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Un alcalde en huelga de hambre

El regidor de San Fernando de Henares, de IU, exige que una constructora entregue varias viviendas rehabilitadas a sus dueños

Julio Setién, con el cartel que denuncia la situación. Ampliar foto
Julio Setién, con el cartel que denuncia la situación.

El alcalde de San Fernando de Henares, Julio Setién (IU), apenas pegó ojo la noche del miércoles al jueves. Su cabeza no encontraba una solución al problema de 200 de sus vecinos que no pueden acceder a sus casas porque la constructora que ha remodelado las mismas no las entrega. “Nos están toreando desde hace meses y entre unos y otros están jugando una partida de póquer en el que los vecinos son los rehenes de un conflicto, en el que los intereses de unos y otros mantienen paralizadas las posible soluciones”, sostiene Setién, que como única solución al “inmovilismo” de unos y otros, ha iniciado una huelga de hambre, con la intención de que las partes lleguen a un acuerdo para evitar un embargo de las viviendas.

El próximo lunes, Setién mantendrá una nueva reunión con responsables del departamento financiero de Bankia. Entonces se sabrá si el alcalde de San Fernando va de “farol” o por el contrario se guarda un as en la manga en la partida de póquer que juegan las constructoras Ortiz y Corsán Corvián; el departamento financiero de Bankia; y la promotora Plaza de España S. L., cuyo capital pertenece en un 51% a los vecinos, y un 49% al Ayuntamiento de San Fernando.

La rehabilitación de la Plaza de España de este municipio se inició hace más de 30 años cuando el Consistorio decidió proteger en entorno. Pero no fue hasta hace dos años que los vecinos abandonaron sus casas a cambio de unas nuevas. Lo hacían cediendo sus derechos a una sociedad participada al 49% por el Consistorio. Pero según la versión municipal, desde hace más de un año Bankia cortó el grifo, negándose a abonar los últimos 11 millones de euros del crédito de 54 millones que se había acordado inicialmente. Esta negativa por parte de Bankia, según el Consistorio, impide que Plaza de España, es decir, los vecinos, puedan pagar los trabajos realizados por las constructoras, que han recurrido a los tribunales para recuperar su dinero.

Para complicar todavía más el caso, un tribunal ha decretado el embargo cautelar del resto de propiedades de Plaza de España S. L., por lo que tampoco puede vender unos locales que ya tenían dueño: la Tesorería de la Seguridad Social, que iba a pagar unos 4 millones de euros. La pescadilla que se muerde la cola: Bankia no paga, los promotores tampoco, y los constructores no entregan las viviendas. Mientras tanto los vecinos viven de alquiler, cuando sus casas están finalizadas y listas para entrar a vivir.

Un portavoz de Bankia ha negado este jueves que la entrega de las viviendas no se haya producido por su culpa, asegurando que Plaza de España S. L. se ha dedicado a hacer cosas distintas al proyecto inicial. Fuentes cercanas a la operación explican, además, que el problema radica en que los vecinos necesitan más dinero de Bankia al haber hecho más cosas de las previstas. La negativa de Bankia a ampliar el crédito de 54 millones se debe a que el Ayuntamiento no está dispuesto a poner nuevos avales y garantías: “Y sin garantías es muy difícil volver a prestar dinero”, explican las mismas fuentes.

Según los portavoces de la entidad financiera, Bankia ha cumplido con todas sus obligaciones. "Cuando en un proyecto surgen necesidades adicionales y hacen falta más fondos, las operaciones se valoran y se estudian. Y en este caso es necesario un esfuerzo compartido, en el que unos sean más flexibles con los plazos de cobro y otros puedan aportar los fondos que hacen falta para finalizar las obras". Además, explican los portavoces, Bankia va a intentar que cada vecino pueda tener su vivienda.

Mientras tanto Julio Setién, acompañado de varios miembros de su Equipo de Gobierno,  permanecerá en la calle, frente a una oficina de Bankia, en espera de la reunión del lunes. Hasta esta fecha, cinco días después de iniciar la huelga de hambre, el regidor de San Fernando de Henares se alimentará solo de agua. “Los médicos dirán si al final tiene que tomar azúcar o cualquier otra cosa”, explica un portavoz municipal, preocupado porque Setién tiene 64 años, y una huelga de hambre es muy peligrosa. “Todo para acabar con el juego”, explica el alcalde, que todavía no muestra sus cartas. No se sabe si va de farol o lo que esconde detrás de todo es un repóquer. El lunes, en la sede de Bankia, se jugará la segunda mano; en juego, las casas de 200 vecinos de San Fernando.

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