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REPORTAJE

El modelo de Valencia toca fondo

Oposición, empresarios y vecinos exigen a Barberá medidas contra el paro y más inversión pública

También piden una posición más reivindicativa frente al Gobierno de Rajoy

El circuito de Fórmula 1 de Valencia, durante la carrera del Gran Premio de Europa de 2009.
El circuito de Fórmula 1 de Valencia, durante la carrera del Gran Premio de Europa de 2009.

La crisis echó el telón a la Valencia de los grandes eventos y desde entonces el paro y la deuda se han disparado. Valencia es una de las capitales españolas donde más ha aumentado el desempleo, con 5.195 parados más entre enero y septiembre de este año hasta situarlo en casi 83.000, según el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE). La deuda ascendía al inicio de año a 890 millones de euros, lo que convierte a Valencia en la tercera capital más endeudada detrás de Madrid y Barcelona. Y los planes de ajuste en el Consistorio se suceden desde hace tres años. Para 2013 se anuncia además una inversión municipal que rozará mínimos históricos.

La guinda a este escenario económico tan poco halagüeño han sido los Presupuestos Generales del Estado para 2013, que recortan la inversión en Valencia en un 43%. El tono duro y reivindicativo con el que Barberá cargó contra los Gobiernos del PSOE se ha perdido tras la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa. La oposición exige un gran debate sobre la situación de la capital que el Gobierno local no acepta.

“Y la responsable de este Ayuntamiento [la alcaldesa Rita Barberá, del PP] nunca ha respondido personalmente de su gestión ante el pleno municipal”, se queja el portavoz socialista, Joan Calabuig, quien ha pedido sin éxito que Barberá se someta a sesiones de control y a debates anuales sobre el estado de la ciudad como hacen el presidente valenciano, Alberto Fabra, u otras regidoras, como la de Alicante, Sonia Castedo.

Calabuig: “En 20 años, Valencia ha multiplicado por cuatro su deuda”

Calabuig insiste en que gobierno y oposición tienen que debatir soluciones a esta crisis en lugar de esconder la cabeza bajo el ala. Joan Ribó, portavoz municipal de Compromís, abunda en la necesidad de que Valencia se democratice. “En otras capitales españolas se hace este debate, lo que convierte en inaudito que en esta capital, con más de 800.000 habitantes, no se haga”, enfatiza.

El paro lastra la economía local pese a las gestiones del Consistorio por atraer nueva inversión privada. Entre enero y agosto, el paro en Valencia aumentó en 5.296 personas, mientras en capitales como Zaragoza solo lo hizo en 1.190 personas y en Sevilla en 3.203 personas. Otras ciudades, como Barcelona o Málaga, en el mismo contexto, incluso redujeron el desempleo, observan los socialistas.

“Este desastre no es solo consecuencia de la coyuntura general”, opina Calabuig. “Cuando la situación económica era favorable, las políticas y las prioridades eran equivocadas. En 20 años, Valencia ha multiplicado por cuatro su deuda y reducido a la mitad la inversión”, enfatiza el socialista. “No basta firmar un papel con Fabra”, dice Ribó en alusión al plan conjunto firmado esta semana por el presidente, las Diputaciones y los Ayuntamientos, que incentivará el contrato de dos parados por cada millar de habitantes.

Ribó: “No hay que emprender más inversiones faraónicas”

Desde EUPV, su portavoz municipal, Amadeu Sanchis, coincide en el análisis. “Lo que más nos preocupa es que se congelen las inversiones”, explica. En una situación de crisis como esta se han destinado en lo que va de año unos 50 millones de euros a amortizar deuda y 20 de esos millones se los han comido los intereses. “Y ese escenario bloquea la ciudad”, sentencia Sanchis, que propone que se renegocie la deuda, y el dinero se destine a inversión.

“Los millones de euros que costó la Copa del América o el canon de la F-1 se podían haber destinado a inversión pública. No hay recursos para la Ley de Dependencia y por si fuera poco, la ciudad es deficitaria en plazas escolares públicas”, añade el concejal de EU. “Como dice el último informe de CC OO, la matrícula en centros concertados ha superado por primera vez la matrícula en los públicos y es porque no hay suficientes escuelas públicas”, añade Sanchis.

De la Copa del América ni nos acordamos ya y de la F-1 nos acordamos y para mal porque esperamos que se la quede Barcelona, ya que aquí no la podemos pagar”, concluye.

Para Compromís, Valencia está atrasada en muchos temas. “La ciudad es la tercera más endeudada de España y creemos que se puede mejorar la recaudación de los ingresos”, puntualiza Ribó, que a modo de ejemplo propone establecer nuevas tasas como la de los cajeros automáticos. El concejal de Compromís plantea también un avance en las políticas de ahorro. “No más inversiones faraónicas como la ampliación del Palacio de Congresos ni gastar tanto presupuesto en iluminación, ni tampoco firmar subidas de precios de hasta el 50% en las contratas”, enumera Ribó.

Sanchis: “Nos encontramos con el silencio clamoroso de Barberá”

En este escenario de recesión, la presentación del proyecto de presupuestos del Estado para el año próximo ha indignado a la mayoría. De confirmarse los números, Valencia perderá más de 115 millones de euros con los presupuestos del Gobierno de Rajoy. La inversión pasa de 264 a unos 149, con una caída del 43,5%.

