Rajoy dice que Galicia será “la primera en salir de la crisis”

“Sin tropa los generales no van a ningún sitio”, avisa Rajoy a Baltar

Rajoy y Baltar, ayer en Ourense.
Rajoy y Baltar, ayer en Ourense.NACHO GÓMEZ

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no había pisado Ourense desde su llegada a la Moncloa. Ayer lo hizo para participar en un mitin y verse flanqueado por los Baltar, padre e hijo, pero no por el presidente de la Xunta y del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, que prefirió participar en otro acto en A Coruña para presentar a sus candidatos provinciales. Presidente español y gallego sí coincidieron ya por la tarde en la boda de un hijo del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que se celebró en Santiago.

La estrategia es conocida: el PP gallego lleva semanas lanzando mensajes para tratar de alejarse de los recortes impuestos por el Gobierno central. Insisten los argumentarios de campaña en que se juzgue a Feijóo por sus resultados y no por lo que están haciendo sus compañeros en La Moncloa. La demoscopia manda y a estas alturas la imagen del presidente gallego resiste mejor que la de Rajoy e incluso que las propias siglas del partido.

Así que ayer el líder nacional del PP, que también busca en las elecciones gallegas un balón de oxígeno para su propio Gobierno, volvió a rodearse del baltarismo en pleno, como ya hizo en las autonómicas de hace cuatro años, también en una situación política complicada.

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El actó de ayer distó mucho de contar con la parafernalia de los grandes mítines. En una sala de un hotel, con aforo para unos cuantos centenares de personas, Rajoy pidió “cuatro años más” para su hombre en Galicia, a quien el presidente del Gobierno presenta como “el pionero del cambio”. Ausente Feijóo, fueron Alfonso Rueda, secretario general del PP gallego y conselleiro de Presidencia; Jesús Vázquez, titular de Educación y número uno en la candidatura por Ourense, y Samuel Juárez, delegado del Gobierno en Galicia, los altos cargos que flanquearon al presidente del Gobierno en su regreso al feudo baltarista.

Pese a no estar presente, el acto giró en torno a Feijóo, el dirigente sobre el que pivota toda la campaña popular y que resultó engrandecido en ausencia. “Voló alto”, por eso Galicia ha sido la comunidad que “mejor ha resistido la crisis”, dijo de él Rajoy, para quien “la gestión de la Xunta estos cuatro años es un aval para el PP”. También destacó que “Feijóo que fue el pionero del cambio”.

Aludió una vez más el presidente del Gobierno a la herencia recibida de socialistas y nacionalistas, que no se detuvo a explicar “porque ya la conoce todo el mundo”. Y se despachó a gusto contra la oposición, “una amalgama” de partidos que solo quieren evitar que el PP vuelva a ganar. “Lo que hay enfrente es la suma, que en realidad es una resta, de mil partidos mal avenidos, producto de sus propias escisiones”, repitió de mil formas distintas para sentenciar que nacionalistas y el PSdG-PSOE no son una opción de gobierno “seria”. En su opinión son un “espectáculo, una chapuza que no va a ninguna parte”.

Rajoy garantizó que Feijóo volverá a ser pionero, ahora en la salida de la crisis. “Los proyectos de éxito tienen que completarse hasta el final y Galicia será la primera en la salida de la crisis con un gobierno del PP”, concluyó por ese lado.

El acto estuvo repleto de discretos mensajes para la díscola parroquia baltarista, que no acaba de estar cómoda con las lista de la provincia, en la que solo han colocado a tres de los suyos en puestos importantes. Rajoy llamó a Manuel Baltar “colaborador” del PP de Galicia. El actual presidente ourensano sonrió irónicamente y frunció el ceño.

También hubo palabras para su padre, el exbarón, el patrón familiar ahora jubilado. José Luis Baltar incluso fue invitado a levantarse de su discreta posición en mitad del auditorio para recibir un aplauso de la militancia que controló (y controla) con mano de hierro. El presidente del Gobierno llevó hasta Ourense un discurso de unidad política, ya que no tanto partidaria.

Arrancó asegurando que “el PP es el resultado del aguante, el coraje y el encaje de mucha gente”. Recordó que ha vivido situaciones muy difíciles, pero si hoy “está dónde está, es porque la gente ha sido fiel, incluso a veces sin estar de acuerdo”. Y se encargó de hacer saber a la militancia baltarista que “eso es lo más importante” que iba a decir en Ourense. Luego anunciaría que está dispuesto a hablar sobre independencia con el presidente catalán, Artur Mas.

A pesar de los roces que mantienen puertas adentro, Manuel Baltar explicó que en una situación de extraordinaria dificultad reconoce “la labor de los verdaderos líderes”. “Tú lo eres” dijo mirando a los ojos de Rajoy. “Los generales son muy importantes, pero sin tropa no se va a ninguna parte”, sentenció el presidente del Gobierno minutos después frente a los barones que hicieron tambalear a Fraga.

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