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XVII BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA

La exacta magnitud de la danza

Una gran Lola Greco trasladó el espíritu de la Medea del maestro Granero

Ballet Nacional de España (BNE) representando la obra ‘Medea’, el sábado por la noche, en el Auditorio de Fibes.
Ballet Nacional de España (BNE) representando la obra ‘Medea’, el sábado por la noche, en el Auditorio de Fibes.

Sin duda alguna, no está en su magnitud la grandeza de una obra de arte. Pero, de la misma forma, y al menos en los terrenos de la danza y el baile, se puede reconocer que las coreografías trasladadas a un gran elenco pueden dar mucho juego y vistosidad en las combinaciones, en el colorido, en la difícil sincronía coral. En una bienal en la que, hasta donde uno ha llegado a ver, la austeridad ha sido la nota dominante de las propuestas, la visita del Ballet Nacional, con su gran elenco de bailarines, su decena de músicos y su impecable puesta en escena supone todo un cambio de registro, y no solamente por el aspecto digamos cuantitativo, sino por toda la calidad que representa. Además, y aquí las grandes magnitudes juegan en contra, su visita se ubicó en el mastodóntico auditorio Fibes, que apenas rozó la media entrada contando las consabidas invitaciones. ¿Tenía que haber sido ese el lugar? Uno entiende que en este caso las dimensiones le hicieron un flaco favor al arte. La lejanía del escenario para la inmensa mayoría de los espectadores impidió una mejor apreciación de, al menos, la parte que más cercanía necesitaba, la representación de la Medea del Maestro Granero, rescatada por la actual dirección del BNE tras años de ausencia de los escenarios.

‘La Suite Sevilla’ , obliga a enfrentar tópicos como los toros o la feria

En este clásico de nuestra danza, el asunto de las magnitudes pasa a un segundo plano para que se puedan apreciar los valores de la interpretación, puesto que aquí los bailarines y bailarinas ponen todos sus recursos dancísticos al servicio de una historia, a la creación de un personaje. La magnitud, la grandeza reside así en el equilibrio y en el acertado uso de todos esos recursos para tal fin. Y eso fue lo que vivimos con esta rediviva Medea que se mantiene fresca casi treinta años después de su estreno. Contribuye a ello en gran parte la bellísima partitura compuesta por el maestro Manolo Sanlúcar, llena de inspiración y perfecta conductora de esta tragedia donde se contienen tantos elementos de la condición humana. Pero están, sobre todo, los artistas, que son los que trasladan valores universales que van del amor al odio pasando por la venganza. Qué grande Lola Greco para expresar la complejidad de su personaje. Con su gran capacidad dramática, puede pasar del baile sensual a la perversidad más endiablada. Fran Velasco interpreta a Jasón con el brío y la personalidad de un héroe. Un impecable baile y toda una figura en escena. No le van a la zaga ninguno del resto del reducido elenco, especialmente Currillo (Creonte) y Miriam Mendoza (Creusa).

BALLET NACIONAL DE ESPAÑA (BNE)

  • ‘Suite Sevilla’. Idea original, coreografía, y puesta en escena: Antonio Najarro. Música: Rafael Riqueni, Miguel Rivera y Diego Losada. Director musical: Omar Acosta. Textos: Gerardo Diego. Cantaora invitada: Argentina.
  • ‘Medea’. Coreografía: José Granero. Música: Manolo Sanlúcar. Guión: Miguel Narros. Artistas invitados: Lola Greco (Medea), Francisco Velasco (Jasón) Dirección: Antonio Najarro.
  • Auditorio Fibes, 30 de septiembre de 2012.

En la primera parte, el BNE había ofrecido una obra de su director inspirada en la música del guitarrista Rafael Riqueni. La Suite Sevilla compuesta de nueve cuadros ofrece un resultado desigual casi por su misma configuración, pues recorre de forma muy variada la danza española y sus escuelas —estilizada, bolera—, con incorporaciones coreográficas de corte más contemporáneo. No todas llegan igual, pero todas mantienen un tono impecable en su ejecución. La obra, además, obliga a enfrentar tópicos tan marcados como los toros, la feria, o la Semana Santa. Las soluciones fueron diversas. Nos gustó ese paso a dos que convierte en idilio el enfrentamiento toro-torero y, por supuesto, el solo en clave bolera de Jessica de Diego. La Semana Santa se cargó de barroquismo, pese a su contemporaneidad y la feria fue un prodigio de color y vivacidad. El Júbilo final (26 bailarines en escena) fue colofón y expresión de ese señalado juego de las simetrías en un gran grupo. Aunque fuera después del reducido ámbito de Medea de donde nos llegarían las emociones.

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