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El candidato se viste de rojo y violeta

Griñán se proclama como el defensor de las clases medias y las mujeres

José Antonio Griñán, en el Palacio de San Telmo.
José Antonio Griñán, en el Palacio de San Telmo.

Si la campaña durase una semana más, José Antonio Griñán podría agotar los colores del arcoíris. El candidato enrojeció ayer su discurso en el último suspiro de esta campaña. Griñán insistió primero en envolverse en la bandera verde y blanca de la autonomía andaluza frente al PP. Pero también apeló a la “bandera roja de la izquierda” para resistir ante la “marea conservadora”.

Griñán volvió a pintar el sombrío retrato de recortes del Gobierno central que lleva desgranando desde que comenzó la campaña. Pérdida de derechos laborales, menos becas, sanidad pública amenazada, ley de la Dependencia paralizada... ¿Y a quién perjudican estas medidas? “A las clases medias”, se respondió Griñán. El candidato se proclamó defensor de esos ciudadanos, a los que el PP está “machacando” al recortar en educación pública, sanidad y servicios sociales. “Si tuviesen que pagarse todo eso no serían clases medias”.

Griñán se refirió ayer por primera vez a su probable socio de gobierno, si es que consiguen frenar la mayoría absoluta del PP que pronostican algunas encuestas. Por la mañana, puso condiciones a un posible pacto. Por ejemplo, el PSOE no estaría dispuesto a endeudarse por encima de las capacidades financieras de la comunidad. “Y lo que no vamos hacer es subordinar el objetivo fundamental que es el empleo y la educación a cualquier otro objetivo”, añadió.

Por la tarde, en un acto en Jaén dedicado a la igualdad, Griñán defendió su propuesta frente a la coalición de Diego Valderas. “Nosotros no nos ponemos a hacer discusiones del sistema (...) Nosotros trabajamos día a día”.

El candidato —además de enarbolar la bandera andaluza y la “roja de la izquierda”— también se vistió de violeta. “La igualdad es la patria de los socialistas”, afirmó. “Nos hace mejores y más ricos”.

Según su interpretación, el periodo más “próspero y pacífico” que ha vivido nuestro país es el que se abrió tras la Transición, “cuando las mujeres han participado y han dirigido”.

El candidato socialista intentó insuflar ánimo a los suyos. “Si queremos, podemos”, arengó a los 350 asistentes al acto celebrado en el Teatro Infanta Leonor de Jaén. Por la mañana, en una visita a Montilla (Córdoba), volvió a tirar de la sensaciones y el sexto sentido para contrarrestar el desánimo. En su opinión, su rival Javier Arenas “se ha puesto nervioso”. “Incluso ha perdido los papeles en alguna entrevista”, dijo en referencia a la emitida el miércoles en la cadena Ser. “No está lo sereno que debería estar. “Debe de estar preocupado”.