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Desalojos en Viveiro por el derrumbe de un convento

En los próximos díos se espera el desalojo de dos casas más de la Praza Maior, que se unirán a las cuatro de la rúa Diego Freijo ya abandonadas

Cuatro viviendas del casco histórico de Viveiro fueron desalojadas ayer por la tarde tras el derrumbe, a las tres de la madrugada, de la fachada de un convento colindante, un edificio en muy precario estado desde hace años que en las últimas semanas se había deteriorado a pasos agigantados. En los próximos díos se espera el desalojo de dos casas más de la Praza Maior, que se unirán a las cuatro de la rúa Diego Freijo que ya han sido abandonadas por sus moradores. El alcalde de Viveiro, el socialista Melchor Roel, espera que hoy mismo los técnicos de Patrimonio den autorización para demoler el edificio causante del desalojo, una construcción indiana de principios del siglo XX que quedó inacabada cuando sus promotores, comerciantes dedicados a la venta internacional de azúcar, renunciaron a la iniciativa debido a la caída al precio del producto.

 Hoy es el último día de plazo para que Patrimonio conceda la autorización a un requerimiento por peligro de derrumbe abierto desde el pasado 21 de mayo, cuando empezaron a desprenderse piedras del edificio. Aunque el Ayuntamiento pidió, antes del derrumbe de ayer, que se agilizase el proceso, no recibió ninguna respuesta concreta por parte de Patrimonio hasta que cedió la fachada, según Roel. “Como es alto, corremos el riesgo de que una de las partes del edificio se venga abajo y afecte a las casas vecinas”, explica el alcalde. El convento fue comprado hace años por una empresa local con la idea de restaurarlo y convertirlo en un hotel, pero las obras nunca comenzaron y los años de abandono hicieron mella en la construcción de ladrillo, que ocupa la parte trasera de la plaza de la antigua casa consistorial, hoy rehabilitada como biblioteca.