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Las asambleas del 15-M apenas reúnen a 300 personas en Valencia

Los indignados desalojan voluntariamente la plaza del Ayuntamiento de Valencia

La pirotécnica Reyes Martí acusa a los manifestantes de ser unos inconscientes

Participantes de la asamblea que tuvo lugar ayer en la plaza del Ayuntamiento de Valencia.
Participantes de la asamblea que tuvo lugar ayer en la plaza del Ayuntamiento de Valencia.

“Me preocupa el adanismo de volver a empezar”, sostenía un participante de la asamblea en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. “Llevamos un año en los barrios y pueblos para lograr una mejor manera de trabajar”, pronunció. Lo cierto es que, tras la marcha global del sábado, el Toma la calle se redujo a varios cientos de personas que se congregaron en las distintos espacios públicos de Alicante y Valencia.

En la capital, unos 300 asistentes debatieron sobre cómo actuar tras la celebración del aniversario. Allí se propuso crear un “centro neurálgico” que tenga las “condiciones básicas” para poder informar y organizar las movilizaciones y por adoptar un símbolo común para que no se les “separe” de otras multitudes. Algunos habían pasado la noche en el espacio público hasta que la policía los desalojó sin ningún incidente: “Vinieron hacia las cuatro y media de la mañana, que seríamos 50”, relata Pilar, integrante del 15-M, “nos dijeron que nos marchásemos y a unos 20 nos pidieron la identificación”, afirma. Tras el episodio nocturno y la mascletà pendiente —que al final se prendió ayer a las 14 horas con absoluta normalidad—, el grupo aparcó la agenda del día hasta las seis de la tarde, que se disolvíó unas horas después. Pasadas de las diez de la noche del domingo, una docena de indignados abandonaron voluntariamente la explanada de la plaza.

Por la mañana, Reyes Martí, la encargada de la pirotecnia que tuvo que ser recogida ante la ocupación de los manifestantes, denunció el robo de material por valor de 6.000 euros y reiteró la “inconsciencia” de los participantes: “no saben lo que hicieron, en siete segundos podríamos estar hablando de un desastre de muertos y amputados”, relató. La pirotécnica presentó ayer una denuncia ante la Policía Nacional por lo sucedido y hoy dará parte a la Delegación del Gobierno del robo de material pirotécnico.

En Alicante, los

indignados exigieron un sistema

de sanidad público

La delegada de Gobierno en la Comunidad Valenciana, Paula Sánchez de León, apuntó que “como siempre”, la actuación policial fue “prudente, inteligente y proporcionada”. Por el contrario, EUPV calificó la actitud de la alcaldesa, Rita Barberá, de “temeraria e imprudente” y Compromís, por su parte, denunció un “intento de boicot de la manifestación” que “puso en peligro la integridad de las personas”.

En Alicante, el colectivo 15-M no logró congregar al suficiente número de personas para conformar una cadena humana entre el Hospital General (en la Gran Vía) y la sede del Prop de la Generalitat (en la Rambla Méndez Núñez) contra la privatización del sistema público sanitario. Para cubrir la distancia (unos 2,2 kilómetros) hubieran sido necesarias más de mil personas y, sin embargo, sólo unas 200 secundaron la convocatoria. Al no ser posible unir la cadena hubo una improvisada manifestación en defensa de la sanidad pública. “La Sanidad ni se compra ni se vende”, “Gastos militares, para escuelas y hospitales” y “No es una crisis, es una estafa”, fueron los lemas más coreados en un trayecto por las aceras que no estaba autorizado pero que tampoco requirió de policía para regular el tráfico.

“No podemos dejar de seguir luchando. Y, sobre todo, por un tema como la Sanidad”, dijo Jaime, un superviviente “a base de trabajos indecentes” de 38 años. “Estoy hasta los cojones del PP y del PSOE. Los dos se han vendido y nos han engañado”, remató indignado.