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recortes presupuestarios

Los recortes remueven a IU

Malestar interno por la forma de actuar de sus cargos en el Gobierno de coalición

Juan Manuel Sánchez Gordillo, Diego Valderas y José Antonio Castro, en el Parlamento.
Juan Manuel Sánchez Gordillo, Diego Valderas y José Antonio Castro, en el Parlamento.

En Izquierda Unida se está gestando un malestar creciente por la forma de actuar de sus cargos en el Gobierno de coalición. No se trata solo de la CUT de Juan Manuel Sánchez Gordillo, que desde un principio se opuso a la alianza con el PSOE, ni a la plataforma que surgió a partir de este rechazo, denominada IU por la base, que perdió el referéndum en el que la militancia se inclinó de manera abrumadora a favor de entrar en el Ejecutivo (85%). El descontento se extiende a muchas esferas de la formación, donde se critica abiertamente que las decisiones que se van tomando en la Junta no pasan antes por el tamiz de los órganos internos y apenas existe participación. “Todo se hace desde la sede del Gobierno”, sostiene un dirigente.

El portavoz parlamentario, José Antonio Castro, ya reflexionó sobre el impacto que tendría el plan de ajuste de Andalucía recién aprobado y que supone una sección al Presupuesto de 2.700 millones de euros, 750 de ellos a las nóminas de los empleados públicos. “No es fácil aplicar un recorte que sea aceptable para la izquierda”, dijo. Y muy especialmente para sus filas, porque el tijeretazo contraviene el discurso que ha defendido IU con ahínco durante y después de la campaña electoral, cuyo lema fue “rebélate”. Ahora la sublevación épica se ha tornado en un asentimiento pragmático de la realidad de los números, y nada más empezar a gobernar.

El aplazamiento de un mes del decreto —que esta semana tramitará el Parlamento autónomo como proyecto de ley— dio un respiro al recelo que generó la presentación del plan, a mediados de mayo. Pero las grandes cifras siguen invariables por los compromisos ineludibles con el cumplimiento del déficit que dicta el Gobierno de Mariano Rajoy —si bien se ha conseguido atenuar algunos aspectos, labor que IU se atribuye—, y las protestas han vuelto a retumbar. La red social Twitter ha sido estos días un hervidero de indignación. Desde una punta a otra, afiliados y dirigentes izquierdistas han pedido al coordinador y vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, que se plante y no permita una agresión a los trabajadores de este cariz.

“Todo se hace desde la sede del Gobierno”, sostiene un dirigente.

Los órganos provinciales y locales de IU han ido emitiendo resoluciones en contra del ajuste para forzar un debate a nivel andaluz, pero la puntilla la ha dado la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), que habla en un manifiesto de “deriva” por el pacto con el PSOE, del peligro de convertirse en un “apéndice” de los socialistas, e insta a deshacer la coalición sino se retiran los recortes. La organización sevillana de este partido exige directamente la dimisión de Valderas y convocar una asamblea andaluza urgente para relevarle de su puesto.

La respuesta de la cúpula de la formación es que el recorte es sobrevenido, que Madrid lo ha impuesto sin margen de maniobra, y que IU ha hecho todo lo posible por mitigar el golpe. De momento, no se ha hecho pública una contestación de relevancia, pero intramuros se está digiriendo mal. Sobre todo, por la falta de comunicación. “Desde que el Consejo Andaluz [el máximo órgano entre asambleas] le dio un margen de confianza a la dirección, parece que eso ya vale para todo”, se queja un dirigente. La ejecutiva debatió el aplazamiento del plan. Sin embargo, posteriormente no se ha propiciado el análisis interno del resultado final, tras las negociaciones con los sindicatos y colectivos sociales, que aprobó el martes el Consejo de Gobierno y que, por cierto, cuenta con el rechazo frontal de los representantes de los trabajadores.

La ausencia de participación del partido en las políticas que desarrolla el Gobierno es el principal reproche, que abandera el Consejo Local de Sevilla, donde se ha llegado a plantear no votar afirmativamente al decreto de ajuste en el Parlamento. El nombramiento de familiares de los cargos de IU en la Junta ha levantado también ampollas. La organización ha carecido de espacio para opinar y sugerir nombres. “Da la impresión de que han ido a los suyo”, señala un miembro de IU, que se muestra muy crítico igualmente con la “nula” huella que, en su opinión, está dejando la formación en el flamante Gobierno andaluz. “No se trata tanto de empecinarse con el recorte como plantear iniciativas que son características de IU, dar la batalla y que se vea que realmente condicionamos la política”, añade.

En esta clave viene al pelo una resolución del PCA de Sevilla del 3 de junio que, a su vez, cita a la Conferencia Política del PCA, en la que se advierte del riesgo de perder la confianza de sus electores: “... De nada sirve gobernar o ser influyentes, si no existe fortaleza social que defienda la ejecución de nuestro programa”.