Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La piedra contra Eisenman

‘Gallaecia Petrea’ inaugura en Santiago la programación cultural del Museo de Galicia

'Leviatán', de Francisco Leiro, una de las obras expuestas en la sección contemporánea de 'Gallaecia Petrea'.
'Leviatán', de Francisco Leiro, una de las obras expuestas en la sección contemporánea de 'Gallaecia Petrea'.

El tercer edificio vivo de la Cidade da Cultura, el más espectacular, nació ayer como contenedor cultural, siete meses después de su apertura, con la presentación de la muestra Gallaecia Petrea. Un diálogo difícil entre la potencia fundacional de la piedra y los actos del responsable de la envoltura —cuarcita por fuera y pladur por dentro—, el arquitecto Peter Eisenman. En el Museo de Galicia, flanqueado por los surcos encharcados de lo que iban a ser el Teatro da Música y el Edificio de Nuevas Tecnologías, un suave granito de tres toneladas como Nube, de Manolo Paz, es casi invisible.

“Es una reflexión sobre Galicia con la piedra como hilo conductor”, resume la historia Miguel Fernández-Cid, comisario jefe de una exposición que incluye 341 piezas aportadas por 91 instituciones diferentes, desde el Reina Sofía a los museus de Bragança, Coímbra o Lisboa. En seis marcas temporales que ocupan, organizadas en tres plantas, 6.600 m2 del Museo de Galicia sin agotarlo del todo: geología, prehistoria, Roma, Edad Media, Edad Moderna y Contemporánea. De esta última se encarga en particular Fernández-Cid, que planteó el conjunto de Gallaecia Petrea con criterio de perdurabilidad: “Como si esta exposición se hiciese dentro de 50 años”. Un brevísimo sumario explicativo por sección, en gallego, castellano e inglés, se añade a los títulos de las piezas.

De inventariar la piedra como base geológica del territorio más antiguo de la Península, se encargó Juan Ramón Vidal Romaní, director del Insituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal. Además de las aportaciones fundacionales del autor de El conocimiento geológico de Galicia, destaca la primera colección de rocas autóctonas, realizada por Guillermo Schulz entre 1832 y 1834 y nunca expuesta al público. También se adjuntan de Schulz los cuadernos de campo en los que se describe la Galicia de la época y el carácter de los nativos: “Desinteresados por la minería, desconfiados con el extranjero, hábiles para cortar el granito en perpiaños...”. En el espacio dedicado a prehistoria, el viaje se documenta con el petroglifo A Laxe das Picadas (Poio), la Lousa do Peixe del Castro de Formigueiros, en Samos, o un fragmento de friso de Rubiás, en Bande, también cultura castrexa.

Francisco Leiro y Silverio Rivas aportaron obra gratis para la muestra

El molde cambia con la influencia romana, sección que aporta estatuas bélicas del sur de Gallaecia como la Estatua de guerreiro galaico del siglo I, procedente de Outeiro de Lezenho (Boticas, Vila Real). O la ruda Venus de Vidago, llegada de Chaves, presuntamente romana y esculpida en granito por algún artista local que quiso darle vida a una diosa de la fertilidad. El uso de la piedra durante la Edad Media se proyecta en Gallaecia petrea como “esplendor máximo”, simbolizado a través del Pórtico da Gloria. En el Museo de Galicia reposan ahora el tímpano de la iglesia de San Xoán de Palmou, en Lalín, o la figura de la Virxe do Leite, de inicios del siglo XIV, además de una figura sedente procedente del contorno de la cripta de la catedral de Santiago. Aparecida hace cincuenta años, los expertos la sitúan “verosímilmente” en la decoración que en origen poseyó la fachada de la cripta sobre la que se asienta el Pórtico de la Gloria.

Encargada de comisariar la época moderna, la profesora de la Universidad de Santiago Ana Goy explica cómo intentó rebajar la autosuficiencia del lugar: “En mi parte fue Juan Pablo Frade [responsable de la empresa que diseñó el montaje] quien pensó en habilitar un espacio de cubículos, celditas para que el espacio de Eisenman no las condicionase”. Goy no destacó granito ni pizarra, sino las piezas de alabastro y caliza. “Galicia no tiene mármol y va a buscar aquel material que pase por él: la caliza de Coímbra”. En el destaque de la Edad Moderna, piezas como la Santa María Madalena del taller del escultor portugués Joao Ruao, o A medicina, una de las esculturas que la Universidad de Coímbra encargó al escultor francés Claude Laprade, introductor en Portugal del barroco de Bernini.

Feijóo: “Los gallegos somos un pueblo con un rostro pétreo”

Llegados a la época actual, que comparte planta baja con la geología, Francisco Leiro y Silverio Rivas crearon obra ex profeso para la exposición. La Barca solar de Rivas o el Leviatán de Leiro, que se muestran como herederos de la generación de Asorey en su regreso a la piedra, se plantean como punto final de la muestra concebida por el exconselleiro de Cultura Roberto Varela, que había cifrado su coste total en 1,5 millones de euros. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, fue quien la inauguró ayer. Citando, entre otros, a Celso Emilio Ferreiro —por Longa noite de pedra— y al príncipe Felipe —que asistió a la puesta de largo del Gaiás para hablar de él como algo “sereno, estimulante y renovador”—. “Los gallegos somos un pueblo con un rostro pétreo”, afirmó Feijóo. “Lleno de sentimiento pero al mismo tiempo dotado de una fortaleza insuperable”. Visitar Gallaecia Petrea, hasta el 15 de diciembre en el nuevo museo, costará 4 euros a partir del lunes.