El voto exterior más impredecible

La implantación del sufragio rogado y los cambios de color en los Gobiernos central y autonómico arrojan grandes incógnitas sobre las elecciones del 21-O

Emigrantes gallegos se manifiestan en Buenos Aires en mayo de 2010 contra la reforma del voto emigrante.
Emigrantes gallegos se manifiestan en Buenos Aires en mayo de 2010 contra la reforma del voto emigrante.RICARDO CEPPI

La presencia de los candidatos Alberto Núñez Feijóo y Pachi Vázquez en actos preelectorales en Argentina y Uruguay durante este fin de semana parece confirmar que el voto de los emigrantes va a seguir siendo objeto de deseo en unas elecciones que podrían resolverse por un resultado ajustado. En 2009 el escrutinio del voto emigrante ya arrojó un cambio respecto al resultado final en territorio gallego y el PSdeG acabó obteniendo un diputado más por Ourense, que dejó a Núñez Feijóo con una mayoría absoluta más ajustada respecto a la que había obtenido inicialmente. En principio, esta vez parece que será mucho más complicado que el voto de la emigración pueda alterar el resultado, ya que se prevé un número de votos muy inferior tras la implantación del voto rogado (hay que solicitar el voto para poder emitirlo). Sin embargo, no se puede descartar que haya algunas sorpresas.

El efecto de la implantación del voto rogado en unas elecciones autonómicas se comprobará por primera vez en Galicia el próximo 21 de octubre. Sin embargo, hay datos que apuntan a que habrá una enorme reducción en el número de votantes. En las elecciones generales de 2008 (cuando aún no se había implantado el voto rogado) ejercieron su derecho un total de 114.625 emigrantes gallegos. Cuatro años después, la aplicación de la reforma redujo la cifra a unos exiguos 16.067, lo que suponía el 4,2% del censo de residentes ausentes, cuando antes de la reforma era habitual superar el 30% de participación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el número de solicitantes de voto fue de casi 34.000. Abundantes sufragios fueron anulados por irregularidades en la documentación adjuntada y, además, muchos emigrantes que lo habían solicitado no llegaron a hacerlo efectivo por falta de tiempo. Es de esperar que el número de votos anulados no sea tan alto en esta ocasión, ya que los emigrantes estarán más familiarizados con el sistema. Además, el número potencial de votantes ha subido en más de 60.000 desde 2009 para superar los 396.000. Por eso no hay que descartar que haya muchos más votos válidos en esta ocasión.

Los múltiples factores que influyen en los emigrantes a la hora de votar y el hecho de que vivan en países muy distintos entre sí hacen que apostar por quién se impondrá en número de votos sea muy arriesgado. Tradicionalmente el partido que se encuentra en el Gobierno sobre todo de España pero también de Galicia suele tener más oportunidades de obtener un buen resultado. Cuando se celebraron las últimas autonómicas, el PSOE estaba en el Gobierno central y el PSdeG encabezaba el Ejecutivo autonómico. Los socialistas obtuvieron una clara victoria en el exterior con más de 40.000 votos, frente a los más de 28.000 del PP. Sin embargo, el panorama cambió radicalmente en las generales de 2011 cuando el PP ganó con el 48% de los votos frente al 38% del PSOE.

En Buenos Aires, la ciudad del exterior con mayor número de votantes gallegos, tanto PP como PSOE han empezado a calentar la campaña y los mitines de Feijóo y Vázquez han contribuido a que un mayor número de emigrantes se decidan a solicitar el voto, según confirman en ambos partidos, los dos con importantes estructuras en la capital porteña. El plazo para realizar la solicitud concluye el próximo 22 de septiembre.

Argentina es el territorio más decisivo en la batalla electoral en el exterior, ya que cuenta con 141.680 emigrantes que pueden solicitar el voto. Le siguen, a mucha distancia, Venezuela (37.445), Brasil (36.683), Uruguay (34.743), Suiza (30.123), Cuba (27.135). Es muy posible que las próximas elecciones sean las únicas en las que el voto rogado sea imprescindible, ya que tanto PP como PSOE han llegado a un principio de acuerdo en Madrid para reformar de nuevo la Ley Electoral y hacer más fácil el acceso al voto a los emigrantes. El BNG, que obtiene pocos votos en el exterior, ya se ha manifestado en contra de una nueva modificación legislativa.

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