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Francisco Pons sustituye a Olivas como consejero de Iberdrola

Pons relevó a Olivas en la vicepresidencia de Bankia tras la intervención del Banco de Valencia

El Gobierno español inyectará más de 7.000 millones de euros para sanear la entidad

Rodrigo Rato, Francisco Camps y José Luis Olivas, en el Palau de la Generalitat en 2011.
Rodrigo Rato, Francisco Camps y José Luis Olivas, en el Palau de la Generalitat en 2011.

El vicepresidente de Bankia, Francisco Pons, sustituirá a José Luis Olivas como consejero representante de la entidad en Iberdrola. La crisis de Bankia, entidad a la que el Gobierno español inyectará más de 7.000 millones de euros para sanear créditos y activos tóxicos, ha dejado al presidente de Bancaja en una posición de extrema debilidad. Su relevo en la compañía eléctrica es una prueba de ello. Su presidencia de Bancaja solo le otorga cierto margen de maniobra sobre la gestión de la Fundación de la Obra Social.

La noticia ha trascendido después de que Iberdrola, que votará los cambios de consejeros en su junta de accionistas del 22 de junio, haya remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores la propuesta que se votará ese día y que incluye la ratificación de José Luis San Pedro como nuevo consejero ejecutivo de la compañía y la incorporación del exministro del PP Ángel Acebes como consejero externo, junto a la reelección de cinco consejeros más.

Pons sustituyó el pasado mes de enero a José Luis Olivas en la vicepresidencia de Bankia, que controla un 5% de la eléctrica a través de Banco Financiero y de Ahorros (BFA).

La entidad, resultado de la fusión de Caja Madrid y Bancaja, atravesaba un periodo de fuertes turbulencias por los efectos que sobre el balance ha tenido su fuerte dependencia del negocio del ladrillo. Bankia acumula 31.800 millones de euros de activos inmobiliarios considerados problemáticos. Desde hace días el Gobierno español, con su presidente a la cabeza, Mariano Rajoy, ha mantenido conversaciones con el hasta anteayer presidente del grupo financiero, el exministro del PP Rodrigo Rato. Unos contactos que acabaron ayer con su dimisión y su sustitución por José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del BBVA hasta 2009. Este financiero de Bilbao se encarga a partir de ahora de Bankia.

El cambio en la cúspide del grupo financiero confirma los peores temores de políticos y empresarios valencianos: el peso valenciano en el grupo liderado por Goirigolzarri se reducirá tras la marcha de Rato.

Pese a que la gestión de Rato no era del gusto de muchos de los consejeros valencianos de Bankia, lo cierto es que tanto su marcha como la salida de políticos del consejo, apunta a una renovación casi completa del consejo.

Políticos y empresarios piden calma

Miembros del Gobierno, políticos y representantes del sector financiero lanzaron ayer mensajes de calma a los clientes de Bankia, a los que aseguran que sus ahorros no están en peligro. El presidente Alberto Fabra se mostró respetuoso con la decisión de Rato e insistió en que espera que el peso de Bancaja en el grupo “sea el mismo” si al final se aprueban ayudas públicas para Bankia. Según Fabra, hay que esperar porque este proceso se ha producido en pocas horas. “Vamos a ver cómo queda el consejo de Bankia, porque parece ser que se reducirá, y ese mismo modelo se aplicará a Bancaja”, afirmó.

El presidente de la patronal autonómica valenciana Cierval, José Vicente González, insistió en que Bankia es “un banco perfectamente viable y que va a continuar funcionando con normalidad”. El dirigente patronal espera que el nuevo equipo gestor “muestre una mayor implicación” con los valencianos.

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, pidió calma a los clientes y reveló que todos sus ahorros están en el grupo financiero y allí seguirán, comentó.

Los grupos de la oposición en las Cortes pidieron a Fabra que se ponga al frente del proceso de saneamiento de Bankia para evitar que se pierda peso. Y la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae) anunció ayer que propondrá a los clientes y pequeños accionistas de Bankia que pidan responsabilidades a la entidad por convertirlos en “paganos del desastre del grupo”.