Aste Nagusia en rojiblanco

La victoria de los leones contra el Helsinki trasladó la fiesta a Pozas y San Mamés

La victoria de los leones contra el Helsinki trasladó la fiesta a Pozas y San Mamés.
La victoria de los leones contra el Helsinki trasladó la fiesta a Pozas y San Mamés.LUIS ALBERTO GARCÍA

Cada vez que hay partido en San Mamés, la bilbaína calle Licenciado Poza se tiñe de rojo y blanco. Ayer, sin embargo, los tonos de las camisetas del Athletic se mezclaban con el azul del pañuelo de fiestas.

Las actividades de Aste Nagusia, centradas sobre todo en torno a la Ría, encontraron ayer un nuevo eje en el camino a La Catedral por Pozas. Aunque no reinaba el ambiente de las grandes ocasiones futbolísticas, la ruta hacia el templo rojiblanco se fue llenando conforme se acercaba la hora del partido.

Una cuadrilla de jóvenes apuraba unos katxis en el vaso reutilizable de Bilboko Konpartsak en los aledaños del estadio, mientras varias familias que venían del Txikigune pasaban a su lado como auténticas manadas de leones. Los jóvenes aseguraban estar “entonándose” para el partido, “y para luego ir por ahí”, mientras los niños iban encantados con las caras pintadas de fieros cachorros.

Ayer, los bares de Pozas y alrededores no estaban ni de lejos tan llenos como en otros encuentros de UEFA del año pasado. Pero es que ni el Helsinki es el Manchester ni en mayo hay tanta oferta de actividades como en Aste Nagusia. Los toros, los conciertos, el teatro de calle, las txoznas... Todo eso solo pasa una vez al año, mientras que al Athletic, por mucho Athletic que sea, hay una temporada entera para verle.

Algunos fineses desplazados estaban encantados con el estado de  “locura” que se vive en la ciudad

Con todo, y pese a que los socios tuvieron que rascarse el bolsillo y pasar por taquilla, la afición respondió y acudió a este partido celebrado en una atmósfera festiva. La alegría fue completa por el resultado y por las pocas ganas —o la poca capacidad— de aguar la fiesta que mostraron los finlandeses.

El monólogo rojiblanco que se vio en el cesped tuvo su prólogo en el prepartido, donde el rojo y el blanco eran mayoritarios y apenas se dejaron ver seguidores del Helsinki.

Dos de esos pocos animados, Jorma y Anssi Tapola, se mostraron encantados con el ambiente que se respiraba en el previo. Padre e hijo, aficionados al fútbol, un deporte poco popular en Finlandia, explicaban que esta eliminatoria era “una gran excusa” para “ver buen fútbol”, y de paso visitar Bilbao. Ambos se declararon sorprendidos gratamente por el estado de “locura” en el que se encuentra la ciudad. “Veníamos con la idea de pasarlo bien, pero no esperábamos esto”. Las txosnas, los fuegos artificiales... Los dos fineses relataban las experiencias vividas en Bilbao antes de entrar a San Mamés.

Mientras los txapelgorris del estadio les picaban las entradas, un grupo de compatriotas suyos, los directivos del club, salían apresuradamente de la tienda oficial del Athletic para dirigirse al palco. Kai Koskinen, director general del Helsinki, también señaló su admiración por el ambiente. “En Finlandia el fútbol es un deporte minoritario, y la gente no suele ir con los colores del equipo a ver los partidos”. Al mismo tiempo, confesó que había descubierto la peculiar filosofía deportiva del Athletic al mediodía, en la comida con los directivos bilbaínos en Ibaigane. “Preferís los principios a los resultados”, remarcaba impresionado.

Los bares de Pozas, Doctor Areilza y todo Bilbao se llenaron a las nueve, en un paréntesis de la fiesta para ver la victoria del Athletic. Por toda la ciudad se cantaron los goles de los leones, y más fuerte todavía en San Mamés. Tanto los que fueron al campo como los que lo vieron por la tele, salieron contentos con el buen partido de los leones, y seguró que eso contribuyó a que la fiesta estuviera más animada si cabe ayer por la noche.

Los intrépidos finlandeses que habían venido hasta Bilbao, seguro que se sumaron a la juerga. Los Tapola ya avisaban antes del encuentro. “Si ganamos, saldremos para celebrar, y si perdemos, para ahogar las penas”

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