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Las ONG temen una avalancha de inmigrantes enfermos

“Podemos atenderlos y examinarlos pero no pedir una analítica, una radiografía o un TAC", afirman las organizaciones

La rebelión de un millar de médicos gallegos de medicina familiar y comunitaria, agrupados en Agamfec, que han desafiado al Ministerio de Sanidad para asegurar que atenderán a los inmigrantes sin papeles ni tarjeta anteponiendo la ética a la normativa, está lastrada por el funcionamiento del sistema sanitario. “Podemos atenderlos y examinarlos pero no pedir una analítica, una radiografía o un TAC porque todo está condicionado a la cartilla”, explica uno de los facultativos, que se ha negado a cerrar las puertas de su consulta a los extranjeros sin empadronar. “Los recibiremos y poco más”, se lamenta.

“Esta gente también financia la sanidad desde la economía sumergida que la Administración no persigue. Compran alimentos, alquilan pisos y echan gasolina. Buena parte del IVA que pagan financia un sistema público que les cierra las puertas”, explica Manuel Martín, presidente de la Plataforma en Defensa da Sanidade Pública. “Es una vulneración de la Ley General de Salud y de la propia Constitución”, añade.

La Plataforma SOS Sanidade Pública convocó ayer por la tarde una reunión de urgencia en Vigo con varias ONG para decidir cómo responden al polémico anuncio de la ministra de Sanidad, Ana Mato, de derivar a los inmigrantes sin papeles a la beneficencia a través de las entidades no gubernamentales. “Es una tomadura de pelo”, aseguran desde la Plataforma. “Parecemos un país del Tercer Mundo que envía a los enfermos a locales que sin aparatos”, denuncian.

 Más trabajo

 Algunas ONG como Médicos del Mundo o el Foro Galego da Inmigración, que han visto cómo los gobiernos les recortaban las subvenciones casi al mínimo, se quejan de que, muy probablemente, se les viene encima un volumen de trabajo muy por encima de sus capacidades técnicas y que depende casi en exclusiva de los voluntarios. “Es una debacle. Al final de la cadena están los enfermos de sida, drogadictos e inmigrantes que pueden arrastrar largas infecciones”, resumen.

Distintos colectivos sanitarios opinan que su objeción de conciencia no va a ser suficiente para curar a los enfermos sin tarjeta. “Será una asistencia chapucera. Aunque individualmente podamos atenderlos, no podremos pedir las pruebas diagnósticas ni prescribir el tratamiento terapéutico”, explica un doctor vigués.