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Sergi Belbel echa el resto con la dramaturgia catalana en el TNC

El director programa cuatro autores del país en la Sala Gran en su última temporada

Imagen de Donka, del 17 al 21 de octubre en la Sala Tallers del TNC.
Imagen de Donka, del 17 al 21 de octubre en la Sala Tallers del TNC.

Hasta cuatro autores catalanes en activo, cuatro, van a subir la próxima temporada al escenario (más) noble del Teatre Nacional de Catalunya (TNC), la Sala Gran. Para entender lo que ello tiene de extraordinario baste decir que en los 15 años de existencia del TNC solo se ha representado en esa sala la obra de un autor catalán vivo, Olors, de Josep Maria Benet i Jornet, en 2000, dirigida por Mario Gas. Los autores seleccionados ahora son Albert Espinosa, Jordi Casanovas, Marc Rosich y Pere Riera. No solo están todos vivos, gracias a Dios, sino que son todos menores de 40 años. Ellos mismos dirigirán sus piezas.

La insólita iniciativa de ponerlos como estrellas de la programación marca rotundamente la última temporada al frente del TNC de Sergi Belbel, presentada ayer en un acto en el que el director, al que acompañaban el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, y la presidenta del Consejo de Administración del teatro, Sol Daurella, acaparó el protagonismo artístico. Mascarell señaló: “[La temporada] certifica la mayoría de edad de nuestra dramaturgia”.

Para argumentar la apuesta, Belbel explicó que la primera vez que acudió a la Sala Gran (para ver L’auca del senyor Esteve, de Rusiñol, dirigida por Adolfo Marsillach, con la que se inauguró) pensó, impresionado, que la sala daba para mucho, pero que era demasiado grande para los autores catalanes, él incluido. “No teníamos suficiente experiencia, ni nivel, ni ambición”. Pero “desde entonces la dramaturgia catalana se ha expandido, los jóvenes se han puesto las pilas” y ahora, “ya no tenemos nada que envidiar a ninguna de las dramaturgias vivas del mundo”, añadió.

Así que ahí vamos: Belbel ha decidido darle la vuelta al orden habitual del TNC y programar a los autores catalanes contemporáneos en la Sala Gran mientras que los clásicos propios y ajenos van a parar a la Petita. Toda una declaración de intenciones.

En cualquier caso, noblesse oblige, la inauguración de la temporada en la Sala Gran, el 4 de octubre, se la reserva el propio Belbel para su despedida como director en el TNC con La bête, que no es, tranquilos, una adaptación del filme de Borowczyk (!), sino la pieza en verso de un autor contemporáneo estadounidense, David Hirson, sobre un excesivo cómico del XVII que irrumpe en la vida de Molière (Jordi Boixaderes). Anna Lizaran encarnará al hombre protagonista. Seguirá el primer autor catalán, Espinosa, con Els nostres tigres beuen llet, una historia sobre la relación entre padres e hijos que arranca con un partido de fútbol. Vendrán luego Casanovas, con la reposición ampliada en formato de Una historia catalana que ya estrenó en la Sala Tallers (proyecto T-6) y en la que el público acabará sobre el escenario; Rosich, con el musical La dona vinguda del futur, y Riera, con Barcelona, sobre dos mujeres (Emma Vilarasau y Miriam Iscla) durante los bombardeos de la ciudad en la Guerra Civil. Cerrará la temporada en la Sala Gran, en julio y ya como parte del Grec 2013, Panorama, una antología de lo mejor de Philippe Decouflé. En la sala Petita, el Macbeth de Àlex Rigola; Ball de titelles, de Ramon Vinyes, con dirección de Ramon Simó —rescate de un clásico, el “sabio catalán” citado en Cien años de soledad)—; un Ibsen a cargo de Ferran Madico (Quan despertem entre els morts), y Llibertad, de Rusiñol, por Josep Maria Mestres (una obra sobre el racismo). También en la Sala Petita se acabará con danza: el nuevo espectáculo de Sol Picó. La Sala Tallers ofrece, entre otros, un interesante montaje de circo basado en Chéjov (Donka, de Daniele Finzi Pasca).

Esperando a...

Para el jueves está prevista la decisión del Consejo de Administración del TNC sobre el sustituto de Belbel. En la quiniela parecen tener más números Oriol Broggi y Josep Maria Mestres; el primero, refrendado por sus dos grandes éxitos esta temporada (Incendis y Cyrano), y el segundo, por lo que supone de apuesta segura al seguir la línea de teatro para el gran público. Menos posibilidades tendrían esos otros dos excelentes directores que son Xavier Albertí y Carme Portaceli. Mientras el TNC aguarda en beckettiana espera, Mascarell hizo ayer un marcoantoniano elogio de Belbel, ante lo que este, a diferencia de César, pudo sonrojarse. “Gracias por siete años de trabajo”, dijo, “has hecho una tarea magnífica” y añadió: “Ejemplificas todos los tics positivos de la profesión”.