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El empuje soberanista de Mas arrastra a Unió Democràtica

Los democristianos intentarán modular el discurso de CDC

Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida.
Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida.

La pujanza soberanista de la federación de Convergència i Unió se configura como en el juego de la soga: CDC estira por un lado, y Unió por el otro, y la cuerda siempre beneficia a Convergència, socio mayor de la federación. Eso provoca que los democristianos se vean arrastrados a seguir el discurso marcado por CDC. Le pueden poner matices, pero pocas veces pueden cambiarlo. Y ello ha sucedido una vez más con el giro independentista de CDC, planteado en marzo y confirmado por el líder de CiU y presidente de la Generalitat, Artur Mas, tras la manifestación de la Diada.

El líder democristiano, Josep Antoni Duran Lleida, aceptó la necesidad de una consulta por la autodeterminación. Es lo máximo que acepta Unió, y que será la gran apuesta electoral de CiU para los comicios de noviembre. “Hasta aquí podemos ponernos de acuerdo. Luego ya no, porque Unió es confederal y Convergència no”, aceptan fuentes de la dirección democristiana.

A Duran le gusta presumir de tener ascendente sobre Mas e influencia en sus decisiones, pero lo cierto es que su partido se ve arrastrado por Convergència. Pese a que el democristiano respondió a la demanda de una consulta de Mas defendiendo el 'pedigree' histórico de su partido —"llevamos 81 años defendiendo el derecho a la autodeterminación”, dijo—, hace apenas año y medio despreciaba la posibilidad de un referéndum y comparaba sus contras frente a los pros de defender el pacto fiscal: "[El concierto económico] no dividiría al país y provocaría el 80% de abstención como ha habido ahora", dijo tras la consulta popular por la independencia de Barcelona.

Vila d'Abadal paga su enfrentamien to con Duran y difícilmente será candidato de CiU

El democristiano se ha intentado adaptar al crecimiento del soberanismo, hasta el punto de que acudió a la manifestación de la Diada tras haberla repudiado días atrás. El partido, sin embargo, intentará modular el discurso independentista de Convergència. Después que Mas apostara por la autodeterminación, Duran se encargó de afirmar que la consulta no significaba apostar por la independencia. Y buscará ahora matizar el discurso centrando las demandas de soberanía en economía y cultura, reivindicaciones que el partido ha venido efectuando estos últimos años.

En paralelo a la configuración del programa y la estrategia, los partidos se afanan en elegir los nombres que concurrirán en su lista electoral. Unió elegirá una línea continuista, aunque probablemente habrá una baja destacada: la del alcalde de Vic y presidente de la Asociación de Municipios de la Independencia (AMI), Josep Maria Vila d'Abadal. Tras enfrentarse con Duran en el congreso de Unió, no repetirá en la candidatura. El entorno de Vila d'Abadal habla de veto, algo que la dirección de Unió desmiente, aclarando que son las asambleas de militantes —controladas por Duran— las que eligen a sus candidatos.