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El fiscal pide 27 años cárcel para cinco policías que abusaron de inmigrantes

Los agentes organizaron fiestas con internas del CIE de Málaga y cometieron delitos sexuales

Fotocopias de fotografías de policías con inmigrantes víctimas de los supuestos abusos. Ampliar foto
Fotocopias de fotografías de policías con inmigrantes víctimas de los supuestos abusos.

La Fiscalía ha pedido penas que suman 27 años de prisión para los cinco agentes del Cuerpo Nacional de Policía acusados en uno de los escándalos de corrupción policial más serios de los últimos años: el caso de los supuestos abusos sexuales a internas del Centro de Internamiento de Extranjeros de Málaga (CIE).

Los policías nacionales fueron detenidos en julio de 2006 por aprovechar los turnos de madrugada para celebrar fiestas con mujeres inmigrantes custodiadas en este centro como paso previo a su expulsión. Según el fiscal, organizaron “cenas” en las que permitían a las internas salir de las habitaciones, escuchar música, consumir bebidas alcohólicas, o usar el móvil. Con ello, supuestamente pretendían crear un “ambiente relajado”, “para luego, si llegaba el caso, satisfacer su ánimo libidinoso con las internas”.

Los cinco agentes que irán a juicio están acusados de abusos sexuales en distinto grado de intensidad. Dos de ellos, para los que el fiscal reclama nueve y diez años de prisión respectivamente, mantuvieron relaciones sexuales completas con las internas, según el escrito provisional de acusación. Las mujeres declararon que habían accedido a tener sexo con ellos “por su condición de autoridad”.

Los otros tres policías se enfrentan a peticiones de condena que van de los dos a los cuatro años por insinuarse sexualmente a las mujeres “con caricias” o proposiciones directas que ellas rechazaron. Una de ellas, la testigo protegida 8, relató que, al negarse, la devolvieron a su habitación “de malos modos”.

En su escrito, el fiscal da a las defensas un argumento que podrán utilizar en el juicio. Cuatro limpiadoras del centro de extranjeros aseguran haber presenciado “cómo algunas internas se mostraban descaradas y provocativas” con los policías y cómo “algunas se les ofrecían sexualmente”. Estas trabajadoras, que declararán como testigos protegidas, también mantienen que tras las “cenas” encontraban en sus turnos de limpieza “botellas, preservativos y otros objetos”.

Tres de las cuatro mujeres que acusan directamente a los policías han prestado su testimonio por anticipado, por lo que es muy probable que no declaren en el juicio. Este tipo de declaraciones se realiza en presencia de todas las partes para que tenga validez en el proceso. Son habituales en el caso de testigos extranjeros o personas cuya localización pueda resultar dificultosa. De las seis internas que denunciaron abusos al comienzo, al menos cuatro fueron expulsadas a sus países durante la instrucción.

Este caso llegó a costarle el puesto al entonces director del CIE. Además de los cinco agentes que finalmente irán a juicio, resultaron implicados otros cuatro policías por omisión del deber de perseguir delitos. Estos últimos no serán procesados. Tres de los principales inculpados llegaron a ingresar en prisión provisional.