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La izquierda apuesta por el pacto

IU pide la presidencia del Parlamento de Andalucía

Mar Moreno, Susana Díaz y Mario Jiménez serán los interlocutores del PSOE en la negociación

La federación se debate entre la coalición y el acuerdo de legislatura

José Antonio Griñán recibe las felicitaciones de su ejecutiva. Ampliar foto
José Antonio Griñán recibe las felicitaciones de su ejecutiva.

No va a ser fácil ni rápido, pero la izquierda andaluza quiere ponerse de acuerdo y pactar políticas “distintas” a las del Partido Popular en los cuatro años de la novena legislatura. En la política regional andaluza no existe una experiencia de alianzas de gobierno entre la izquierda, aunque sí en los Ayuntamientos. La vez que estuvieron más cerca fue en la cuarta legislatura (1994-1996) y la posibilidad se esfumó desde el mismo día de la constitución de aquel Parlamento. IU y PP decidieron dar una nueva definición a la palabra pinza e hicieron tantas innovaciones parlamentarias —como la de pretender que un presidente en minoría presentara una moción de confianza— que en las elecciones siguientes los andaluces los colocaron otra vez en la oposición.

Ahora no es el caso. Los resultados no invitan a ello. Los 47 escaños del PSOE, que baja nueve, y los 12 de IU, que duplica diputados, suman cuatro más que los 55 de la mayoría absoluta. Enfrente tendrán al PP, ganador de las elecciones, con 50 escaños.

Tanto el secretario general del PSOE, José Antonio Griñán, como el coordinador de IU, Diego Valderas, han entendido el mensaje: Andalucía ha optado por un gobierno de izquierdas. Ahora serán los políticos los que se pongan de acuerdo en cómo se reflejará ese mandato. Griñán no se inclinó ayer por ninguna de las dos opciones posibles —coalición de gobierno o pacto de legislatura—, pero sí ensalzó la “estabilidad como un valor imprescindible”.

En Izquierda Unida hay mayor debate interno. Están los que prefieren saltar al Gobierno y los que quieren un pacto de legislatura sobre un programa concreto de políticas. Luego está el alcalde de Marinaleda y diputado por Sevilla, Juan Manuel Sánchez Gordillo, que persigue una política de a salto de mata de pactos puntuales. Según él, lo contrario llevaría al IU al “infierno”. No obstante, el voto de Gordillo, un personaje con vocación de verso suelto, en el Parlamento no es decisivo, porque PSOE e IU seguirían sumando mayoría absoluta aunque él se descolgara.

Diego Valderas, el triunfador de la noche del 25-M, propondrá el viernes a la ejecutiva quiénes serán los interlocutores de IU con el PSOE. Planteará, como mandan sus estatutos, una consulta a las bases sobre el acuerdo con el PSOE, pero los máximos dirigentes de la organización se volcarán a favor del mismo.

La ejecutiva del PSOE, que se reunió ayer, acordó abrir un diálogo con IU, una negociación que será “transparente”, prometió Griñán. El líder del PSOE andaluz ha designado a la consejera de la Presidencia, Mar Moreno; a la secretaria de Organización, Susana Díaz, y al portavoz parlamentario, Mario Jiménez, como negociadores. No obstante, Griñán, que ya no está en primero de párvulos del PSOE, va a estar muy encima de lo que se cuece.

Griñán pide "lealtad institucional" al Gobierno de Rajoy

Lo primero en lo que tendrán que ponerse de acuerdo los tres partidos del arco parlamentario será la composición de la Mesa del Parlamento, que se constituye el próximo 19 de abril. Es la primera pieza de la negociación entre PSOE e IU. La federación de izquierdas no se anda con rodeos y quiere la presidencia el Parlamento, algo lógico teniendo en cuenta que IU tendrá que votar a favor de la investidura de Griñán, porque si se abstiene —como hizo en 1994— el que saldría presidente sería Javier Arenas.

Por ahora, los contactos no han avanzado más allá de las felicitaciones protocolarias. Pero cuando el PSOE se siente a negociar con IU, tendrá que bajar de la nube en la que está desde el pasado domingo y reconocer no solo que han perdido las elecciones sino que Griñán será presidente gracias a los votos que ha logrado IU. El PSOE se ha dejado atrás 655.000 votos respecto a 2008 y 71.000, en comparación con las elecciones generales del pasado 20 de noviembre. Los andaluces no han querido que gobierne el PP de Arenas, pero tampoco el PSOE. Y si el PSOE cree que IU se va a conformar con una consejería y media —como la que le dieron al Partido Andalucista en 1996— es que no conocen nada a la coalición.

El que parece más consciente de la compleja situación que debe gestionar es el propio Griñán, muy fortalecido tras impedir la llegada del PP a la Junta de Andalucía. Este admitió ayer que su decisión de separar las elecciones autonómicas de las generales fue “muy importante” y pidió “lealtad institucional” al Gobierno de Rajoy.

Pero Griñán además tiene que afrontar la complicada situación interna en el PSOE, un partido en el que dominan las desconfianzas tras la crisis vivida por el congreso federal y la elaboración de las listas. La derrota política del PP ha frenado que algunos dirigentes se lanzaran a pedir una gestora en el PSOE andaluz la misma noche electoral. Pero el problema está ahí y la ejecutiva federal de Alfredo Pérez Rubalcaba no es ajena a la solución.