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Ada Castells gana el Sant Joan jugando con una novela de misterio

'Pura Sang' es su cuarta novela y está ambientada en la isla de Menorca

Jugando con un thriller, hasta con gotas de novela gótica propiciadas por una gran mansión menorquina donde la protagonista, Sílvia, que busca la tranquilidad para pintar tras una tortuosa relación, solo encuentra secretos y terrores. Así, con ese registro poco usual en su corta pero contundente carrera de novelista más dada a la introspección, Ada Castells (Barcelona, 1968) ha obtenido este lunes en Sabadell el 32º Premio Sant Joan de novela, patrocinado por Unnim y de los mejor dotados: 35.000 euros netos.

Pura sang es el título de la obra (su cuarta novela) que, a pesar de la pátina de misterio, no deja de abordar el leitmotiv de la autora, que ejemplifica la protagonista cuando recuerda que “no se ha de tener miedo a nada”, como le decía su padre. “Creo que mi obra empieza a tener cierta coherencia: la necesidad de buscar y hallar solidez, de recuperar los valores con los que nos formamos, de desvelar esa falta de libertad para escoger de verdad”, repasa. Recuperar valores, buen lema ante la crisis, que ella ve moral: “Puede llevarnos al ser humano, a ser más su esencia, su capacidad de crear...”.

Admite Castells —que ha dejado el periodismo diario para concentrarse en su carrera literaria (“el estado mental del periodismo es el opuesto al literario; me he reconciliado conmigo misma con esta apuesta vital”)— que su carrera literaria tiene “cierta actitud de francotiradora”. Lo refuerzan sus temáticas, como la que le sirvió para debutar, El dit de l’àngel (1998), donde abordaba a sus antepasados protestantes; o la profesión artística de sus personajes, como su fotógrafa de Mirada (2001, premio Octavi Pallissa) y, de nuevo, el pintor de Tota la vida (2005). “Me interesa ver cómo se desarrolla en la vida real cotidiana quien crea y vive en mundos inventados”.