“Cuando la alcaldesa de Valencia tomó posesión de su cargo en 2011 se comprometió a ser exigente con el Gobierno español en la defensa de un nuevo sistema de financiación de las haciendas locales y otras cosas. Un año después nos encontramos con el silencio clamoroso de la señora Barberá”, sentencia Sanchis.

“Es vergonzoso que se utilice la ciudad para hacer politiquería de partido. Vamos a exigir a Barberá que ahora que está su partido reivindique a Madrid con la misma intensidad que lo hacía al Gobierno del PSOE”, dice Ribó.

La oposición coincide en destacar dos proyectos emblemáticos como símbolo del agotamiento político de Barberá y su gobierno. Las obras del nuevo Mestalla, un empeño personal de la alcaldesa, paralizadas desde 2009 por los apuros económicos del Valencia CF. Y la dársena del puerto de Valencia, sin uso desde que concluyeron las competiciones de la Copa del América. “Es un modelo de ciudad fracasado en el tiempo y en lo económico porque no se puede financiar”, sentencia el concejal de EUPV. El socialista Calabuig muestra similar parecer: “Es un gobierno sin ideas ni iniciativa. Un ejemplo de esta falta de voluntad es la dársena, un espacio estratégico con grandes potencialidades para el desarrollo que está parado” y que adeudan las tres administraciones públicas.

La alcaldesa habla de una crisis que no termina y apela a la inversión

Al igual que la oposición, los empresarios reclaman al Gobierno local iniciativa. “En este momento de crisis hace falta definir un nuevo modelo de gobernanza de la ciudad”, reclama Manuel Espinar, presidente de la Federación de Hostelería de Valencia, uno de los sectores más activos. Para la federación es inaplazable la creación de una marca turística para Valencia: “Hemos estado invirtiendo en grandes eventos más de una década paradójicamente sin que hubiera una marca”, añade Vicente Pizcueta, miembro de esta federación. El sector defiende proyectos como la dársena, la conexión por AVE con Barcelona o la explotación turística de las Fallas. “En la dársena se ha hecho la obra dura, la de cemento, pero la obra humana, más allá de la media docena de restaurantes abiertos, necesita de más recursos e imaginación”, prosigue Espinar.

Los hosteleros reclaman sentido común a todas las partes, incluido el Gobierno local, en la propuesta de trasladar la cremà fallera a los lunes para favorecer la afluencia de visitantes. “Si nos instalamos en un discurso de confrontación con la tradición, el sector turístico no quiere saber nada de ese debate”, sostiene Pizcueta.

La hostelería reclama una marca turística para Valencia

Con el retroceso de la industria, el sector hostelero ha ganado peso en la economía local aunque los resultados económicos no sean del todo buenos. Luis Martí, de Unión Hotelera, trasciende las reivindicaciones locales y pide menos presión fiscal, que se pague a los proveedores y que fluya el crédito.

El comercio reclama más implicación del Consistorio en los problemas de un sector que cuenta con 16.000 establecimientos abiertos en la capital. “Como ciudad hemos ganado mucho”, reconoce Isabel Cosme, presidenta de la confederación del comercio (Cecoval). "Valencia tiene potencial, lo tiene todo preparado pero necesitamos que se nos pregunte”, afirma en relación a la libertad de horarios. Un comercio no es igual que un restaurante. “A veces que abramos un domingo no sirve de nada. Sí, vale que puede haber 10.000 cruceristas que desembarcan en Valencia, pero si cuando abro mi local se los han llevado a todos a L’Albufera, paso el día en blanco”, describe la presidenta.

El comercio local quiere presencia en los órganos de turismo

Con esta anécdota, Sanchis pide más coordinación del sector público y el privado y voz y voto en los órganos turísticos, donde el comercio no tiene hoy representación. La empresaria reconoce que queda mucho por hacer y apela al Ayuntamiento y la Generalitat para que potencie la imagen del comercio valenciano. “El comercio es algo más que la calle de Colón. Es un sector fuerte pero necesita atención. El Ayuntamiento de Madrid ya se encargó en su día de que toda España se enterara de que su comercio abría en domingo. Aquí, sin embargo, vamos para atrás”, añade Sanchis, que advierte de que con el AVE muchos turistas con alto poder adquisitivo eligen Madrid y no Valencia como destino de sus compras.

El Gobierno local replica que sus posiciones son de sobra conocidas. “Si la oposición debatiera en los plenos sobre la ciudad y no de otras cosas, habría tiempo suficiente”, dice uno de sus portavoces. La regidora y su gobierno no están parados, dicen, y muestra de ello son las recién estrenadas licencias express para agilizar la apertura de negocios y crear empleo. O la fe ciega en el turismo como motor de desarrollo en tiempos de crisis. En su reciente declaración institucional con motivo del 9 d’Octubre, Rita Barberá habló de una crisis “que parece no tener fondo” y apeló a las inversiones privadas que han llegado a la capital y las que están por llegar —las tiendas de Appel y Decathlon, la apertura de la terminal de cruceros Valencia Passenger Service o la instalación de Plug&Play— como prueba de que no está de brazos cruzados.