El destino de los fondos de Blasco Ibáñez, entre Valencia y Madrid

Los legatarios del escritor y el consistorio reanudan el diálogo

Exposición sobre Blasco Ibáñez realizada en el Muvim a primeros de este año.
Exposición sobre Blasco Ibáñez realizada en el Muvim a primeros de este año. MÒNICA TORRES

El destino del legado de Blasco Ibáñez que ostenta la Fundación que lleva su nombre se decide estos días entre Valencia y Madrid. Los fondos en juego son tanto los que todavía permanecen en la Casa Museo de la Malva-rosa, de la que es titular el Ayuntamiento y que fue en su día chalet del escritor y político, como los que la Fundación cedió para la exposición que organizó el Muvim entre enero y marzo de este año. El depósito de estos materiales en el museo expiró el pasado día 30 de junio.

La Fundación se plantea ahora qué hacer con estos fondos que permanecen embalados en cajas desde que salieron del Muvim. En la Casa Museo permanecen los fondos que Gloria Llorca Blasco-Ibáñez donó al Ayuntamiento en 1997. El secretario de la Fundación, Ángel López, ha explicado que tienen "orden de los donantes de que todo el legado tenga una sola unidad". Es decir, que o se va todo a Madrid o se queda todo en Valencia. Para que suceda esto último, Ayuntamiento y Fundación tendrán que llegar a un acuerdo sobre el convenio que esta última pondrá sobre la mesa de negociaciones la próxima semana.

Este jueves se produjo una reunión preliminar entre las partes para reanudar las conversaciones suspendidas desde la última cita, el pasado 4 de mayo, cuando se entregó al vicealcalde Alfonso Grau el mismo borrador de documento que será la base de las conversaciones de la próxima semana, según fuentes de la Fundación.

Pero el primer escollo a resolver, según estas mismas fuentes, no es el económico, como señaló recientemente la concejala de Cultura María Irene Beneyto, sino el reconocimiento de la propiedad de los fondos guardados o expuestos en la Casa Museo de la playa, ya que, como declaró Ángel López el martes pasado, el Ayuntamiento "nunca ha querido reconocer que la Fundación es la propietaria, por la donación de los herederos".

Acordado este punto, entonces sí, se podría hablar de duración del convenio para ceder los materiales embalados tras la salida del Muvim; de aportación económica municipal para la realización de actividades, e incluso de las condiciones idóneas para conservar el legado, dado el reducido tamaño de la casa museo y la humedad de la zona. Y, tarde o temprano, señalan los investigadores, se tendrán que abordar la digitalización de los miles de documentos de la encomienda blasquista.

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