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Una veintena de alcaldes se subió el sueldo en plena era de recortes

Gobiernos del PP ignoran la promesa de Feijóo de contener dedicaciones exclusivas

Feijóo, y a su izquierda, el alcalde de Celanova, Antonio Mouriño.
Feijóo, y a su izquierda, el alcalde de Celanova, Antonio Mouriño.

Parados, funcionarios o personas dependientes sufrirán de inmediato el tijeretazo en sus nóminas o prestaciones. Pero el Gobierno de Mariano Rajoy aún le da vueltas al proyecto para poner topes, en un futuro aún sin fecha, a las retribuciones de alcaldes y concejales. De momento, hay barra libre en ayuntamientos y diputaciones para fijar los sueldos públicos de los políticos. Y muchos no se cortan a la hora de engordarlos pese a la crisis y la precariedad de las finanzas que gestionan. Ajenos a las oleadas de recortes, una veintena de alcaldes se subió el sueldo en este primer año de mandato. El propio o el de sus equipos de gobierno. O ambos.

La austeridad pregonada por Alberto Núñez Feijóo al patear Galicia para las elecciones locales de 2011 cayó en saco roto para no pocos alcaldes del PP, que gobierna casi el 70% de los 315 ayuntamientos. Y oídos sordos hicieron muchos, nada más tomar el bastón de mando, a la petición del presidente ratificada por el programa electoral del PP de reducir un tercio las dedicaciones exclusivas. En tiempos de crisis, “no es de recibo no bajarse el sueldo”, prometía entonces Feijóo.

Hace cuatro meses, el regidor de Avión (Ourense, 2.528 habitantes), Antonio Montero, se puso un salario anual de 37.520 euros netos al dejar su empleo (director de banco) para “sacar adelante el ayuntamiento”. En ese mismo pleno, aprobó un plan de ajuste para una deuda de casi 600.000 euros. Anticipó la probabilidad de “verse obligado a reducir prestaciones a personas dependientes” para pagar ese crédito.

El regidor de San Cristovo se subió un 71% el salario al dejar la diputación

Meses antes, en San Cristovo de Cea (2.636 vecinos), su homólogo y compañero de filas, José Luis Valladares, se subió el sueldo un 71,7% al pasar de parcial a exclusiva su dedicación a la Alcaldía. Alegó que así compensaba la pérdida de su escaño, tras 12 años, en la Diputación. Cobra 34.004 euros repartidos en 14 pagas (1.800 euros netos).

En la rural localidad coruñesa de Irixoa (1.502 vecinos), el alcalde, Antonio Deibe, del PP, subió un 14% los sueldos de su equipo. Ninguno tiene dedicación exclusiva. El regidor compagina la ganadería con la Alcaldía, por la que cobra, por media jornada, 1.300 euros mensuales (14 pagas). La nómina del responsable de Hacienda, por cinco horas a la semana, se disparó un 28% (550 euros, 14 pagas). Y el edil de Obras empezó a cobrar, por cuatro horas diarias, 700 euros al mes. Deibe rebajó partidas para fomento de empleo para esta subida salarial de los políticos. Los tres en nómina del ayuntamiento acaban de renunciar a una paga extra para convertir en casi mileurista, durante cinco meses, a un parado.

No sólo ocurre en ayuntamientos pequeños. En Mos (Pontevedra, 14.942 habitantes), la nómina de la alcaldesa, Nidia Arévalo, del PP, se disparó un 33%. Percibe 48.678 euros anuales. En 2008, antes de hacerse con el bastón de mando gracias a una moción de censura con tránsfugas, defendía como suficientes tres dedicaciones exclusivas. Tras lograr hace un año mayoría absoluta, impuso cinco. Su gobierno es ahora un 60,7% más caro (164.000 euros).

El alcalde de Celanova cobra una nómina mayor a la de los conselleiros

Antes de las elecciones, en Pontedeume (A Coruña, 8.342 habitantes), la oposición obligó al PP, en minoría, a reducir en 6.000 euros los salarios del gobierno local. Pero tras lograr mayoría absoluta, el alcalde, Gabriel Torrente, incrementó su sueldo un 26,5% (43.651 euros brutos al año), y el de su edil de Servicios Sociales un 38,3% (29.044 euros). Pero redujo a parcial la dedicación de otro concejal, que cobra 9.077 euros.

Más de un 10% se subió el sueldo José Luis Fondo Aguiar tras su reelección por el PP como alcalde de Ponteceso (A Coruña, 6.134 vecinos). Con 49.000 euros, es el regidor más caro de la Costa da Morte y Bergantiños. Los otros siete ediles de su equipo de gobierno también están en nómina. En total, 200.070 euros anuales en retribuciones. Y nada de reducirlas para pagar la deuda millonaria a proveedores. Fondo optó por subir, a final de este mes, los impuestos locales, como la tasa de basura un 25%.

Casi mil euros más que un conselleiro de la Xunta se puso de salario Antonio Mouriño, alcalde conservador de Celanova (Ourense, 5.906 habitantes). Cobra al año 63.300 euros brutos y otros 7.900 en dietas y kilometraje.

Más ediles con nómina

Al estrenarse como alcaldes, muchos redujeron los salarios de sus gobiernos. Pero la cacareada consigna de Feijóo contra el “despilfarro” que atribuye a los bipartitos quedó pulverizada en muchos municipios ahora en manos del PP. En Cangas (26.121 habitantes), conservadores e independientes retiraron los sueldos al entonces gobierno bipartito de la socialista Clara Millán hasta que el Tribunal Superior se los devolvió por sentenci. Un año después, José Enrique Sotelo (PP) regresó a la Alcaldía tras pactar con un independiente. Redujo un 24% el gasto en salarios de su equipo. Pero subió el suyo un 25%: 46.298 euros anuales (2.500 netos al mes).

En Arteixo (A Coruña, 30.482 habitantes) o Tui (Pontevedra, 17.236), mantuvieron intactos los salarios de alcalde Carlos Calvelo (55.834 euros anuales) y Moíses Rodríguez (45.150). Pero aumentaron los ediles en nómina. Hace unos días, el alcalde de O Carballiño, Argimiro Marnotes, también del PP, anunció que deja de ser el único con sueldo público (40.444 euros, como su antecesor socialista). Le puso dedicación parcial (casi 20.000 euros anuales) a dos ediles. Con la crisis, tienen que “moverse más” para lograr ayudas, arguyó.

También hay subidas salariales en gobiernos de PSOE y BNG. En Tomiño (Pontevedra, 13.606 habitantes), la alcaldesa, la nacionalista Sandra González, se subió un 20% el sueldo (42.000 euros anuales) tras revalidar el cargo con mayoría absoluta. Y otro tanto al edil de Urbanismo (35.000 euros). En Castro Caldelas (Ourense, 1.533 vecinos), el gasto en sueldos del equipo del socialista Eladio Osorio se disparó a 68.000 euros al año. Acaba de anunciar que en otoño él y otro edil renunciarán a seguir cobrando.