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Primer aquelarre 2.0

Récord de asistencia en el encuentro de brujas de Cervera

El macho cabrío durante el momento más esperado por el público del aquelarre de Cervera.
El macho cabrío durante el momento más esperado por el público del aquelarre de Cervera.

Las calles centenarias de Cervera (Segarra, Lleida) han sido durante este fin de semana el punto de reunión de todas las brujas y demonios del país. El municipio ha vivido un año más tres días de magia y música de la mano de su fiesta más popular, el Aquelarre, que este año ha llegado a su 35 edición al ritmo marcado por más de 3.000 petardos. Los seres esotéricos y diabólicos fueron liderados por el macho cabrío, el maléfico personaje que hizo las delicias de una Cervera abarrotada de gente. La fiesta se desarrolló sin ningún incidente destacado, según los Mossos d’Esquadra.

Más de 40.000 personas llegadas desde todos los rincones de Cataluña, según cifras facilitadas por los organizadores, se acercaron hasta la capital de la Segarra para disfrutar con fervor del fuego, el esoterismo y el desenfreno sin medida del ritual que tiene su origen en las acusaciones de brujería que hubo en la localidad leridana hace cinco siglos.

La quemada simbólica de la antigua universidad dio el chupinazo de salida a la esotérica fiesta, que este año se inspiró en el mito de la creación del hombre y la mujer. Figuras divinas y semidivinas escenificaron una disputa en la creación de la especie, y entraron en un conflicto que originó una lucha feroz. Con un montaje en el que luz, fuego, estructuras, altura, música y color fueron los elementos más destacados, los asistentes cayeron rendidos a las seductoras danzas de los espíritus infernales.

Tras la encendida, y el posterior pasacalles, llegó el que es, sin duda, el momento más esperado por el público: la invocación del macho cabrío, que hizo su aparición estelar en la plaza de Cal Racó, en medio de un llamativo montaje piromusical. Su corrida final, consistente en lanzar litros de espuma sobre la multitud entregada, puso fin a la apoteósica noche.

El aquelarre no se ha escapado de los tijeretazos de la crisis. El presupuesto del festejo ha sido de 110.000 euros, ligeramente inferior al del año pasado. La principal novedad de la fiesta cervariense fue la creación de un espacio para vivir la fiesta sin prisas ni aglomeraciones. La zona, decorada con mucha magia, contaba con una terraza desde la que, previo pago, se pudo vivir todo el espectáculo en directo. La cita también ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Los asistentes han tenido la posibilidad de adquirir una aplicación para móviles, diseñada por jóvenes de Cervera, que facilitaba información variada del festejo. El fuego, protagonista de esta fiesta transgresora, llegó este año reglamentado por la nueva normativa europea que obliga a las cuadrillas de diablos a mejorar la seguridad, un aspecto que no ha afectado al normal funcionamiento del aquelarre. “La pirotecnia con tapones es una medida que muchos ya utilizamos”, explicó Núria Turull, de los Diables Carranquers de Cervera.

El sábado fue el día álgido de la celebración, pero el viernes ya hubo actuaciones musicales y un espectacular correfoc. La fiesta continuó el sábado por la tarde con el Aquelarret, un conjunto de talleres de disfraces, música y demonios que tienen como objetivo educar a los más pequeños en la tradición cultural del Aquelarre. La fiesta siguió ayer lejos del jolgorio de las calles con la Fira del Gran Boc, un singular mercado con productos esotéricos y alternativos, que se complementa con actividades como el tarot, la quiromancia y la autoayuda.