Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

¡Que viene el lobo rojo!

Los empresarios se asustan, cogen su dinero y corren. ¡Ay, si hubiera logrado la presidencia Javier Arenas! Habría transformado el "estercolero" andaluz en un paraíso

Al grito de ¡llegan los socialcomunistas!, los empresarios han huido despavoridos de Andalucía. La alarma la ha dado un ministro de Mariano Rajoy, si hemos de creer a una columnista del periódico monárquico por antonomasia. Un dirigente de la patronal andaluza aclaraba en EL PAÍS la razón de esa estampida: "Ante un Gobierno socialcomunista, la gente se asusta".

Lógico. Los empresarios se asustan, cogen su dinero y corren. ¡Ay, si hubiera logrado la presidencia Javier Arenas! Habría transformado el "estercolero" andaluz, en palabras del príncipe de la división acorazada mediática, Pedro José Ramírez, en un paraíso. ¡Ríanse de California!

Pero no ha sido así. Gobernarán, y estos días ultiman los detalles, los socialcomunístas. Eso sí, los van a poner a caldo.

La ofensiva de los cornetas del apocalipsis, en acertada definición de José María Izquierdo, comenzó la misma noche del 25-M. Con insultos a un pueblo que no votó a quien ellos querían que votara.

Un pueblo integrado, dicen, por vagos, corruptos, pancistas, cocainómanos, animales y esclavos del PSOE. Un pueblo que elegía un nuevo frente popular republicano, que daría paso a un régimen populista y tercermundista, o sea, una dictadura perfecta, en donde acamparían la desidia, la ignorancia y la miseria bajo la ley del saqueo y el enchufismo.

No invento nada. Solo he unido los adjetivos esparcidos en los análisis (¿) de esos cornetas que habían cantado antes de tiempo el triunfo redentor del PP y de su representante en esta tierra, Javier Arenas.

Como no soporta esa humillación, esta derecha retrógrada seguirá machacando con extraordinaria dureza al Gobierno que salga del acuerdo entre las dos formaciones de izquierdas, PSOE e IU, con mayoría absoluta en el Parlamento.

Le van a disparar desde todos los frentes. Comenzando por el Gobierno central, que rechaza las oposiciones a profesores, la incompatibilidad entre alcaldes y diputados o la subasta de medicinas, al tiempo que incumple las inversiones públicas previstas en el Estatuto…

El PP apuesta por el deterioro del futuro gobierno de la izquierda. Cuanto peor le vaya, mejor para ellos. Aunque sufra Andalucía entera. Cuentan con un aliado de lujo: el dirigente jornalero Juan Manuel Sánchez Gordillo. "El único coherente" de IU, según la popular Esperanza Oña.

No deja de sorprender este nivel de cinismo. ¡Temen a los comunistas, pero ensalzan al más radical (y estrafalario) de todos ellos! Incluso han resucitado al artífice de la pinza, con Arenas, el inefable Luis Carlos Rejón, al que ofrecen sus generosas páginas para decir sandeces como ésta: "Me tentaría la ropa antes de gobernar con el PSOE". Porque sería "una locura". ¿Y su boda de conveniencia con Arenas, qué fue? ¿Un heroico acto de servicio al internacionalismo proletario?

Antonio Sanz, el escudero de Arenas, sostiene que ahora IU "tapará los agujeros de corrupción del PSOE". El ministro Cristóbal Montoro amenaza con intervenir las finanzas de la Junta si los socialcomunistas no cumplen con sus exigencias.

Ante semejante ofensiva, la consejera de Presidencia, Mar Moreno, se indigna por el "ataque despiadado de algunos miembros de la patronal, de la banca y de empresas de comunicación". Al servicio del PP, añado.

Aunque la patronal guarda oficialmente silencio. Pero sabemos lo que querían. No hay más que recurrir a la hemeroteca. Decía en febrero Santiago Herrero, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), cuando la victoria de Arenas se anunciaba arrolladora, que era precisa "una regeneración total de la vida política, económica y social de Andalucía". La comunidad, concluía Herrero, "atraviesa un momento de auténtica alerta roja".

La alerta se ha confirmado. El futuro Gobierno andaluz será rojo. Socialcomunista.

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