, ¿todos iguales?

Óscar Terol (San Sebastián, 1969), impulsor de Vaya Semanita, es guionista, presentador, escritor, actor, pero, ante todo, humorista. Autor de numerosos programas para televisión de humor presentó ayer en San Sebastián su última creación, el libro Cómo no tener la cocina como un cerdo, editado por Espasa. Su cuarta cuarta incursión en el mundo de las letras tras Todos nacemos vascosPonga un vasco en su vidaEl vasco que no comía demasiado.

R. O uno de Zimbabwe. Es la democracia cerda. Me gusta encontrar puntos en los que todos seamos iguales, no importa la ideología o el sentimiento de pertenencia. Preparar algo para comer es una necesidad básica, no importa de donde seas o el grado social que tengas.

P. ¿Qué nota se pone en la cocina?

R. De puertas para fuera, lo que yo cocino, un ocho, y en el fregado y todo eso, un menos dos.

P. ¿Cuál ha sido el mayor desaguisado que ha perpetrado entre fogones?

R. Esas cenas de Nochebuena o Nochevieja en las que te empeñas en cocinar para 20. Siempre utilizas más vajilla de la que realmente necesitas, intentas acometer recetas de gran dificultad, hacer platos calientes o templados, diversas salsas... Cada Navidad puedo liar la tercera guerra mundial.

P. ¿Quién tiene la culpa, Simone Ortega o Karlos Arguiñano?

R. Los dos, pero lo que sale en la televisión tiene más trascendencia, más incidencia en el público. Los cocineros nos han animado a envalentonarnos. Arguiñano cocina en diferido, si sale algo mal o se ensucia, corta, nuestra vida, en cambio, es en director. Nadie te avisa cuando se te están quemando las lentejas. Deberían recomendar con advertencias en la parte baja de la pantalla que lo que están haciendo es en diferido o que se abstengan cerdos de bellota.

P. Y, ¿los modernos? Se han puesto de moda las cupcakes, galletas decoradas, tartas...

R. Provocación. Es como si eres drogadicto y te vas al barrio chino, y ves a todo el mundo vendiendo, comprando... Ya tienes el mal dentro, qué necesidad hay de ir a visitar al demonio. La modernez en la cocina tiene mucho peligro. 

P. ¿Se puede curar un cerdo?

R. No, nunca. Simplemente se puede ser consciente de las limitaciones de cada uno, y decidir si te vas a enfrentar o no a una u otra receta. Cocina, pero no hace falta que hagas espárragos tres salsas, con una es suficiente.

P. Crisis, paro, recortes... ¿estamos más necesitados de humor que nunca?

R.  El humor se necesita siempre, sobre todo, necesitamos tener una actitud de humor. Desde fuera nos están mandando muchos mensajes para desestabilizarnos interiormente, para que no nos rebelemos, para que nos resignemos. El humor siempre es una mirada crítica ante uno mismo y lo que le rodea, una mirada crítica que suponga la semilla para que luego te pongas a caminar. El humor siempre es necesario, pero ahora debería ser obligado. No quiero decir que nos debamos tomar la vida a risa, si no, tomar distancia. 

P. ¿Teme que le encasillen con Vaya Semanita?

R. Con ese programa y con otros que he hecho. Huyo. No he vuelto a utilizar ese nombre para nada. Un creativo no puede vivir de las rentas, lo guardo con mucho respeto, no renuncio a ello, pero intento huir porque me gustaría que en la vida me ocurrieran varios Vaya Semanita.

P. Muchos definen el programa como una especie de liberación, la forma en la que los vascos aprendieron a reírse de sí mismos a pesar de ETA, de los enfrentamientos identitarios...

R. Hubo muchos años en los que no se podía hablar en público de según que cosas y poco a poco eso se fue rompiendo. Nosotros simplemente supimos aprovechar ese cambio de sensibilidad y ayudó mucho el consenso que se generó en torno a Vaya Semanita. No era un programa que gustara sólo a los que pensaban de una determinada manera, era una sensación de que teníamos algo en común. Los vascos somos individualistas y conflictivos por esencia, y entonces apareció un programa en la televisión pública que lo veía todo el mundo.

P. ¿Son los vascos un blanco fácil para el humor?

R. Sí porque son arquetípicos y tenemos mucha información. Para hacer humor se necesitan referencias y que el espectador tenga una idea común sobre un determinado tema. Luego podrás agrandarla, empequeñecerla o destrozarla. Hay una complicidad previa y por eso se puede construir el humor. De los vascos se habla mucho, entre otras cosas, porque siempre hemos querido ser protagonistas, los jefes de la fábrica. Ahora los catalanes son los vascos de España. Vasco es una categoría que se va a ir moviendo, nosotros ya hemos sido vascos, ahora lo son los catalanes y a ver cuánto tiempo aguantan porque es muy jodido.