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Un hombre muere en Leganés de un tiro en el cuello

La víctima fue hallada muerta en asiento del copiloto de su propio vehículo en el Parque Tecnológico de la localidad

Óscar Fernández Garrido, de 26 años, fue hallado muerto de al menos un disparo en el cuello en Leganés (186.500 habitantes). Una persona llamó al teléfono de emergencias 112 y avisó de que había una persona en el asiento del copiloto de un turismo en el Parque Tecnológico de la localidad, según informó un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Esta muerte eleva a 33 los homicidios registrados en la región en lo que va de año.

Los hechos ocurrieron alrededor de las seis de la tarde en la calle de Diego Marín Aguilera, en Polígono Leganés Tecnológico, donde estaba estacionado el Renault Laguna de su propiedad. La víctima estaba sentada en el asiento y desde el exterior se le apreciaba el disparo, que tenían orifico de entrada y salida. Cuando acudieron los facultativos de una UVI móvil del Summa, no llegaron siquiera a manipular el cuerpo para certificar la muerte. Los trabajadores de las empresas de la zona vieron el vehículo aparcado con las luces encendidas desde las cuatro de la tarde, por lo que podía llevar varias horas fallecido.

Al lugar se desplazaron agentes del Grupo V de Homicidios y especialistas del Grupo de Delitos Violentos de la Policía Científica, que hicieron la inspección ocular del vehículo. Las primeras pesquisas apuntan a que le mataron en el mismo lugar en que fue hallado. La policía estableció controles de entrada y salida del parque por si los autores se encontraban por la zona.

Una detención

Según fuentes policiales, Óscar Fernández Garrido había residido con anterioridad en Leganés, pero ya no lo hacía. Le constaba una detención por la Guardia Civil en 2008 en el municipio castellonense de Burriana por un delito de lesiones. En aquella ocasión dio un domicilio de Villarreal. Las mismas fuentes precisaron que el fallecido tenía en vigor una orden judicial por la que se le prohíbe la expedición del pasaporte. Esta medida se le impone a personas que no pueden abandonar el territorio español. Supuestamente estaba detrás un posible delito contra la salud pública (tráfico de estupefacientes).

La policía mantenía anoche abiertas todas las hipótesis de trabajo sobre el crimen, pero veía “poco probable” que se debiera a un robo. Fernández Garrido mantenía todos los objetos de valor y se encontraba dentro de su propio coche.

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