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Controlado el incendio que ha arrasado en Samos 440 hectáreas

Las llamas rodearon viviendas aunque los vecinos no fueron desalojados

Una vecina de una aldea próxima a Allariz, en medio de la zona arrasada por el fuego.
Una vecina de una aldea próxima a Allariz, en medio de la zona arrasada por el fuego.

La Consellería de Medio Rural ha dado por controlado el incendio que desde el jueves arrasaba montes del el municipio lucense de Samos, en la montaña de Lugo, y que ha calcinado unas 440 hectáreas, según la estimación oficial. Este fuego ha sido el mayor en Galicia en lo que va de año y en su extinción han trabajado 10 autobombas, 12 agentes forestales, 13 brigadas, una pala y dos helicópteros, que de momento no han logrado controlar el fuego.

La Xunta ha rebajado a 250 las hectáreas arrasadas en el incendio de Allariz,que circunscribe solo a la aldea de Coedo, y da por extinguido este incendio que afectó a una zona calificada como Reserva de la Biosfera. El gabinete que preside Rosa Quintana no tiene constancia de que las llamas afectaran a los municipios colindantes de Vilar de Barrio y Sandiás. Fuentes de los servicios contraincendios sostienen que entre los tres municipios ardieron más de 400.

El fuego se disparó a mediodía de ayer en la provincia de Ourense, tras días consecutivos de altas temperaturas, y se cebó en un singular triángulo de bosque autóctono situado entre los ayuntamientos de Allariz, Vilar de Santos y Sandiás, en A Limia. A una semana del inicio de la primavera, el incendio se llevó por delante arbolados emblemáticos —la mayoría en el municipio de Allariz— en zona declarada Reserva de la Biosfera. Los servicios contraincendios cifraban en 400 las hectáreas devastadas a última hora de la tarde.

El fuego comenzó a las 14 horas y una más tarde, lo delataba, a kilómetros de distancia, una gran columna de humo; la pira de los bosques autóctonos de robles centenarios, abedules y castaños y de las repoblaciones de pinares —en zonas anteriormente ya calcinadas por otros incendios forestales— de 20 años de antigüedad. El alcalde de Allariz, Francisco García, asistía sobrepasado e impotente a la catástrofe que el gran despliegue de medios contraincendios no consiguió evitar.

Las fuentes del servicio de extinción consultadas por este diario alertaban ya a media tarde de la voracidad de las llamas que seguían un curso imparable por los arbolados de esta zona limiana camino de la capilla de San Bieito de Uceira, que llegó a rodear, y que da nombre a una de las romerías más populares y populosas de la provincia. La arboleda de su entorno quedó igualmente arrasada por las llamas.

El fuego rodeó, además, varias aldeas y se acercó a las viviendas de Coedo y San Miguel, ambas en Allariz y Laioso, en Vilar de Santos. El gran despliegue de medios de extinción enviado por la Consellería de Medio Rural desde el momento en que se declaró el incendio —siete brigadas, seis motobombas, cuatro helicópteros, cinco aviones, seis agentes forestales y una pala— no consiguió aplacar las llamas hasta las tres de la madrugada.

“Todo lo que ardió es arbolado. Autóctono y centenario en muchos casos”, lamentaban la pérdida medioambiental los trabajadores de los servicios de extinción.

La ola incendiaria de este inusual invierno —con temperaturas propias del verano que marcan hitos— sucede sin apenas un respiro a la de un otoño catastrófico en el que el fuego devastó más de 20.000 hectáreas en espacios de gran valor ambiental de la misma provincia de Ourense.

Hace apenas dos días, los socialistas gallegos pidieron al Gobierno un aumento de los medios de lucha y prevención de los incendios forestales para la provincia ourensana a la vista de las más de 1.000 hectáreas que se quemaron el pasado 28 de febrero en Vilariño de Conso, A Veiga, A Gudiña, San Xoán de Río, A Mezquita, Castrelo do Val y Chandrexa de Queixa. La Xunta aún no se ha pronunciado.